Chronicles Of Adrian Weiss Chapter 4 – Part 1: Catch Me If You Can

Warning: Spanish Content.

Sólo para dejarlos en cliffhanger, les dejaré esto, hahahaa.

Disfrútenlo!


Episodio 4 – Capítulo 4: Atrápame Si Puedes.

¡¿Pero qué está sucediendo aquí?! -Exclamó Robert, el chico que entró junto a las 3 chicas- Nada. No es nada. Simplemente saludaba a un viejo amigo, ¿verdad Adrian? -Dijo la presidenta del comité disciplinario, mientras retrocedió un par de pasos- Weiss, ¿la conoces? -Preguntó Arthur- Exacto. Claro que la conozco, hahaha. Somos grandes amigos… -Respondió Adrian de forma muy nerviosa evitando ver a los ojos a Arthur o a Charlotte- N… No me recuerdas, ¿verdad? -Dijo Charlotte, un poco titubeante- Lo siento. No te recuerdo para nada. Probablemente debe ser un malentendido, ya que si hubiera conocido a una chica tan hermosa, no me hubiera olvidado de ella. -Añadió Adrian, ya con un tono de voz más relajado; Charlotte se sonrojó ante el cumplido de Adrian, pero logró mantener fría su cabeza-

No es un malentendido; Yo si te recuerdo muy bien, “Adri”. -Dijo ella de una forma juguetona. En ese momento, una sucesión de memorias atravesó la mente de Adrian. Por unos segundos él pareció en shock, pero volvió en sí, mientras mantenía una expresión de sorpresa-

¿“Charles”? -Dijo él, dudando un poco de sí su respuesta sería respondida. Ante esa pregunta, Charlotte pareció aliviada- Sí, esa soy yo. -Dijo mientras una gran y hermosa sonrisa se dibujó en su rostro-

Pero… ¿No eras un chico? -Añadió Adrian- ¿Ehh? -Respondió Charlotte, mientras se sintió que todo el buen ambiente que se había formado a partir de una sorprendente escena, se hacía pedazos- ¿Todo este tiempo creíste que era un chico? -Preguntó ella ciertamente sorprendida- Ehm… S… ¿? –

Adrian estaba a punto de responder, pero alguien se medio de ambos- ¡Ya dejen de parlotear! -Dijo Robert en voz alta- Este es el Salón del Concejo Estudiantil, no la cafetería. Este no es el lugar para estar coqueteando o recordado el pasado. -Añadió él- Eso es cierto. Aunque pocas veces concuerdo con el Representante de Asuntos Internos, Robert… Esta vez tiene toda la razón, Weiss. -Dijo Arthur- Está bien, está bien. Ya que sólo estaba acompañando a Ciel, no hay razón por la que me quede. -Respondió Adrian- Además, necesitamos hablar con la Presidenta; y tu presencia aquí no es de mucha ayuda. -Añadió Lilith, quién mordía su paleta debido a su impaciencia- Lo siento Adrian, pero te tendrás que ir de aquí. -Dijo Aurora, la primera chica que entró al salón- Muy bien; entonces me retiro. Me disculpo por las molestias. -Adrian se despidió y salió del salón. Luego de salir, la puerta se abrió de nuevo. Eran Lilith y Ciel quienes salían del lugar-

Weiss, necesito un favor. -Dijo Lilith- ¿Uhm? Oh, un favor. Te escucho. -Respondió él- Sabes, nosotros como el Concejo Estudiantil estamos muy ocupados; Aurora tiene mucho trabajo siendo la Secretaria y yo también como la Tesorera del concejo. Incluso el idiota de Robert tiene mucho trabajo que hacer, sin mencionar a Arthur y la presidenta. Por eso te pido que… a esta chica, Charlotte… necesito que le guíes por todo el Campus. -Dijo ella-

¡¡¡¡¡¿¿Qué??!!!!! ¿Tengo que guiar a Charlotte por todo el Campus? No me gusta mucho esa idea. Es cierto, que mis memorias sobre ella volvieron… Mmm… A un 75% podría decirse; por lo que recuerdo, ella no era una mala persona, aunque después de cierto tiempo ella desapareció sin rastro alguno. El problemas es su forma de actuar tan… atrevida. Debo tener cuidado con ella. Pero sobre todo, hay algo que me intriga… ¿Cómo me reconoció?

Llendo a lo más profundo de mis memorias, ella “apareció” y “desapareció” de mi vida antes que Hotaru me inyectase el suero Dragon Scale; sin mencionar los demás incidentes que sucedieron a través de los años. Necesito saber cómo me reconoció… Así que aceptaré la oferta de Lilith…

-Pensó Adrian mientras Lilith esperaba por su respuesta. Ciel sólo se mantuvo callada al lado de Lilith-

Está bien. Le daré un tour por el campus. Además, les hice pasar un mal momento allá adentro, así que haciendo esto podré compensar la escena que se creó ahí. -Respondió él-

¿En serio? Entonces espera aquí por unos minutos, pues ella está hablando con la presidenta de ciertos asuntos correspondientes al Comité Disciplinario. Así que, nos vemos luego Weiss. -Dijo Lilith mientras regresaba al salón- Ah sí, dale saludos a Schwartz de mi parte. -Añadió Lilith. Al decir esto ella entró al salón, mientras Adrian la miraba fijamente.

Ciel, al haber escuchado eso, parecía confundida; Pensó en preguntar a Adrian sobre esas palabras, pero al ver su rostro, decidió no hacerlo.

