Chronicles Of Adrian Weiss Chapter 2 – Part 1: Incoming Sisters

Warning: Spanish Content.

Hola gente! Es Alek! 😀

Bueno, sé que hace mucho que no actualizo esta Fiction, pero hubo mucho que hacer por aquí y allá.

Pero ya que; solo disfruten el capítulo (:


Episodio 2 – Capítulo 2: Hermanas Recién Llegadas

Muy buenos días a todos. Mi nombre es Irina Blake y me siento muy honrada de estar aquí. Espero llevarme bien con ustedes. Por favor cuiden de mí muy bien este año.

-Mientras Elsie se presentaba en la Clase A, Irina lo hacía en la Clase S por la misma razón. Irina es, además de muy respetuosa, dedicada y disciplinada… Es alguien muy estricta. Todo lo contrario de Elsie que es un poco despistada, relajada y despreocupada. Las cualidades de Irina sólo se comparan con su atractivo. Ella tiene el cabello de igual tamaño que el de Elsie, pero lo mantiene atado de una forma un poco desordenada, pero con estilo. Dejaba caer un par de mechones a cada lado y tenía dos trenzas. Una haciendo el papel de una diadema y la otra estaba al final del fleco en su frente, que se inclinaba hacia la derecha. Su peinado encajaba correctamente con el color negro de su cabello y su consistencia ondulada. Sus ojos café-nuez muy brillantes se realzan con el blanco color de su piel y en su hermoso rostro se marcaba una expresión de seriedad-

Srta. Blake, he escuchado que hay un familiar suyo en esta academia. ¿Quién es? -Preguntó la maestra- Bueno, pues mi único familiar en esta academia es mi hermana Elsie, que es de Clase A. -Respondió Irina- ¿Y, qué tal algún otro conocido? ¿No conoces a nadie más en la academia? -Preguntó una chica de cabello corto, que estaba al frente de la clase- No, no conozco a nadie más en este lugar. -Dijo Irina- Excepto a ese imbécil… -Pensó ella mientras se dirigía a su lugar, atrás de la chica de cabello corto. Mientras tanto en la Clase A-

¡¿QUÉ?! ¿En serio ese Irreverente Idiota es tu hermano? Ese estúpido no me dijo nada sobre esto… -Exclamó la Srta. Kyoya mientras empuñaba su mano con gran odio. Los demás en la clase se sorprendieron de la reacción de su maestra, quien en un principio les pareció muy amable y más, por qué no sabían de quién estaban hablando, excepto unos cuantos- Hay, lo siento. Soy un poco descuidada, hehe. La verdad es que él no es mi hermano real; nos conocemos desde que era pequeña; él siempre cuidó mucho de mí y por eso le digo hermano. -Dijo Elsie- Oh, también soy un poco olvidadiza, y se me olvidaba que en la Clase S de este año, está mi hermana presentándose, hehe. -Añadió-  Niña, hay cosas que no se olvidan… Y menos a tu hermana. -Dijo la Srta. Kyoya un poco irritada- Bueno niña, ve a tu Desktop. Es el que está al lado de la chica pelirroja, ahí en medio de la clase, sólo que no sé qué número es. -Añadió la maestra.

Mientras se dirigía a su lugar, pensó- Uff… Casi se arruina todo. Pero al menos logré cubrirlo a tiempo. Nunca pensé que esa profesora lo conociera. -Cuando ella se sentó en su Desktop, notó que la chica pelirroja de al lado la miraba de una forma extraña; sus ojos color café le incomodaban un poco- Muy bien, será mejor que empecemos la clase pues nuestro tiempo es muy poco. -Dijo la Srta. Kyoya- Oye, ¿eres conocida de Adrian? -Preguntó en voz baja la chica pelirroja- Si, se podría decir que soy su amiga de la infancia. -Respondió Elsie- Oh. En se- Hay, casi olvido presentarme. Me llamo Sylvia Knight y soy una conocida de él. Mucho gusto. -Añadió la chica pelirroja- Mucho gusto. Oh, podríamos desayunar juntas y así te presento a mi hermana también. -Dijo Elsie- ¡Ya dejen de murmurar cosas ustedes dos y presten atención a la clase! -Exclamó la Srta. Kyoya. Ambas se asustaron un poco y empezaron a prestar atención. Sylvia asintió la cabeza disimuladamente a Elsie, afirmando que tendría el desayuno con ella y su hermana.

