Chronicles Of Adrian Weiss Chapter 1 – Part 3: Door to The Sanctuary.

Warning: Spanish Content.

Hola a todos! Alek ha regresado desde la ultratumba llamada “inconsciente durante 3 días”

Estuve super ocupado y luego domí mucho… SImplemente eso.

Pero bueno, acá les traigo la ultima parte del primer capitulo! Disfruten!


Episodio 1 – Capítulo 1: Puerta Hacia El Santuario [Parte 3]

El lugar era muy amplio, muy bien iluminado y tenía una puerta corrediza que llevaba a un balcón con una increíble vista. Al lado de la puerta principal, a la izquierda, estaba la cocina, muy bien equipada, una barra y una sala para comer que tenía una mesa para 6 personas. A la derecha, estaban las puertas de los dormitorios. Eran 2 dormitorios y una tercera puerta, que era el tocador. Dentro de este, también estaban los artículos respectivos de lavandería.. En la sala, había dos sofás y una silla, estos de color rojo, y les acompañaba, un televisor de tamaño mediano y un home theater bajo este, que estaban al lado derecho de la puerta corrediza. En medio de los sofás, se podía ver una pequeña mesa de cristal, donde yacía la tablet que Adrian estaba usando en la mañana, junto a 2 laptops. Justo al lado de la puerta, estaba un perchero, que tenía abrigos en el, ya que era verano. Las paredes estaban pintadas de color azul claro, dándole un toque fresco pero cálido.

Luego de unos minutos, Adrian, quien ya se había cambiado su uniforme a un short color beige, zapatillas azules sin agujetas y una playera azul oscura, planeaba salir un momento mientras Kyoko preparaba la cena para Adrian.

¡Kyoko! Saldré un momento. Regresaré a la hora de la cena. Oh, pero si no es así, empieza cenar sin mí. ¿Está bien? -Dijo Adrian desde la puerta- Si. Pero, ¿dónde vas? -Preguntó Kyoko. Ella sabía que Adrian nunca sale del apartamento después de llegar de clases. ¿Por qué lo haría ahora?- Pues, iré a visitar a Ayase. -Respondió mientras cerraba la puerta- Con… Ayase… -Se dijo a sí misma Kyoko con una voz muy baja, muy triste. Luego de unos minutos, la cena estuvo lista. Ella colocó los platos y cubiertos en la mesa y sirvió la comida; pero Adrian no regresaba-

Espero que regrese antes que la comida se enfríe -Dijo Kyoko, aunque lo único que le escuchó, fue la nada. Recordó lo que Adrian le dijo, sobre que empezara a comer si él no estaba, así que un poco irritada, cogió sus cubiertos y empezó a cenar… Se sintió un poco culpable, pero no había remedio. De repente, la puerta se abrió. Era Adrian, quien se dirigió directamente a la sala comedor. Al llegar ahí, Kyoko le sonrió-

Perdón por la tardanza, hehe. -Dijo él un poco preocupado. Sabía que Kyoko estaría un poco enojada porque él llegó tarde- No, no. Está bien. -Dijo ella; pero en ese momento, le invadió la curiosidad- Adrian, ¿tú ya conocías a la chica nueva? a esa chica… Ayase. Y, antes de irte dijiste que la visitarías. ¿Ella vive cerca de aquí? -Preguntó Kyoko muy seriamente. Adrian sentía pánico, como si estuviera en un interrogatorio-

Eh, bueno, pues, la conocí hace tiempo. Fue en un campamento de verano. Desde entonces, nos hemos mantenido en contacto, aunque fue una completa sorpresa que ella se transfirió a nuestra academia. No me dijo nada de nada. Oh, y por cierto, ella vive al frente. -Dijo Adrian, añadiendo una sonrisa nerviosa al final- Ohh, ¿en serio? Tú nunca me lo comentaste. Pero está bien. -Dijo Kyoko un poco consternada. Así, empezaron a hablar sobre temas al azar, hasta que ambos terminaron su cena-