El rostro de adrian parecía estar lleno de tensión y un poco de irritación a la vez. Como si lo que Lilith dijo fuese prohibido, y aun después de recibir muchas advertencias ella siguiera diciendolo.  Sin mencionar, que Ciel presenció de nuevo lo que pareció ser una ilusión la última vez; los ojos de Adrian parecían encendidos. Como si tuvieran brillo propio, el izquierdo era color rojo intenso, y el derecho amarillo intenso. Ciel estaba atónita. En ese mismo instante Adrian cubrió su rostro con su mano derecha por unos segundos, y al retirarla, su expresión normal había vuelto-

Bueno… Entonces regresaré al club. -Dijo Ciel titubeando un poco- Oh, está bien. Yo llegaré más tarde. -Respondió Adrian, ignorando que Ciel vió la expresión de hace unos momentos- Nos vemos. -Añadió ella mientras se dirigía al club. Adrian se despidió de la misma manera. Ciel cruzó la puerta divisora y entró al elevador del primer edificio después de llamarlo. Dentro de éste, ella pensó seriamente lo que recién había sucedido-

¡Oh rayos! Todo lo que pasó allá estuvo de locos. Primero lo de mi hermana; no tenía ni idea de que había sucedido algo así entre Adrian y ella.  Sin mencionar lo que pasó con la nueva presidenta del Comité Disciplinario. Parece que… No. Ella es una conocida de Adrian. Por como ella saltó sobre él, y como él la llamó después de eso. Fue muy notorio que al principio él no la reconoció, pero luego que ella lo llamó “Adri, él reaccionó. Adrian mencionó que la recordaba como un chico… Pero creo que no debo pensar mucho en eso. Aunque… ¿Puede que hayan tenido una relación tan estrecha? Excluyendo el hecho que él no la recordó a primera vista; como se dirigieron el uno al otro, y que ella lo besó al momento de encontrarse con él… Hay indicios de haber sido una buena relación en el pasado.

Pero… Por alguna razón cuando ella lo besó, me sentí inquieta.  Desearía saber que se siente besar a Adrian…. -Ciel se sonrojó, y tocó sus labios con la punta de sus dedos mientras esto cruzó por su mente- ¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿Pero qué estoy pensando????!!!!!!! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Debo mantener mi cordura! Hace unos momentos me pasó algo similar… ¡Además lo que ella le dio fue un beso en la mejilla, no en los labios! ¿Por qué me toqué los labios? ¡Argh!… Muy bien, muy bien. Me tranquilizare y pensaré en algo más. -Pensó Ciel a sacudir su cabeza bruscamente mientras caminaba por el pasillo del nivel 7-

Muy bien; ya estoy tranquila. -Pensó ella. Pero, en ese momento, la imagen de la expresión de Adrian cruzó su mente-

Ahora que lo pienso bien… ¿Qué rayos fue eso? No fue una vez, sino dos veces. Los ojos de Adrian parecían de un color mucho más encendido de lo normal. La primera vez pensé que era mi imaginación, pero al verlo una segunda vez… No tengo idea de lo que era. Además, de su expresión… “Dale saludos a Schwartz de mi parte.” … Fue lo que Lilith dijo. ¿Qué habrá significado eso? Para poner de esa forma a Adrian debe de ser algo muy importante… Bueno; pensaré en ello otro día. Aunque le dije que quiero ser su amiga, y conocerlo más… -Pensó Ciel al sonrojarse un poco de nuevo. Luego, entró al salón del club.

Mientras tanto, Adrian estaba en el elevador del segundo edificio, al lado de Charlotte, quien se veía muy sonriente. De repente, Charlotte presionó el botón número tre, que los llevaba respectivamente al nivel 3-

Hey, ¿pero qué haces? -Le reprendió Adrian- Antes que nada, quiero ver como es mi salón de clases. -Respondió Charlotte. El elevador llegó al nivel 3 y ambos salieron de él- ¿En qué clase estás? -Preguntó Adrian- ¿Pero qué preguntas, Adri? Soy la nueva Presidenta de Comité Disciplinario; obviamente estoy en la Clase S, igual que tú. -Dijo ella. Él se sorprendió un poco, pero de cierta forma supo que tenía sentido lo que ella dijo- ¿En serio? Bien por tí. Pero; ¿Cómo sabes que estoy en la Clase S? -Añadió él- Tengo mis contactos. -Respondió ella; luego de eso, ellos entraron al salón de clases-

¿Así que este es el lugar donde recibiré clases a partir de la próxima semana? -Dijo ella a sí misma mientras veía a su alrededor- Adri; ¿dónde está tu desktop? -Preguntó ella- Ese de ahí, junto a la ventana. El número 17. -Respondió él señalando el penúltimo desktop de la última fila- Ohh. Sabes, el mío es el número 16. La directora Chronos me lo dijo cuando estábamos reunidos. -Dijo ella- Entonces debe ser ese. -Añadió él, mientras señalaba la primera fila, el antepenúltimo desktop-

Pero que mal… No podré estar cerca tuyo en las clases. -Dijo ella con una expresión de insatisfacción en su rostro- Hehe… Sería lo mejor… -Murmuró Adrian- Pero, dime… ¿Por qué hiciste tal escena en el salón del concejo? Por más que lo pienso, todo parece muy irracional. Ilógico diría yo. -Añadió él. Ella lo vio fijamente y de cierta forma, su mirada cambió. Al inicio parecía dulce y tierna, pero ahora se ve fría y calculadora-