Cuando terminó la clase, la Srta. Kyoya se dirigió al Tercer Nivel, donde se encontraba la Clase S, la cual era la siguiente en su lista-

Hola chicos. ¿Cómo han estado? -Dijo ella mientras entraba a la Clase- ¡Hola Srta. Kyoya! -Saludaron todos en el salón- Hanabi. Te hoy es hermosa con esa ropa. Aunque siempre te ves increíble, hoy estás reluciente. -Dijo Mark, a quien se le notaba su doble intención en sus palabras- Detente ahí Evans. No te daré ningún punto extra por los cumplidos, y además, la única persona de la academia que le permito que me llame por mi primer nombre es a Adrian, así que ya no lo hagas más. -Dijo la Srta. Kyoya- ¿Es cierto eso, hombre? -Preguntó Mark- Oh, claro que es cierto. -Respondió Adrian- Y sabes, Hanabi, es todo un honor escuchar eso. -Dijo Adrian. Haha, eso lo sé. -Respondió ella. La Srta. Kyoya volteó hacia la pizarra con sus guantes puestos, pues estaba a punto de empezar la clase, pero giró de nuevo y dijo-

Ah, Adrian. Estaba a punto de olvidarlo, pero recién he conocido a una de tus hermanas que está en Primer Año. ¿Por qué no me comentaste nada de esto? Ella te mencionó cuando le pregunté si conocía a alguien de la academia… Bueno, ya no importa.

-Después de estas palabras, todo la clase, que estaba haciendo desorden, se detuvo. Todos entraron en silencio por unos segundos y luego-

¡¿Eh?! ¡¿Hermanas?! -Exclamó toda la clase al unísono. En ese momento, todos empezaron a hablar entre ellos- Ahh Discúlpenme. Lo dije fuera de contexto. No son sus verdaderas hermanas; solo se conocen desde que eran pequeños y son como familia. -Añadió la Srta. Kyoya- ¡Ohh! -Dijo toda la clase, aunque seguían rumoreando acerca de ello-

Por hermanas, no se habrá referido a… -Le dijo Kyoko a Adrian en voz baja- Sí, creo que se refería a Elsie e Irina. De seguro que dieron esa explicación para ocultar “ese” hecho. -Respondió Adrian- Bueno, también porque ahora sus apellidos son diferentes. -Añadió Kyoko- Rayos. Tendré que llamar al Tío Hotaru para preguntarle si esto fue obra suya. -Dijo él- ¿En verdad crees que mi padre pudo haber hecho esto? -Preguntó ella- Probablemente. Desde que él es totalmente impredecible, podría decirlo con certeza… Tío Hotaru tuvo que ver en esto. -Respondió Adrian- ¿Por qué lo haría? -Dijo Kyoko- No tengo idea. Pero, acabo de decírtelo, él es impredecible. Lo pudo haber hecho por diversión… La verdad… No lo sé. -Replicó él-

Sabes… algo que me pregunto es si… ¿Saben ellas cómo te ves ahora? Han pasado ya 10 años que no te han visto ni una sola vez…

-Kyoko parecía intrigada y confundida por lo que sucedía- No lo sé. Si bien, fue él quien las envió aquí y les dijo que asistía a este lugar… No sé si les dio información de la laguna temporal que nos separaba o simplemente las envió a ciegas. Yo nunca sé que es lo que el Tío Hotaru piensa. Pero, sólo si es él quien las envió. Si ellas descubrieron que estudio aquí y vinieron por voluntad propia es otra posibilidad… Oh rayos… se ha armado una situación  problemática. -Respondió Adrian-

¡Ustedes dos! Ya paren de conversar y presten atención. -Exclamó la Srta. Kyoya- ¡Está bien! -Dijeron ambos- Kyoko, será mejor que hablemos de esto en nuestro almuerzo. Pasaré el desayuno con Ayase para no levantar sospechas. De todas formas, yo nunca rompo mis promesas. -Añadió Adrian susurrando. Kyoko asintió con la cabeza y ambos empezaron a prestar atención a la clase.