Bueno, pues me voy a mi habitación. La comida estuvo deliciosa como siempre, Kyoko. -Dijo Adrian sonriendo- Oh… Gracias. Pero, ¿ya te vas a tu habitación? -Preguntó Kyoko un poco curiosa-  Oh, sí. Tengo un par de cosas que hacer. -Dijo Adrian con un poco de seriedad en su voz- ¿Cosas que hacer? -Replicó Kyoko- Si, unas cosas del club… Bueno, nos vemos mañana. Buenas noches. -Dijo Adrian, despidiéndose con una sonrisa- Pasa buena noches, Adrian. Hasta mañana. -Dijo Kyoko, mientras pensaba- Cosas del club… ¿Eh?… Sólo espero que no se alej… ¡No! ¡No! No tengo derecho a pensar eso.

-Adrian entró a su cuarto  y encendió la luz. Era un pequeño cuarto cuyo papel tapiz parecía tener un estilo vintage. El estampado era de recortes de periódicos antiguos. Al fondo del cuarto, un escritorio de madera de caoba y su respectiva silla. Tenía 3 cajones al lado derecho y al lado izquierdo, arriba del espacio para poner la silla, estaba un delgado y largo cajón y encima del escritorio, había una linterna de mesa. Al lado del escritorio, había un enorme armario de madera. Era de color café y estaba cerrado. Adrian dio unos pasos al frente y cerró la puerta. Al cerrarla, se podía ver que estaba decorada con un árbol de cerezo, a escala de grises. Al lado de la puerta, había un espejo del mismo tamaño. Y al fondo a la izquierda, fijando tu frente en dirección del armario, estaba su cama. Esta muy grande estaba muy bien arreglada. Las almohadas eran blancas y las sábanas negras. En lugar de un muro de concreto, este tenía uno de cristal, justo como los de la academia. Su cama no abarcaba todo lo largo de la habitación, y justo al fondo en la esquina, había una puerta corrediza que lo llevaba a un balcón, conectado con el de la sala.

Adrian se dirigió a su escritorio, encendió la lámpara, tomó unas hojas de papel en blanco del primer cajón a la derecha, abrió el que estaba justo frente a él y tomó unos lápices, borradores, plumas y marcadores y dijo- ¡Bueno, es hora de practicar! -Así, pasó varias horas de la noche refinando su arte. Pasado el tiempo, se levantó y apagó las luces. En la oscuridad, las luces de la ciudad brillaban desde fuera. Adrian, quien realmente odia la oscuridad, tiene el muro de vidrio por esta razón. Que las luces de la ciudad puedan iluminar levemente su cuarto aún con las luces apagadas. Dicho esto, se despojó de su ropa y arropó en su cama.


Al día siguiente, en la Clase, todos estaban dónde se supone que debían estar-

Vaya hombre, te ves un poco decaído. -Dijo Mark ciertamente extrañado, quien se acercó al Desktop de Adrian luego de dejar sus cosas en el suyo- Oh, pues me he dormido un poco tarde anoche, pero no es nada. Mientras transcurra el día se me quitará. -Dijo Adrian muy convencido, mientras bostezaba un poco.

En ese momento, entró Ciel a la Clase y se sentó en su Desktop- ¡Buenos días Presidente! -Dijo Adrian, saludando a Ciel- Buenos días Adrian… Aunque te he dicho que no me llames así fuera del club. En el club soy “Presidente”, fuera de él, simplemente soy “Ciel”, ¿lo comprendes? -Dijo Ciel con una sonrisa y un gesto de inconformidad- Oh claro, claro. Lo siento, Ciel. -Dijo Adrian, enfatizando “Ciel” con un tono de dulzura- Tampoco te esfuerces tanto, eh. -Dijo ella un poco incomoda- ¡Adrian! ¡Buenos días! -Gritó alguien desde la puerta- Oh, buenos días Ayase. -Dijo él. Era Ayase quien había saludado. Parecía tener una gran sonrisa y mucha energía. Ella se dirigió a su Desktop, dejó sus cosas y se dirigió hacia el lugar de  Adrian- Oye Adri… ¿Por qué no me acompañaste a casa ayer? -Dijo Ayase de forma cariñosa y un tono de voz muy dulce; obviamente para molestar a Adrian. Todos los chicos del salón que escucharon esto, reaccionaron por la forma de decirlo. Estaban muy sorprendidos. ¿Adri? Susurraron todos… Las chicas, tuvieron la misma reacción-