No tiene nada de ilógico. Simplemente te ví y quise hacerlo. En mi defensa; debo decir “El amor tiene una pizca de irracionalismo.” -Respondió ella con una voz un poco más grave- ¿Amor?… -Enfatizó Adrian en su mente. En ese momento Charlotte, quien estaba al fondo del salón, se acercaba poco a poco hacia Adrian que estaba frente a la pizarra electrónica. Ante el cambio de actitud repentino de Charlotte, él también cambió el suyo-

Cuando me fui… Ni siquiera me despedí. ¿Lo recuerdas? -Dijo Charlotte con la mirada fría aún, pero triste a la vez- Exacto; lo recuerdo. De alguna forma siento como si hubiera sido ayer… Pero no tienes que culparte por tal cosa, si es que lo haces. El pasado, está atrás. Lo que importa es que ahora estás aquí, junto a mi. -Respondió Adrian. Él se mantuvo serio, pero de alguna forma, no puedo evitar sonreir mientras Charlotte se sonrojaba por tal acción-

Tienes razón. De alguna forma, me culpo por haberte abandonado. Lo siento. Aunque hicimos esa promesa…. Lo siento, por no haberla cumplido…. Aunque lo prometí…. No lo cumplí…. -Dijo ella. Parecía estar a punto de llorar. Debido a su cambio de actitud, y la forma en que ella se dirigía a Adrian, él supo que lo que ella decía era verdad. Que en verdad tenía ese sentimiento de culpa. Adrian se acercó a ella y la tomó de los hombros; con lágrimas casi por brotar, ella lo vió directamente a los ojos. Él se acercó más a su rostro y ella se sonrojó. Luego él dijo-

Ya te lo dije; todo eso quedó en el pasado. Pero… Si en realidad piensas que no puedes quitarte ese peso de encima… Dime. Dime la razón por la que te fuiste sin decir nada, por qué no cumpliste la promesa. Y cuando tu corazón se halla calmado… Podemos romper completamente esa promesa y hacer una totalmente nueva… ¿Qué dices?

-Dijo Adrian, mostrándole una brillante sonrisa a Charlotte; ella se sonrojó aún más y se alejó unos pasos de él-

E… Esta bien. Te lo diré. -Respondió ella- No es algo trágico, ni impresionante… Aunque sí sentí que fue triste y doloroso.

Me fuí a causa del trabajo de mi padre. Él, aún teniendo una posición muy alta en la embajada de Inglaterra, por alguna razón regresó a Alemania. Fue tan rápido que ni me di cuenta de lo que sucedió. Para el momento que teníamos que reunirnos…. Yo ya estaba en mi nueva casa en Berlin. No tenía tu número, ni la dirección de tu casa. Sólo sabía tu nombre y nada más. Ya que la única forma de encontrarnos era en el parque… Dí por hecho que siempre estarías ahí, o que yo siempre llegaría ahí. -Dijo Charlotte. Adrian parecía analizar todo lo que ella dijo… Él lo sabía… Ella, no mentía- Para el momento en que nos reencontramos y tu dijiste que no me recordabas, sabía que era algo lógico, pero no lo quise aceptar. Logré disfrazar mis sentimientos, pero en realidad, sentí como si tus palabras atravesaran mi pecho como una lanza. -Añadió ella con un par de lágrimas en los ojos-

¿Y cómo me encontraste? Si no recuerdo mal, tu me dijiste al oído “Te encontré…” ¿o no? -Exclamó Adrian mientras se apoyaba en uno de los desktop. El hizo esto para evitar que los sentimientos tristes fluyeran-

¿Cómo te encontré? Es cierto… ¡Tengo varias preguntas que hacerte! -Exclamó ella. En menos de un pestañeo, todo el ambiente gris que se había formado había cambiado a uno color vivo. Los ojos de Charlotte no tenían lágrimas, sino que habían recuperado la frialdad de hace unos momentos-

¿E…En serio? -Dijo él un poco nervioso. Adrian sabía que era lo que ella preguntaría-

Bueno. Tú preguntaste primero. Así que yo responderé primero. -Dijo ella- La verdad, no es nada complicado. Para iniciar, te ví en televisión hace menos de un año en un festival que se celebra en esa academia. Fue un programa especial transmitido en varios países, incluyendo en lugar donde yo vivía. Al ver la presentación me llamó la atención el chico de cabello blanco al centro. En ese momento me di cuenta de la canción que interpretó al final.

Era la canción que una vez tú compusiste para mi; aunque no era exactamente igual, diría que un 97% de ella era la misma canción; aunque esta vez decía cosas como “mi amor” o “linda” en lugar de “amigo” y “hermano del alma”…

Lo sé, en ese entonces tu voz era como la de un pato enfermo, pero llegó a lo profundo de mi corazón. Desde que la cantaste, nunca olvidé la letra… Y al haberla escuchado en ese programa… Un sentimiento inesperado sucedió.

Bueno. Luego de que el chico terminara de interpretar la canción, se le entrevistó. Su nombre apareció en la pantalla. “Adrian Weiss”. En ese momento exclamé en mi mente: ¡Ese es el nombre de mi mejor amigo de hace años! ¡Y esa era la canción que me compuso hace años!

No lo negaré; un par de lágrimas corrieron por mi mejilla. Pero una pregunta cruzó mi mente luego de toda la conmoción: “¿Será realmente Adri el que está ahí?”

Entonces, lo analicé por unos instantes. La forma de tu rostro, tus facciones, la forma de tu cráneo, tu voz, tu cabello, tus ojos y alguna marca o cicatriz que tuvieras; tu actitud, tus gestos y reacciones. Luego analicé las probabilidades de que esa persona en la televisión, pudiera ser quien yo conocí hace ya años atrás. Aunque sólo tenías 6 años cuando te conocí, y casi 11 cuando te dejé… A causa de varios factores, podía saber con certeza si eras tú o no en ese programa.