Muy bien, explícame por qué la Srta. Kyoya dijo que tus “hermanas” están aquí. Yo soy de las pocas personas que saben la verdad y sé que desde hace mucho que no las ves, así que, si tú no eres quien las trajo; ¿Quién fue? –Exclamó Ayase un poco preocupada. Ella y Adrian estaban en la cafetería, un poco alejados de personas conocidas- Tío Hotaru debió de haber sido. –Respondió Él un poco irritado- ¿El Señor Aoba? ¿Por qué él haría algo así? –Preguntó ella confundida- Oh, es cierto. Tú no lo conoces tanto como yo. Él es muy impredecible. Tío Hotaru es una de esas personas que nunca sabes lo que piensan. Esto puede ser sólo un juego por su parte, o una pieza de algo más importante… Aunque, siguen siendo especulaciones. -Dijo Adrian con una expresión de preocupación- Pero aún siendo especulaciones, tú crees que fue él, ¿no? -Replicó Ayase- Sí. -Añadió Adrian-

Bueno, a mi no me gusta tener preocupaciones en la mente tan temprano, y creo que a ti tampoco; así que, ¿por qué no desayunamos tranquilamente? -Dijo Ayase tratando de aliviar la tensión de Adrian. Él le dio la razón y empezaron a tomar su desayuno, cada uno tratando de evadir el tema y relajarse lo más que pudieran.

Los estudiantes de primer, segundo y tercer año tienen el desayuno y el almuerzo a la misma hora. Pero, tanto la cafetería como el parque al lado de ella eran muy amplios, tanto que sería muy improbable encontrarte con alguien sin antes indicar un lugar de reunión. Incluso, cuando el grupo chicos o las amigas de Kyoko observaban a Adrian anteriormente, sólo lo notaban muy poco. Adrian sabía esto muy bien, así que no temía el encontrarse con Elsie o Irina, aunque sentía un poco de ansiedad y bajaba un poco la cabeza para disimular su presencia en el lugar. Por otro lado, tener el cabello blanco te hacía resaltar no importa lo que hicieras.

Pero, esta vez la suerte le sonrió, pues Elsie, Irina y Sylvia tomaban el desayuno en la segunda planta de la cafetería, justo arriba de Adrian; de esta forma, no lo podrían ver aunque quisieran-

Y dime, ¿Cuál es tu nombre? -Preguntó Irina a Sylvia- Me llamo Sylvia Knight. Mucho gusto. -Le respondió- Igualmente, mucho gusto. -Replicó Irina, quien acto seguido vio a Sylvia de pies a cabeza, como analizándola o algo parecido- Sabes Irina, ella es una conocida de nuestro hermano. -Añadió Elsie algo emocionada- Hmph… ¿En serio? No me lo esperaba. -Replicó Irina-

La verdad, soy hermana de su mejor amigo. Él se llama Skyler y va al mismo año que Adrian. -Dijo Sylvia- ¿Hermana de su mejor amigo? Vaya, que increíble coincidencia. -Dijo Irina en un tono sarcástico, y más, como si no le importara el hecho que Sylvia conociera a Adrian- ¡Irina! No te comportes de esa manera. -Reclamó Elsie- Disculpa a mi hermana, Sylvia. Ella parecer estar de mal humor hoy. -Añadió- Oh no importa. No hace ningún efecto en mí esa actitud. -Respondió Sylvia-

Pero, hablando seriamente… ¿Por qué no están con su “hermano”? Los estudiantes de los 3 años de la academia tienen su hora de desayuno y almuerzo al mismo tiempo. Así que, ¿por qué no la pasan con él? -Preguntó Sylvia, cambiando totalmente el tranquilo ambiente en el que se encontraban a uno muy serio. Irina fijó una mirada asesina en Elsie mientras ella se intimidaba un poco por ello-

Pues para ser honesta, no lo vemos, ni hemos contactado con él desde hace mucho, mucho, mucho tiempo y ahora no sabemos cómo se ve. Hahahaha. -Respondió Elsie, con una risa nerviosa- Exacto. De casualidad, a través de un familiar de Adrian, no dimos cuenta que él asistía a esta academia. -Dijo Irina.

En ese momento, ella se preguntaba un par de cosas en su cabeza- ¿Cómo es que ella sabe de ese idiota? ¿Acaso Elsie le comentó sobre él, o de forma muy improbable, le hicieron la misma pregunta que a mí pero descuidadamente mencionó el nombre de él? Bueno, llegado este punto, no queda nada más que pedirle ayuda a esta chica. -Pensó ella y luego se dirigió a Sylvia-

Oye, Sylvia. ¿Crees que a la hora del almuerzo nos puedes llevar donde está Adrian? -Preguntó Irina-

¡Sí! La cafetería es muy grande, y con el tiempo restante no creo que lo encontremos. Así que, ¿nos puedes ayudar a buscarlo a la hora del almuerzo? -Dijo Elsie. Sylvia se sentía un poco presionada, pero accedió a ayudarlas.