Deja las preguntas estúpidas y las bromas sin gracia en casa, por favor. -Respondió Adrian en un tono aburrido. El sabía que esta broma haría reaccionar a la clase-

Hey, hey, hey, hey. Hermano, ¿Qué es esto? -Dijo Nathaniel muy exaltado- ¿Esto? ¿El qué? -Dijo Adrian despistadamente- Bueno, con “Esto”, se refiere al ambiente, Adrian. -Añadió Joseph- Exacto, hombre. El ambiente, la atmósfera, la situación, el contexto… ¿Captas? -Replicó Mark. Adrian aún no entendía lo que ellos trataban de decirle. Se veía confundido- Ash, bueno. Te lo explicaré. -Dijo Joseph-

Estas dos hermosas e increíbles chicas recién se han transferido ayer, y tú ya pareces estar en confianza con ellas. A lo que me refiero es que se ve que ya son muy buenos amigos de un día para otro. -Explicó Joseph un poco celoso-

Hehehe, ¿con que eso era, eh? … Pues es una larga historia -Dijo Adrian, tratando de ocultar algo- Una “Larga Historia”, ¿eh? -Añadió Ayase- Bueno, es que… -En ese momento sonó la alarma que indicaba el inicio de las clases- Bueno, otro día será. -Replicó Joseph. Todos fueron a sus lugares y así, empezó la clase de literatura. Luego de dos horas clase, llegó la hora del desayuno-

¿Así que mi querido Adrian está con esa chica de nuevo? ¿Eh? ¡Eso es injusticia! -Exclamó Claire. Ella estaba en la cafetería con Liselotte y Kyoko- Si, está de nuevo con ella… Por cierto, deja de decir que él es tu “Querido Adrian” por favor. -Dijo Kyoko mientras tomaba un poco de té- Si, si. Lo sé, pero… Un día lo será. ¡Yo sé que sí! No te sientas arrogante sólo porque vives con él, Kyoko. -Dijo Claire exaltada- No soy arrogante, Claire. Pero acepto que vivir con él es algo… Lindo. -Dijo Kyoko con una pequeña sonrisa en su rostro- ¿Lindo? ¿Eh? Excitante, deberías de decir… Ver todos los días a ese atractivo rostro y ese cuerpo de dios Griego… Ahh… . -Dijo Claire mientras comenzaba de nuevo a imaginar cosas lasciva; Contagiadas por la expresión de Claire, Liselotte y Kyoko se dejaron llevar por esos pensamientos también. Todas se sonrojaron mucho. Luego, en un momento de lucidez, Claire vio algo peculiar en el bolsillo de la falda de Liselotte-

¿Qué es esto? ¿Fotos? -Dijo Claire mientras las tomaba del bolsillo de Liselotte. Ella reaccionó a esto- Oh, sí… digo, ¡NO! ¡Espera! -Replicó mientras trataba de quitarlas de las manos de Claire. Kyoko reaccionó; Parecía curiosa a lo que había en ellas-

¡Oh! Estás nerviosa. Veamos quién está en las… ¡EH! … . -Claire, de golpe, paró de hablar y abrió más sus ojos y tenía su boca abierta. No podía creer lo que veía.