-Explicó ella- ¿Y a qué conclusión llegaste? -Preguntó Adrian-

A ninguna. Ciertamente tu forma craneal y tus facciones eran las mismas. Sin mencionar la mancha de piel que tienes atrás de tu oreja. Pero… Tu color de ojos y tu cabello son totalmente diferentes. El color de tu piel es más pálido, y lo más extraño de todo…

Te podías comunicar con las personas como alguien normal.

-Adrian se sorprendió por las deducciones de Charlotte, mientras ella parecía orgullosa de ésta habilidad-

Tan deductiva y directa como siempre, Charles. Siempre pensé que eras como Holmes. -Dijo Adrian- Me dicen eso todos los días. -Añadió ella-

Pero de cualquier manera… ¿Por qué estás aquí? Si tenías dudas de que yo, no fuera “yo”; ¿por qué viniste? -Preguntó él-

Porque no perdía nada en intentarlo. Sólo eso. -Dijo ella con un tono más calmado, pero reanudó el entusiasmo de su voz enseguida-

Así que le dije a mi “querido” padre que si me trasladaba a esta academia. Como siempre, no dudo un instante en hacerlo, porque no le importó en lo más mínimo. Luego de eso, hice el exámen de ingreso y el exámen de nivelación. Luego del test psicológico, me llamaron para saber si me interesaba ser la nueva presidenta del Comité Disciplinario. Acepté.

Al llegar a mi primera audiencia con la directora de la academia, vi que tenía varias fotografías en una de sus paredes. Los vi uno por uno mientras ella no estaba, y noté el tuyo al último. Después de varios minutos de conversación, discretamente le pregunté acerca de las fotografías, y por la tuya en específico.

Me explicó que eres el número 1 de toda la academia, al igual que lo demás en esas fotos. Y la conversación partió de ese punto hasta el momento de aclarar todas mis dudas. A mi suerte, la directora es toda una habladora y me habló de todo sobre tí. -Dijo Charlotte, mientras la mirada calculadora que tenía, brillaba aún más-

Y así, pasaron unos días y llegamos a todo lo que sucedió el día de hoy. -Añadió ella-

Directora… ¿Pero qué le sucede? Hablando de toda mi vida con una chica que apenas conoce… Usted… En realidad está mal de la cabeza… -Pensó Adrian- Ya veo… Que gran historia, Charles. -Añadió él- Sí; lo sé. De una forma u otra, siento mucho mejor, como tu lo dijiste. -Respondió Charlotte-

Exacto. Ahora, lo que queda es hacer la nueva promesa, ¿verdad? -Exclamó Adrian mientras sonreía radiantemente y le extendía su mano a Charlotte en símbolo de amistad. Charlotte se sonrojó un poco, y tomó la mano de Adrian mientras su mirada volvía a ser dulce y tierna-

¿Me protegerás? -Preguntó Adrian- No. -Respondió Charlotte- ¿Te protegeré? -Preguntó de nuevo Adrian- No. -Respondió ella de nuevo- Nos Protegeremos. -Añadió ella, mostrando una leve sonrisa- Descartando ahora la antigua promesa de que siempre me protegerías, ahora que yo, puedo defenderme por mi mismo, y tú que siempre has podido defenderte; proclamamos que siempre nos protegeremos el uno al otro. -Recitó Adrian, como si sus palabras fuesen un poema- ¿Lo sellamos como antes? -Dijo Charlotte mientras soltaba la mano de Adrian- Claro, con un “dame esos cinco”, ¿no? -Añadió él. Charlotte asintió con su cabeza y Adrian levantó su palma derecha. Charlotte hizo lo mismo, en ese momento ambos chocaron las palmas de sus manos, pero…

Charlotte en lugar de retirar su mano, entrelazo fuertemente sus dedos con los de Adrian y lo haló con todas sus fuerzas. Ella lo acercó más al colocar su mano en su cuello, mientras cerraba sus ojos y acercaba su rostro al de Adrian; y de repente…

Adrian sorprendido con sus ojos enormemente abiertos por el movimiento sorpresa de Charlotte, quedó estupefacto por lo que ella hizo. Sí; un beso en los labios fue lo que ella hizo. Ambos, los labios de Adrian y los de Charlotte se sobrepusieron; Adrian sintió la suavidad de los labios de Charlotte y se sonrojó levemente por tal acción. Al estar tan abiertos por la sorpresa, en los ojos de Adrian se notó claramente el cambio de color de sus íris. Éste se intensificó; parecían tener luz propia. El izquierdo era color rojo intenso, y el derecho amarillo intenso.

Luego de varios segundos ella soltó la mano de Adrian y se alejó unos pasos de él; los ojos de Adrian ya habian perdido su encendido color- Recuerda; nueva promesa, nueva forma de sellar la promesa. -Dijo ella en tono juguetón, mientras tocaba sus labios con la punta de sus dedos; ella seguía sonrojada- …………………………… -Adrian se mantuvo en silencio y sorprendido. Ambos permanecieron así un par de minutos, sin mediar palabra alguna, hasta que Charlotte habló-

¿Me terminarás de mostrar la academia? -Dijo ella tímidamente- ¿Ehh? Oh, si; Claro. -Dijo Adrian aún sonrojado, pero su reacción poco a poco se desvanecía. Charlotte salió del salón, mientras Adrian se quedó en él por un par de minutos más-

[Oye amigo, se fue un buen beso, y sé que te gustó. Si me dejas salir un par de minutos solamente, podría conseguirte 100 de esos. Sé que tienes una moral que no te deja jugar con los corazones de las chicas… Pero un simple beso no es para tanto.]