Al final de el desayuno, antes que sonara la alarma, Adrian se levantó de su mesa con Ayase, para evitar encontrarse con ellas- Lo siento Elsie, Irina. No es que las esté evitando, sólo que no me siento preparado aún. Mañana puede ser el día que nos encontremos. -Pensaba él mientras “huía” de la cafetería.

Luego de que la cabeza de Adrian se aclarara mientras pasaban las horas clase; llegó la hora del almuerzo. Él y Kyoko, fueron a las mesas que están cerca de la fuente, al lado de la cafetería. Le pidió a Kyoko esperar que todos sus compañeros y los demás del pasillo se fueran a la cafetería y así evitar encontrarse con Elsie e Irina.

Al llegar al lugar luego de pedir su comida cuidadosamente, buscaron una mesa alejada para mantener su privacidad y almorzar tranquilamente-

Que sigiloso te ves. -Le dijo Kyoko- Tengo ser precavido. Desde hace 10 años que no nos vemos, así que sería un poco incómodo hacerlo ahora. -Replicó Adrian- Bueno, ahora dime… ¿Sabes como se ven?, o ¿saben ellas como te ves tú? Adrian, tú mismo lo has dicho; desde hace 10 años que no les llamaste, enviaste una carta y mucho menos una foto, y tampoco ellas han hecho lo mismo contigo. -Añadió Kyoko muy seriamente-

No. No tengo ni idea de cómo se ven. Bueno, recuerdo un poco sus rostros, pero ya ha pasado mucho tiempo, así que no creo reconocerles. Además, en el desayuno ellas no me buscaron, lo cual probablemente significa que tampoco ellas saben cómo me veo. -Dijo Adrian analizando un poco la situación-

Entonces, mientras no te encuentres con ellas hoy, todo estará bien para ti, ¿no? -Dijo Kyoko- Bueno, eso creo. Este pequeño miedo irracional a reunirme con ellas pasará pronto. Incluso, creo que ya me siento un poco aliviado luego de conversar de esto contigo y con Ayase. -Afirmó Adrian- ¿En serio? Eso es alentador. -Replicó Kyoko- Sabes, será mejor que hablemos de algo más. No es bueno pensar negativamente y mucho menos, preocuparnos de lo que no debemos, ¿cierto? -Añadió ella, con una leve sonrisa- Tienes toda la razón Kyoko. Así que empecemos a almorzar y olvidemos nuestras preocupaciones. -Afirmó Adrian, mientras pensaba- Kyoko tiene la razón. Debo de despreocuparme y afrontarme a la situación cuando esta llegue. Y, hablando de situaciones…¿Cómo estará Ayase? Se supone que está almorzando con Skyler… Bueno, iré a verlos después de acabar mi comida.

-Al parecer Adrian se preocupaba un poco sobre la química entre Ayase y Skyler. Pero no había nada de qué preocuparse, pues simplemente eran dos personas normales conversando. Ambos estaban solos en la cafetería y al parecer, ya habían terminado su almuerzo-

Oye, y ¿tú sabías que Adrian tenía “hermanas”? -Preguntó Skyler tratando de mantener la pobre conversación que había llevado hasta el momento con Ayase- Vaya, al parecer los rumores corren rápido en esta academia. -Dijo ella ciertamente asombrada- Pues, pocas veces escuché hablar a Adrian sobre ellas. Ya sabes, ellas no son su verdadera familia. ¿Y tú? -Añadió Sylvia- La verdad… No. Nunca lo escuché mencionarlas o al menos insinuar sobre su existencia. De hecho… Adrian nunca menciona algo sobre su vida personal o sobre su pasado y yo sé poco sobre eso… Pero, no importa. No tengo la necesidad ni la curiosidad para saber qué era de él antes de conocernos. -Respondió Skyler un con un poco de sentimentalismo. A Ayase le sorprendió la seriedad con la que de repente comenzó a hablar- Si, eso es muy cierto. -Replicó ella-