¿Qué sucede Claire? ¿Quién está en esas fotografías? -Dijo Kyoko mientras se levantó de su lugar y fue al lado de Claire, quien estaba al lado contrario de la mesa. Liselotte simplemente se quedó paralizada y se sonrojó completamente. Sabía que era culpable de algo… ¿Pero de qué?- Oh vamos Claire. Dí alg… ¿¡EH!? Co… Con qu… que era.. Él… . -Kyoko se sorprendió aún más y se puso tan roja como Liselotte. En ese momento Claire recobró el sentido- Pe… pe… ¿¡Pero qué demonios son esas fotos!? ¿¡Por qué yo no las tengo!? ¿¡Dónde las obtuviste!? -Exclamó Claire. Estaba emocionada y enojada al mismo tiempo. Era muy insistente- Cálmate. Cálmate un poco, Claire. Dime, Liselotte, ¿dónde las obtuviste? -Dijo Kyoko quién se había recuperado del shock-

Bu-bueno… Una chica rubia del club de fotografía me las vendió. Creo que ella es la única rubia de ese club. Por cierto, sólo me pude costear esas; no logré obtener toda la colección. Creo que chicas de otras Clases las tienen todas. El club de fotografía las vende secretamente… Aunque he escuchado que también la Srta. Kyoya también tiene un par de ellas… . -Dijo Liselotte en voz baja- ¿Qué? ¿Es esto en serio?… ¡Bien! ¡Vamos después de clases y obtengamos toda la colección! -Respondió Claire muy entusiasmada- Oye, Claire… No estás satisfecha con imaginarte a Adrian haciendo cosas eróticas contigo… Si no que ahora quieres fotos de él semi-desnudo, ¿eh?… E incluso, en esta creo que está… sólo con toalla…. ¿Qué donde las tomaron? ¿En las duchas de los chicos?… Esta… ¿Es del Karnival del año pasado? Vaya, estas chicas del club de fotografía sí que son como ninjas, ¿eh? -Dijo Kyoko algo curiosa por ese hecho-

Tú no digas nada, Kyoko. Tú lo ves de esta manera todos los días, Hmph. -Dijo Claire un poco molesta. En ese momento, algo que nunca se había preguntado cruzó por su mente-

Por cierto, Kyoko, ahora que lo pienso bien… ¿Has visto alguna vez qué es lo que está bajo sus vendajes? Digo, ni siquiera en estas fotografías aparece sin ellas. Todo el mundo sabe que tiene unas severas cicatrices de quemaduras que obtuvo en un incendio en tu antigua casa hace ya un par de años; que estaba tratando de salvarte y que después que tu lograras salir del fuego, él no pudo. Aunque salió vivo de esa, no salió ileso. Esas marcas son lo que cubren las vendas, y aunque no quiero parecer una mala persona, o alguien cruel, pero, ni una sola vez, ni yo ni nadie ha logrado ver lo que hay debajo.

La verdad, me da mucha curiosidad, ¿verdad? Liselotte -Dijo Claire, quien se había puesto muy seria a tal cambio de tema- Eh, pues, ehm… Sí da mucha curiosidad. -Respondió ella muy tímidamente-

Así que, Kyoko… ¿Sabes tú cómo son esas cicatrices? Si, por ejemplo, él las haya escondido de ti por que no quiere herirte…. Al menos debes de haberlas visto una vez en tu vida, en algún descuido quizás, o en el hospital tal vez. -Replicó Claire, quien su curiosidad parecía incomodar a Kyoko. La cara de emoción de Claire era muy obvia, al igual que la cara de preocupación de Kyoko. Ella se veía nerviosa y parecía querer ocultar algo… pero, ¿el qué?-

Eh, bueno, pues…Lo siento chicas pero nunca las he visto. Ni una sola vez. Él dijo que no quería hacerme recordar ese terrible día, esos interminables momentos de desesperación. Por ende, el nunca me las mostró ni mucho menos tuvo un pequeño descuido mientras las trataba… E incluso al día de hoy, él se despierta mucho más temprano que yo para colocarse las vendas y así evitar que yo vea que hay debajo. -Dijo Kyoko, que casi le rodaban lágrimas-