Cállate. Has estado molestando desde esta mañana. Penśe que ya habías desaparecido, pero regresaste sólo para molestarme… ¿No?…

[¿Pensaste que me había ido? Si recién puedo hablar contigo desde hoy.]

Pero, ¿te molestaría al menos irte en mis momentos más privados? Y tampoco interferir en mis decisiones. A tí no te incumbe nada si no es una pelea…

[Está bien, está bien. De todas formas sin tu permiso no puedo disfrutar de mis queridas peleas. Aunque deberías de relajarte un poco más; tú siempre eres así, Weiss.]

Y tú deberías dejar de ser tan odioso; tú siempre eres así, Schwartz…

-Adrian salió del solitario salón de clases y se fue calladamente con Charlotte a mostrarle el campus; cuando llegaron al elevador, reiniciaron su charla como si no hubiera pasado nada. De repente, llegó un mensaje al celular de Adrian; era de Lilith. El se disculpó con Charlotte y se dispuso a leer el mensaje, y este decía:

¡Weiss! Sabes, acabo de recordar que la directora mencionó algo sobre más estudiantes de transferencia a la Clase S previstos para el primer semestre, además de la presidenta Terrah. Te lo menciono por dos cosas. Una es que tú también eres un alumno de Clase S y pensé que te gustaría saberlo; y dos, porque tengo la intuición de que algo pasará entre dichas personas y tú… Así que vete preparando.¿Está bien?

¡Nos vemos luego!

-Adrian suspiró ante el contenido del mensaje y murmuró-

No tengo idea a lo que se refiere, pero la intuición de Lilith siempre es tan aguda como un alfiler. No sé si obedecerle o no… Ya veré que decido hacer luego.

-Después de hablar para sí mismo, reanudó su charla con Charlotte, y su tour por la academia.

Mientras tanto en el club AIM…-

¡¡¡¿Qué?!!! ¡¿Ella lo besó?! ¿Esa perra besó a mi Adrian? -Exclamó Cecilia con furia ante la historia de Ciel. Tabatha se mantenía inexpresiva como siempre, aunque con furia ardiente en su interior, y Veronica estaba un poco sonrojada; todas las chicas estaban sentadas en los sillones de cuero frente a la smart tv; Aunque Veronica se mantuvo en una silla de cuero de al lado, sosteniendo sus rodillas y escondiéndose detrás de ellas. Parecían tener un pequeño descanso de sus actividades-

Cálmate Cecilia. Sólo fue un beso en la mejilla. No és la gran cosa. -Respondió Ciel- Cecilia, tú no la conoces. No puedes decir si ella es en realidad una perra o no. Además él no es “tu” Adrian. -Añadió Tabatha con el sólo objetivo de contradecir a Cecilia-

Cállate cara de robot. Además, claro que es la gran cosa, presidenta. Ella está tratando de robarse a mi prometido. Es algo que no puedo permitir. -Dijo Cecilia con aires de grandeza- Desde que él no es tu prometido oficialmente, y ella no sabe que tiene una “relación” contigo, no te lo puede robar. Y debo añadir, que es muy poco probable que ella te lo “robe”, sin contar lo que recién he dicho. -Respondió Tabatha-

Ci… La presidenta dijo que él no reconoció a esa chica cuando la vio; e incluso pensó que pudo haber sido un malentendido. -Añadió ella- También, él creyó todo el tiempo que “ella” era un “él”, cuando se conocieron; así que no creo que su relación cambie de un día para otro. Él debe seguir pensando en ella como un “compañero de juegos” o algo por el estilo. Ya que, para que él la confundiera con un chico, debieron de conocerse a muy pequeña edad, ¿no lo crees? -Dijo Ciel, tratando de calmar a Cecilia- S… Si lo piensas… Bien… Eso es algo obvio… -Añadió Veronica en voz baja mientras titubeaba al hablar. Al haberse calmado Cecilia, Ciel trató de levantarle el ánimo-

Además, yo creo que tú eres más linda que ella. Ella no te lo quitará fácilmente, si es que intentara hacerlo.-Dijo Ciel- Pero, hay algo que me intriga. -Añadió Tabatha- ¿El…qué? -Preguntó tímidamente Veronica- El hecho que Adrian no es algo de tu posesión. Gritas y dices que Adrian te pertenece y que él es tu prometido y todo lo demás… Pero; ¿En realidad es Adrian… “tuyo”? -Dijo ella. Al escuchar las palabras de Tabatha, Cecilia se calmó completamente- ¡No digas estupideces! ¡Él es mi prometido! -Exclamó Cecilia, quién se animó de nuevo-

¿Y si yo trato de hacerlo mío? ¿Y si trato de “arrebatarlo” de tus brazos? ¿Acaso habrá algo que impida que él se enamore de mi si lo seduzco?

Piénsalo… Adrian no te pertenece. Él no le pertenece a nadie. Ese es el tipo de persona que es. No es que yo exactamente esté en la posición de decir eso, pues lo conocí días atrás… Pero tú que lo conociste hace mucho más tiempo, no puedes decir si él está a gusto con el compromiso o no. -Exclamó Tabatha. Cecilia esta vez se quedó completamente callada al abuso verbal que recibió de ella. Se levantó silenciosamente y regresó a hacer su asignación. Ciel golpeó levemente a Tabatha en la cabeza, reprendiéndola por sus fuertes palabras hacia Cecilia-

¡Muy bien! Todos a trabajar. Si queremos hacer buena presencia en el Karnival, tendremos que trabajar duro. -Dijo Ciel tratando de crear una buena atmósfera; y de esa manera, todas volvieron a su trabajo.