Y dime, ¿tú dónde lo conociste? Desde el primer día se notó que ustedes se conocían desde mucho antes. Así que, cuéntame, ¿Dónde fue? -Preguntó Skyler un poco curioso, opacando las palabras que recién había dicho-

A Adrian, lo conocí en un campamento de verano hace unos años. -Respondió Ayase- ¿En serio? ¿Qué hacían en ese campamento? -Dijo Skyler- Pues verás… Era un campamento de artes marciales al cual yo asistía desde que era pequeña. En ese dojo siempre fui la mejor y me sentía muy superior a todos, sin mencionar mi actitud prepotente y realmente incómoda. -Dijo Ayase con una leve sonrisa- Usualmente yo retaba a los recién llegados a una pelea, para darles una lección, y también para aumentar mi ego. Hace cuatro años, si no recuerdo mal, Adrian llegó a ese campamento. Como a todo recién llegado, lo traté con inferioridad y como algo no más que un inútil. A mi él me pareció un “niño bonito” que no sabía defenderse y por esa razón, lo traté aún peor. Por supuesto, a él no le agradó, pero se tragó sus palabras ya que yo era una veterana en el dojo y él me debía guardar respeto… Y cuando llegó el momento de retar a los novatos, lo dejé al último para saborear mi victoria con el “niño bonito”. -Relató Ayase a Skyler. Él estaba muy atento a la historia-

En fin; estaba totalmente segura que iba a ganar contra él… Pero no fue así.

Adrian me proporcionó de la derrota más humillante que se haya visto. No sólo me superaba en fuerza, si no en habilidad. Que yo fuera una chica no le impidió darme una enorme paliza. Yo salí en lágrimas de ahí. Para no alargar demasiado la historia, Adrian se disculpó conmigo esa noche y me dijo que parara de comportarme de la manera que lo hacía. Al final de la primera semana del campamento, nos hicimos inseparables. Luego se acabó el verano y cada uno tomó su rumbo. Obviamente nos comunicábamos mediante mensajes y al final de todo… Aquí estoy contándote esta historia. -Dijo Ayase, con una sonrisa. Skyler notó que ella pensaba en Adrian como alguien más que un amigo, pero silenció este hecho-

¿En serio así fue como se conocieron? Vaya experiencia. Momentos como esos son los que no se olvidan nunca. -Dijo Skyler- Además, tú te ves muy atlética, pero no pareces una experta en artes marciales. -Añadió él- ¿En serio? Adrian me decía eso muy seguido. -Replicó ella- Oye, ahora que lo pienso bien… Tú, Adrian y otros 5 chicos pasan el desayuno juntos, pero el almuerzo, solamente lo hacen él, tú y esta chica… Kyoko. ¿Por qué lo hacen así? -Preguntó ella un poco consternada- Bueno, pues en el desayuno pasamos el tiempo con nuestro grupo de amigos, pero en el almuerzo la pasamos con los más cercanos, en nuestro caso tomamos el almuerzo Adrian, Kyoko y Yo. -Dijo Skyler- Pero sabes, los viernes es un caso especial a la hora del almuerzo. Ese día nos reunimos los chicos del grupo a almorzar, e invitamos a Kyoko y sus amigas, aunque ellas no se presentan. Al parecer son muy tímidas o algo por el estilo.

-Añadió él. A Ayase le pareció una muy buena idea- Skyler… Crees que… ¿Me les puedo unir los viernes? Apenas han pasado 2 días y no he hecho ninguna amistad, excluyendo a Adrian y a ti, por supuesto. Así que… ¿Qué piensas? -Preguntó ella un poco emocionada- ¡Pues claro que estás invitada! En realidad Adrian es el que decide, pero tú ya eres una muy buena amiga, así que eventualmente el te invitará, no lo dudes. -Dijo Skyler con una pequeña risa. Ayase asintió y siguieron su conversación con temas casuales, y así poder pasar el rato más animado.