Oh, oh. Lo sentimos, lo sentimos mucho Kyoko. Perdónanos por preguntar tal cosa. -Dijo Claire quien se sentía muy arrepentida. Liselotte ofrecía sus disculpas silenciosamente… Aunque sabían que el sentimiento de tristeza de Kyoko era genuino, no podían totalmente creer en su historia- Se-será mejor que olvidemos el tema, ¿no? -Dijo Liselotte. Kyoko se limitó a asentir, y todas terminaron su desayuno casi en silencio, aunque en sus cabezas, sus pensamientos no se detuvieran. Justo en ese momento algo intrigante pasaba por la cabeza de Kyoko-

Uff, que suerte que Claire dejara de preguntar, aunque no sé si me vi sospechosa por un momento… La verdad. No debo dejar que nadie se entere de la verdad… nadie… .

En ese momento, el grupo de chicos estaba teniendo una entretenida conversación al otro lado de la cafetería mientras tomaban su desayuno también-

Vaya vaya. Adrian está teniendo un buen momento con la chica transferida, de nuevo, ¿eh? -Dijo Skyler un poco celoso- ¡Hey! ¡Miren! Ciel, la otra chica nueva, también se ha unido a ellos, hermano. -Dijo Nathaniel. De hecho, Ciel se sentó junto a Adrian y parecía que la pasaba bien; aunque luego de unos momentos, se fue- Hombre, eso es injusto Ni siquiera hemos hablado con ellas… Adrian siempre se lleva a las mejores chicas para él solo.

-Añadió Mark un poco preocupado, pues ya había perdido, según él, dos hermosas presas- Si. Aunque Skyler, Kurt y Yo sí hemos hablado con ella… un poco. -Dijo Aizen, quien aceptó no haber sido muy buen compañero de Clase, junto con los otros- Bueno, ¿qué se le va a hacer? Adrian es el número 1 en el Ranking Académico y el número 1 en el Ranking de Popularidad hecho por los estudiantes. Así que, bueno, básicamente está defendiendo su trono. -Dijo Joseph, defendiendo un poco a Adrian- Hablando del Ranking de Popularidad, yo nunca tuve la oportunidad de saber sus sobrenombres, hehe. -Dijo Kurt, mostrando levemente su descuidada personalidad-

Hombre, ¿no los sabes? Rayos, sí que eres un poco tonto. -Le reprendió Mark- Bueno, aunque tú tampoco los recuerdas, ¿o me equivoco? -Replicó Joseph en un tono fuertemente sarcástico- Hermano, yo tampoco los recuerdo muy bien, he he he. -Dijo Nathaniel con una pequeña risa burlona- ¿Cómo es que tipos así estén en las mejores Clases de esta academia? Qué problemáticos son. Desde que ninguno de ustedes, incluyendo a Skyler, recuerda los sobrenombres, y mucho menos las posiciones, tendré que repetirlas y espero que les quede muy bien grabado en esas cabezas huecas suyas, ¿entendieron? -Exclamó Aizen muy irritado, pues la falta de concentración de sus amigos lo inquietó un poco. Los chicos se sorprendieron, pues él no suele perder los estribos tan fácilmente. Así que se limitaron a asentir con la cabeza y escuchar lo que Aizen les tenía que decir-

Muy bien, lo explicaré una vez más. Desde que ustedes son tan idiotas para olvidarlo, empezaré desde la raíz. -Dijo Aizen un poco enojado mientras los demás permanecían inmóviles-

Primero, el Ranking de Popularidad es hecho por los estudiantes de la academia cada año durante el el Karnival, cuyos resultados son revelados el último día del festival. Este es totalmente ajeno al Ranking Académico. Hay dos Ranking, uno para chicas y el otro para chicos y estos miden aspectos como la inteligencia, el atractivo, la sociabilidad, las habilidades particulares, entre otras cosas. Cada alumno es sometido a este Ranking y sólo se dan a conocer los mejores 25, de los cuales sólo 11 obtienen un sobrenombre, justamente adecuado a su posición y su personalidad. No está fuera de cuestión que nosotros estamos entre los primeros 11 de éste, sin excluir que somos los  primeros 7 en él. Debo añadir, que este Ranking es hecho cada año e incluye a los estudiantes de todas las Clases de los 3 años y según el club de periodismo, el año pasado fue la primera vez que 7 estudiantes de primer año se posicionaron consecutivamente en los 7 primeros lugares, por supuesto, sólo del Ranking masculino.