Pero Cecilia, al llegar a la mesa provisional y sentarse, empezó a meditar seriamente sobre la “relación” que tenía con Adrian-

No quiero aceptarlo. No quiero aceptarlo, pero… Es verdad. Puedo estar gritando a los cuatro vientos que Adrian es mi prometido, pero para él soy sólo una conocida más. Ni siquiera su amiga ni una compañera de clases. Una conocida; la amiga de la amiga de un amigo. Aunque lo “conozca” desde hace un año, no lo “conozco” en absoluto. No sé lo que piensa; no sé lo que es lo que le gusta o no… No sé nada acerca de él… Totalmente nada.

A veces pienso que soy una molestia para él. Ciertamente, debo ser una molestia para él. Lo “conozco” desde hace tanto, pero en realidad ni siquiera sé qué es lo que piensa de mi. Aunque él sea mi “prometido”; Adrian Weiss es una existencia desconocida para mi… Soy una completa estúpida; mi egoísmo rebasa los límites. ¿Por qué mi egoísmo rebasa los límites? No es sólo porque no sé nada de Adrian, si no que no pienso en él como persona. Si lo pienso bien, él era más como un trofeo o un objeto de mi capricho, el decir que alguien tan increíble como él es mi “prometido”. Si; Mi mente sólo tenía espacio para mi. Aunque “pensara” en Adrian 24/7, no “pensaba” en él lo más mínimo. Me siento una idiota…

-Mientras Cecilia pensaba en su “relación” con Adrian, Tabatha se acercó a ella silenciosamente-

¿Cecilia? -Dijo Tabatha en voz baja- ¿Eh? ¿Ahh? Ah, cara de robot, eres tú. ¿Qué es lo que quieres conmigo ahora? -Preguntó Cecilia un poco irritada, pero ciertamente depresiva- Mmm… Pues… Me venía a disculpar contigo. Lo siento. -Respondió Tabatha, a quien leves expresiones se le podía notar en su rostro- ¿Di… Disculparte? -Repitió Cecilia- Sí, disculparme. La verdad, estaba celosa. Es algo que no puedo negar.

Estaba celosa por tu relación con Adrian; por como te llevas con él, tanto que simplemente empecé a soltar idioteces sólo para contradecirte… Y mira donde terminamos. -Dijo Tabatha- ¿Celosa? ¿Tú?… No lo entiendo… -Añadió Cecilia- Vaya que eres una cabeza hueca… -Respondió Tabatha mientras se acomodaba el cabello- Te diré la verdad… Yo he sido compañera de Adrian desde hace 1 año, pero la primera vez que me dirigió la palabra fue hace un par de días. Sabes; mi desktop era el que estaba a su lado hace un año, y aún así no medie palabra con él hasta hace poco.

Es frustrante. Ver que tú, que ni siquiera eres su compañera, hablas con él perfectamente. Aunque fue mi culpa el no hablarle, siento que…. Rayos… Ni siquiera sé lo que siento. -Añadió ella. Cecilia notó lo que Tabatha trataba de expresar y no pensó en molestara, ni reclamarle, ni contradecirla tampoco- Lo entiendo… Sé lo que quieres decir. El está en un mundo diferente al nuestro. Nunca sabes lo que sucederá si se trata de Adrian Weiss. Incluso yo tuve la ayuda de mi madre, la directora, para poder hablar con él. Siempre que lo veo, mi corazón se acelera tanto que sólo puedo hablar estupideces frente a él… Y recién me pregunté si le incomodo… Y si en realidad “conozco” a Adrian; Tampoco sé qué es lo que él piensa de mí… -Dijo Cecilia- Además, lo que me dijiste no eran estupideces. Era la pura verdad. Yo sólo pensaba en él como mi oso de felpa… Algo sin pensamiento y que sólo existía para mí… Pero no es cierto. Adrian Weiss es el chico que me gusta, que tiene hobbies, gustos, pensamientos… Es una persona como tú o como yo. -Añadió Cecilia. Tabatha simplemente asintió con la cabeza; el ambiente se estaba poniendo triste y pesado… Pero ambas sabían que eso no podía continuar-

¡Muy bien! No es hora de estar deprimidas ni hundidas en sentimientos de pesar… Será mejor que nos pongamos a trabajar de una vez por todas. -Dijo Cecilia mientras se levantaba de su asiento y cerraba el puño con fuerza- Sí… Tienes razón. No es momento para estas cosas. Será mejor que sigamos adelante y pensar en formas para resolver nuestros problemas.

Así que; ¡a trabajar se ha dicho! -Exclamó Tabatha, quien de alguna forma estaba de acuerdo con Cecilia- Gracias por subirme los ánimos, cabeza hueca. -Dijo Tabatha mientras volvía al escritorio de dibujo- ¡No me digas cabeza hueca! ¡Tú con cara de robot sin expresiones, no eres quien para criticarme! -Exclamó Cecilia. Tabatha soltó una leve risa, mientras Cecilia se sentó de nuevo-

¡Exacto! No es momento para estar deprimida. Aunque me abruma el sentimiento de culpa al pensar en cómo me he mostrado ante Adrian durante todo este tiempo… Debo pensar en formas de salir adelante, así como la cara de robot dijo. ¿Qué debería hacer? ¿Ser más agresiva o más pasiva? ¿Tratar con cariño a Adrian o simplemente dejar que nuestra relación fluya normalmente?…  No sé qué opción tomar… Pero definitivamente tiene que ser algo que me haga ganar puntos con él. Además de que debo de tomar en cuenta su persona en sí… Esto será algo difícil… ¡Pero lo lograré! -Pensó Cecilia mientras reanudaba su trabajo.