Mientras tanto, en el Segundo Nivel de la cafetería, un pequeño plan se estaba formulando-

¡Muy bien! Ahora que ya hemos terminado de comer, sería bueno ir a buscar a nuestro hermano. -Exclamó Elsie, a quien le acompañaban Irina y Sylvia en la mesa- Cálmate un poco, Elsie. Debes de esperar o te marearas. -Replicó Irina- Esperemos un momento y luego empezaremos la búsqueda. -Indicó Sylvia. Luego de 5 minutos, se levantaron de la mesa y caminaron hacia las escaleras eléctricas, para así dirigirse al Primer Nivel de la cafetería-

¿Crees que esté en el Primer Nivel? -Preguntó Elsie, mientras bajaban las escaleras eléctricas- Posiblemente. Al revisar rápidamente el Segundo Nivel, me pude dar cuenta que él no está ahí. Ahora debemos revisar el Primer Nivel. -Dijo Sylvia. En ese momento, bajaron de las escaleras y Sylvia vio hacia su alrededor. Caminaron hasta el otro extremo, dónde estaba la entrada a la cafetería. Sylvia negó el haber visto a Adrian por todo el lugar. En efecto, él no estaba ahí-

No chicas, él no está aquí. Incluso, puedo ver a mi hermano conversando con una chica justo en el medio de la cafetería, peor a Adrian no lo veo. -Dijo Sylvia, sintiéndose un poco decepcionada por no haberlo visto. De repente, algo le vino a la mente y se dirigió a la salida frente a ella; Elsie e Irina se veían confundidas por sus acciones- ¿Por qué vas hacia afuera? -Preguntó Irina. Sylvia se detuvo y les dijo- ¿Acaso no es obvio? Si no está en el Segundo ni en el Primer Nivel… Él debería estar en las mesas del parque frente a nosotros. -Ella se veía muy convencida. Elsie e Irina lo pensaron y comprendieron lo razonable de sus palabras. En ese momento, Irina se apresuró a salir dejando a Sylvia y Elsie atrás.

Al abrirse la puerta automática, Por estar tan apresurada, Irina chocó con alguien quién trataba de entrar a la cafetería.

Irina cayó al suelo por el choque, aunque el chico ni siquiera se sacudió. Él, al darse cuenta que ella había caído se inclinó para ayudarla-

Oye, ¿estás bien?

Preguntó el chico a Irina mientras le extendía su mano- Ehm… Sí. Estoy bien. Dijo ella tomando su mano y tratando de levantarse- Qué alivio -Dijo él mientras sonreía- ¿Quién es este chico? -Pensó ella- Tiene esa cálida y enérgica voz que se me hace familiar. Sin mencionar que es increíblemente atractivo. Sus increíbles ojos me atrapan con su profunda mirada y su cabello blanco cautiva completamente mi corazón… -Pensó Irina mientras se sonrojaba por estar frente a tan atractivo personaje- Gra… gracias. -Respondió ella de forma nerviosa. En ese momento, volteó hacia el lado de Sylvia y Elsie, que por un momento las había olvidado completamente.

Extrañamente, Sylvia parecía atónita por la aparición de este atractivo personaje. Tenía una expresión sonroja y parecía tratar de decir algo, sin lograr hacerlo-

Oh, Sylvi. ¿Qué tal estás? Hace un par de semanas que no te veo. -Dijo el chico. Sylvia seguía atónita- Sylvia, ¿lo conoces? -Preguntó Irina intrigada. Elsie se mantenía al margen y parecía analizar la situación- Eh… Bueno… Pues… Eh… -Sylvia estaba realmente nerviosa- ¡Vamos! ¡Dí algo Sylvia! -Exclamó Irina- Hehe; No la presiones. Cada vez que nos encontramos se pone así y no sé por qué. -Dijo él. Rápidamente, Sylvia lo señaló y dijo- A… A… Adrian… . -Irina confundida por lo que ella dijo, le preguntó- ¿Qué acabas de decir? -Elsie parecía igualmente consternada-

Sylvia recobró el sentido y añadió- ¡Weiss! Él es Adrian Weiss.

¿Qué?! -Exclamaron al unísono Elsie e Irina- Sí, yo soy Adrian. ¿Acaso estaban hablando de mí? -Preguntó él. Irina y Elsie parecían atónitas por lo sucedido, pero aún más Irina, por lo que había pensado sobre él momentos atrás. En ese momento, Adrian también se percató de lo que sucedía-

¡Hay carajo! ¿Elsie?, ¿Irina? -Dijo Adrian sorprendido. Sus emociones variaban entre la preocupación y la felicidad, pero esta última terminó venciendo en su interior. Lágrimas empezaron a correr por las mejillas de Elsie por reencontrarse con él. Irina seguía aún en paralizada por la situación, aunque un sentimiento de nostalgia invadía su corazón.

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