Hermano, ¡qué asombroso! -Añadió Nathaniel muy emocionado- Hombre, nosotros se supone ya sabíamos esto así que cállate y presta atención. -Dijo Mark, tranquilizando a Nathaniel antes que Aizen se alterara de nuevo. Él se limitó a ver siniestramente a ambos hasta que su completa atención volviera-

Bueno, continuemos. Empezaré desde el séptimo de nosotros hasta el primero y les diré su posición y sobrenombre. ¿Entendieron? -Replicó Aizen algo exaltado. Los chicos asintieron.

Muy bien. Primero, el número 7, Mark Evans, nombrado Flame Rocker. El número 6, Kurt Müller, llamado Perfect Husband. Número 5, Skyler Knight, quién es llamado Red Prince. Joseph Fairchild, el número 4, también conocido como Glass Baron. El número 3, Nathaniel Efreet, fue nombrado Sunrise King. Yo, Aizen Von Frauen, como número 2 fui nombrado Moonrise King. Y al final, el número 1. Adrian Weiss, también conocido como Revise Emperor.

Oh, es cierto. Así era como me llamaban. -Dijo Adrian, apareciendo detrás de Aizen-

¡Hay carajo! ¿De dónde saliste? -Dijo Aizen muy asustado-

Hahaha, pues de aquí mismo. Oh, por cierto. ¿Acabas de decir una palabra obscena? -Replicó Adrian- Tú, sólo…  Ya déjame en paz… Por cierto, ¿qué haces aquí? -Preguntó Aizen- Pues vine a avisarles que recién ha terminado la hora del desayuno. -Dijo Adrian en un tono burlón- ¡¿Ehh?! -Respondieron todos, mientras se levantaban. Todos los chicos se fueron a sus respectivas Clases muy apresurados. En la Clase S, era hora de recibir la materia de Lenguas Extranjeras.

Luego de esta clase, todos fueron a la cafetería, pues era hora de almuerzo.

¿Nos vamos? -Le preguntó Kyoko a Adrian. Ella deseaba tomar el almuerzo con él- Oh, Kyoko. Lo siento, pero le prometí a Ayase que hoy pasaría la hora del almuerzo con ella. Así que, lo siento mucho. -Dijo Adrian, pidiendo sinceras disculpas- Pero, nosotros, junto con Skyler, siempre pasamos la hora del almuerzo juntos, siempre. Ayer no te comentamos nada porque no pareció importante, siendo el primer día, pero es injusto que nos dejes así por ella -Dijo Kyoko un poco exaltada y señalando a Ayase, quien recién se había dado cuenta de la situación-  Oh, lo siento. Lo siento mucho, pero ayer estaba tan emocionado por ver de nuevo a Ayase que fue obvio para mí el tomar el almuerzo con ella. ¿Te lo dije anoche, no? Ella es una amiga que no veía hace mucho. Pero, ¿por qué te pones así? Sólo es la hora del almuerzo… Kyoko, estás siendo un poco incoherente al respecto. -Dijo Adrian sacando a la luz lo inútil de esa pequeña batalla verbal. Poco a poco ella volvió en sí, pues parecía que no era ella misma-

¿Ah? ¿Qué pasó? ¿Por qué dije todo eso? ¿Qué me sucedió? -Pensó ella, y procedió a cubrirse la boca con las manos- Lo siento. No fue mi intención. -Ella se disculpó, aunque el tenso ambiente que había creado de la nada se mantenía. Por suerte, todos los de la clase, excepto Ayase, Ciel y Joseph, habían salido del lugar-  