Después de varios minutos, Adrian regresó al AIM, después de separarse de Charlotte en el elevador. Ella se fue por sí misma de regreso al Salón del Concejo Estudiantil, para tener una charla con la Presidenta de Concejo.

Adrian, recordando brevemente lo que le hizo Charlotte, se dirigía hacia el club mientras pensaba-

En verdad… ¿Qué estaría pensando Charles al hacer eso?… En realidad me gustó, aunque no fue mi primer beso…

[¡Pedazo de irreverente idiota! No te hagas el que no sabes lo que pensaba Charles al besarte. ¿O enserio no lo sabes?]

……………..

[¡Ha! Qué idiota eres, amigo mío. Además. debo agregar que tu primer beso fue con Stephanie, ¿no? Ella si me agradaba… Aunque ahora no sepamos donde está ahora.]

Lo sé… Ella es tu primer amiga. Eran idénticos… una versión femenina de tí…

[¡Ya lo sé! Cállate de una vez. Aunque, al final se enamoró de tí y no de mí.]

¿Se enamoró de mí?

[Idiota.]

Bueno; dejemos eso de lado…

[Claro que lo quieres dejar de lado… Pues a la única que tienes en la cabeza… es a la ciega esa. Incluso, lo que hizo Rachel no te afectó tanto. Tú que sólo “querías seguir adelante”, y por eso buscaste una novia. Luego, quien llamó tu atención fue ella, y al final de todo, cuando empezaste a tener sentimientos por ella, las cosas no te fueron bien.]

¡Cállate! Nunca le digas así de nuevo. Además, yo sé que lo de Rachel no fue nada después de todo; Pero por alguna razón, siento que me irrita su presencia… Bueno, mejor olvida eso. Además, ¿Acaso no sabes el nombre de quien tú llamas “ciega esa”?…

[¡Claro que conozco su nombre! Tus recuerdos también son los míos; Irreverente Idiota. Sólo que me da nauseas el sólo recordar los días con ella.]

Pues tú eres tú y yo soy yo. Yo realmente disfruté los días que pasé con Aria…

[Da lo mismo, amigo. Al final de todo, no me importa tu vida en lo absoluto. Es como tú a veces me dices; El blanco siempre será el blanco, y el negro siempre será el negro.]

Tú siempre serás tú, yo siempre seré yo…

[Schwartz y Weiss son dos personas que nunca serán una.]

Ahhh… Es porque eres tan fanático a pelear no nos llevamos bien…

[Deja de suspirar, imbécil. Además, esa es mi forma de ser. Tú me hiciste así. ¡No! Ella me hizo así.]

¿Kyoko?… Rayos. Recuerda; ese tema está prohibido…

[Lo sé amigo, lo sé. Mejor dejémoslo por hoy. Y sólo por eso, hablaré contigo en el momento menos oportuno ¡hahahahahahaha!]

Ahhh… Por favor no lo hagas…

[¡Deja de suspirar!]

Está bien, está bien…

-En ese momento, Adrian entró al AIM. Al entrar, él sintió que las miradas de Cecilia, Ciel y Tabatha le penetraban el rostro mientras ellas murmuraban palabras que él no podía escuchar. El sintió como si lo estuvieran maldiciendo o algo por el estilo. Veronica sólo se veía desconcertada por lo que hacían-

¿…Ahh? ¿Qué les sucede? -Preguntó Adrian. Ellas siguieron murmurando y mirándolo fijamente-

… ¿Eh? -Repitió él. De repente, Ciel dejó de murmurar y relajó su rostro y suspiró-

Ya déjenlo chicas… Parece que él en realidad no capta. Por cierto, me sorprendió que hiciéramos lo mismo, al mismo tiempo. Hehe; Parece la escena de una LoveCome. -Dijo Ciel; así, Tabatha y Cecilia dejaron de murmurar- Lo hice como una broma, para ver su reacción… Pero no me esperaba que no detectara nuestras intenciones. -Dijo Tabatha- Tienes razón. Yo lo hice por el mismo motivo; quería saber qué pensaría él de mi al hacer eso… Pero no sirvió de nada. -Añadió Cecilia- Presidenta, ¿Qué es lo que sucede? -Preguntó Adrian, mientras todas suspiraron al mismo tiempo. Veronica se mantuvo semi-escondida como siempre; y en ese momento, Cecilia se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta, dónde Adrian se encontraba-

Necesito… Hablar contigo por un momento… -Dijo ella tímidamente- Uhm… Está bien. -Respondió Adrian. Ambos salieron del salón y se mantuvieron cerca de la puerta-

Antes de todo, dime; ¿por qué las tres estaban maldiciendome? -Preguntó él- Só… Sólo era una broma. No hay nada detrás de eso… -Respondió ella, mientras se mantenía un poco tímida- … Además… La presidenta nos contó lo que sucedió en el Salón del Concejo Estudiantil… -Añadió Cecilia- ¿Qué? ¿Por qué? ¡Rayos! Esa presidenta… ¡Ciel debió hacerlo por diversión! -Dijo Adrian un poco irritado y avergonzado mientras alzaba y cerraba su puño-

… Bueno, pues… Empezando con lo que te quiero decir… ¡Lo siento! -Dijo Cecilia mientras exclamaba su última frase- ¿Eh? -Dijo él-