Bueno, esto fue algo que nunca en mi vida hubiese querido ver, así que me iré de inmediato. -Dijo Ciel, mientras se marchaba a la cafetería-

Kyoko, no entiendo lo que acaba de suceder, así que acepto tus disculpas, y yo también me disculpo por tratarte de esa manera. -Dijo Adrian con una pequeña sonrisa para calmar la tensión- Está bien, aunque yo soy la que debería sentirse más culpable. -Dijo Kyoko bajando su tono de voz un poco- Bueno, ya que ambos se disculparon, ¿por qué no comen juntos mañana? Si Adrian le prometió a Ayase comer juntos hoy, no han nada más que decir. Pero, ¿y mañana? Prométele a Kyoko que comerás con ella mañana y todo estará arreglado, ¿no lo crees? -Dijo Joseph, quien parecía haber pensado en esa solución desde el principio- Oh, qué gran idea. Está bien, lo haré. Kyoko, te prometo que mañana tendré el almuerzo contigo. -Dijo Adrian muy sonriente- E-está bien. -Respondió. Ayase, quien apenas entendía lo que sucedió, le sugirió a Adrian irse en ese momento, y así lo hicieron.

Kyoko, dime… ¿Qué rayos sucede contigo? Tan de repente y sin razón alguna le reclamaste a Adrian algo sin sentido… ¿Acaso tu- … -Justo cuando Joseph iba a terminar su frase, Kyoko lo detuvo cubriéndole la boca. Ella tenía la cabeza baja, pero aún así Joseph pudo ver que sus ojos estaban un poco húmedos, como si ella quisiera llorar pero no lo tuviese permitido. Él se descubrió la boca. Parecía entre molesto y confortado… Levantó su mirada al techo y dijo –

Ya veo… ¿Con qué así están las cosas, eh?

-Adrian y Ayase estaban ya en el elevador, dirigiéndose a la cafetería. Ella se veía un poco incomoda por lo que había sucedido recién, así que trató de romper ese sentimiento hablando con Adrian de algún tema al azar-

Oye Adrian, ¿Cómo te fue ayer con lo del club? -Preguntó- Oh bueno- Me fue muy bien, de hecho, mejor de lo que esperaba. ¿Y a ti? -Le dijo Adrian a ella- Pues no lo sé, haha. ¿Te mencioné ayer que iría a ver el Club de Artes Marciales, no? Pues lo hice y no parecía muy diferente de cualquier otro Dojo, aunque… La Presidente del lugar es muy entregada. Nos dio un discurso inspirador y una demostración; fue muy entretenida. -Dijo Ayase- ¿Entretenida? ¿Acaso no fue muy buena para ti? -Preguntó Adrian en forma de broma- Hehe, tú ya sabes el por qué no fue más que entretenida. Desde que soy una experta en artes marciales tanto como tú, lo que ella hizo no fue muy increíble que digamos. -Dijo ella con orgullo en sus palabras- He, Eso es cierto, muy cierto. Entonces, ¿Cuánto tiempo permaneciste en el club ayer? -Preguntó Adrian- Bueno, pues 30 minutos, creo. -Respondió ella. En ese momento el elevador había llegado al Primer Nivel. Ellos salieron y se dirigieron a la cafetería- Oh, qué rápida fue tu primera jornada. Y, ¿entrarás a ese club? -Dijo Adrian- Yo creo que sí. Será entretenido intentarlo. -Dijo Ayase con una sonrisa. Ellos almorzaron sin problemas y todo parecía bien. Al volver al salón, Kyoko se disculpó nuevamente y todo quedó arreglado. Al final del día, Adrian tuvo que ir al club a mostrarle su progreso a Ciel-

¡Llegas tarde! -Exclamó Ciel , quién ya estaba dentro del salón- ¿Qué? Pero si estoy a tiempo. -Replicó Adrian- Hahaha. Yo lo sé, pero quise darle a tu entrada un poco de drama. -Dijo Ciel riéndose tontamente- Hahaha, está bien. Pero, sería mejor empezar las actividades del club, ¿no? -Añadió él- Muy bien, empecemos. Muéstrame tus dibujos, los que dijiste que mejorarías. -Respondió Ciel, entrando en su modo de presidente- Oh, está bien… Presidente, tengo una pregunta; ¿Y los demás miembros? -Preguntó Adrian, muy curioso al respecto- ¿Los otros miembros? Ellos no pudieron asistir hoy. Dijeron que tenían cosas importantes que hacer, así que les dije que no vinieran hoy. -Respondió Ciel- Oh, qué mal. Yo quería conocerlos. -Añadió Adrian un poco decepcionado- No pongas esa cara, mañana los conocerás. Haha. -Aseguró Ciel. Después de analizar profundamente el arte de Adrian, ambos se marcharon a sus hogares.

Al siguiente día, todo parecía estar como siempre. Un ambiente tranquilo y pacífico. Todos estaban conversando tranquilamente, cuando una pregunta cortó la atmósfera en dos-

Adrian, si tú pasarás la hora del almuerzo con Kyoko… ¿Con quién estaré yo? Sólo han pasado dos días y tú eres la única persona con la que me he relacionado. -Dijo Ayase muy intrigada acerca de su solitario destino- ¡Ehh! … Mmm…¡Ya lo sé! Mientras yo almuerzo con Kyoko, tú puedes pasar el tiempo con Skyler. -Dijo Adrian, proponiendo a Ayase tan inesperada opción- ¿En serio? Pues creo que está bien. -Respondió Ayase. En ese momento, la alarma sonó indicando el inicio de la hora clase.

Mientras tanto, en el Primer Año, Clase A, una chica nueva había llegado. La Srta. Kyoya estaba dando su clase en ese momento-

Saben, la chica que entrará en este momento, no asistió ni el primer día ni ayer a clases, así que hoy se presentará frente a todos. Permanezcan calmados, ¿entendido?; Ya puedes pasar -Dijo la Srta. Kyoya. La chica entró al salón y todos se quedaron impresionados. La belleza de esa chica era increíble. Tenía una mediana cabellera suelta de color rubio, cuyo inclinado fleco frontal tenía sus puntas curvas hacia la derecha, unos increíbles ojos azul-gris y una delicada piel blanca, que le daba la apariencia de una princesa de cuento de hadas, sin mencionar su bien mantenido cuerpo, que tenía a todos los chicos babeando-

Hola a todos, me llamo Elsie Blake. Mucho gusto en conocerlos.

-Después de decir esto con una alegre sonrisa, todos los chicos la miraban fijamente ya que su resplandor los había cautivado a todos. Sin mencionar lo celosas que estaban las chicas de la Clase- La Srta. Kyoya se paró a su lado y dijo- ¿Alguien tiene una pregunta para la recién llegada? -Nadie se atrevía a preguntar algo; todos parecían intimidados y algo confusos- Muy bien, si nadie tiene nada que preguntar, lo haré yo. Mmm, linda, ¿tienes algún conocido estudiando en esta academia? -Era una pregunta muy peculiar, pero ella no se negó a responder-

Si. Hay una persona muy preciada para mí que está estudiando en Segundo Año. -Respondió mientras una leve sonrisa se escapó de sus labios. Todos los chicos empezaron a sentir rabia, pensando que podría ser el novio de ella, y a la vez rogando que no lo fuera-

¿En serio? ¿Y quién es esa persona? ¡¿Tu Novio?! ¡¿Cómo se llama?! -Preguntó la Srta. Kyoya muy entusiasmada por el tema. Elsie sonrió y dijo-

No, no. No es mi novio. Se llama Adrian Weiss y es mi hermano.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s