Sí, sí. Lo siento. Sé que es repentino lo que te diré, pero al escuchar lo que la presidenta nos dijo… Varios pensamientos cruzaron mi mente y al final… Llegué a la conclusión de que yo no soy nada más que una conocida para ti. No, es más… Sé que soy un molestia para ti. Tú siempre sobresales y eres amable con todos y eres increíble… Y yo sólo me dedico a perseguirte y molestarte; desde un principio dí por hecho que éramos prometidos y lo grité a los cuatro vientos… Pero nunca te consideré a tí. Nunca pensé en tí, en qué pensabas de mí, o qué pensabas sobre la situación entre nosotros… Sobre el compromiso. Nunca pensé en qué querías tú. Siempre fui “Yo, yo, yo”. Además, tú siempre me recibes con una sonrisa, o con una actuación cómica a veces… Y yo sólo pensé en ti… Co… ¡¡ !! -Antes que terminara de hablar, con ojos un poco lagrimosos, Adrian abrazó a Cecilia y colocó su mano sobre su cabeza mientras la acariciaba… Luego suspiró y dijo-

Ah… ¿Por qué te disculpas tan de repente? No me das tiempo de pensar en una respuesta a todo lo que dices de un momento a otro… Que en lo único que penśe fue esto…

Mmm… Veamos… ¿Qué tal si lo digo de esta forma para que lo entiendas? ¡Tú no eres una molestia para mí! -Exclamó Adrian mientras soltó a Cecilia y le dió un suave golpe de karate en la cabeza- DIces que sólo eres una conocida para mí, pero eso no es cierto. Para mí… Eres la hija de la directora de la academia, que es muy fuerte que cada vez que me abraza, me asfixia. Eres mi amiga que siempre llega a alegrar el ambiente. Eres la chica que aunque parezca un poco tonta, es realmente muy inteligente.

Eres la chica linda que decidió forzar un compromiso conmigo. Eres mi Casi-Prometida.

Aunque a decir verdad, a veces me dá pánico cuando apareces, debido a la fuerza que aplicas cuando me abrazas… No me molesta para nada tu presencia. Además, ¿dices que no has pensado en mí para nada? Creo que con que hayas obligado un matrimonio entre nosotros… Has pensado en mí lo suficiente. Después de eso, dijiste que no sabías lo que yo pensaba del compromiso. Pero en realidad la respuesta siempre ha estado ahí.

Cada vez que tu proclamas nuestro compromiso, no lo niego completamente. Sólo digo que la última palabra es la mía. Si en realidad no quisiera tener una relación contigo, habría rechazado completamente la propuesta, sin importar el qué… Pero la acepté; a medias, pero la acepté. -Dijo él. Cecilia sólo limpiaba sus ojos lagrimosos- En realidad… Podría decirse que es mi culpa por no responder a tus sentimientos. -Añadió él-

Entonces… Aclarame eso justo aquí y ahora… ¿Cuál es tu respuesta a mis sentimientos?… O mejor dicho, ¿Cuáles son tus sentimientos al respecto? -Preguntó Cecilia de repente, casi tomando por sorpresa a Adrian; la actitud tímida de hace un momento se había ido y su actitud de siempre había regresado- Sé completamente honesto. -Añadió ella-

Hasta ahora siempre he pensado sólo en mí; y aunque él me diga todas esas cosas lindas que hacen que mi corazón se acelere… Debo confrontarlo. Quiero saber… ¡Quiero saber qué es lo que él piensa! Quiero saber que es lo que Adrian siente por mi… -Pensó Cecilia en ese momento. Luego de unos segundos, la cara de sorpresa de Adrian por la pregunta de Cecilia desapareció, y él dijo-

Tú no me gustas… -Respondió él. Cecilia, al escuchar estas palabras, sintió que su pecho pesaba, que su visión se puso borrosa y un mar de llanto estaba a punto de salir. Sintió que su cerebro se detenía y que si trataba de decir una palabra, su voz temblaría. Sus piernas se sintieron débiles y un sentimiento de oscuridad la envolvía… Todo eso sucedió casi en un segundo. Adrian se dispuso a hablar otra vez. Al parecer, no había terminado su frase-

… Pero me atraes. -Cecilia reaccionó sorprendida a esas palabras y vió a Adrian fijamente con un gran signo de pregunta en su rostro- Mmm ¿Acaso lo dije mal? Bueno, déjame explicarte. Tú eres hermosa, tienes una linda voz y un lindo rostro, sin mencionar que tu actitud, aunque un poco impactante y sosa, es linda a su manera… Todo eso me atrae de tí. Pero… No me gustas. Es como ver a una modelo, o a una cantante muy famosa. Te sientes atraído por ellas, pero no puedes decir que te gustan, porque sabes que no están a tu alcance.

Es casi lo mismo contigo; tú me atraes, pero no me gustas, porque falta una “chispa”. Algo así, que dispare la química de mi corazón, y haga que me gustes… Que me enamore de tí.

Podría decirse… que hace falta que me conquistes. -Añadió Adrian, mientras sonreía nerviosamente, y sus cara se sonrojaba un poco. Cecilia, después de analizar todo lo que él dijo, se puso roja como una rosa floreciendo y empezó a moverse de forma inquieta y nerviosa-

Esos son mis sentimientos. No es nada más ni nada menos que la pura verdad. He sido lo más honesto que he podido contigo. -Dijo él. Cecilia se calmó por unos instantes, pero su rostro no dejó de estar rojo… Ya no estaba así por las palabras de Adrian, si no por lo que ella pensaba en ese momento-

… Entonces… De ahora en adelante… ¡Me propondré conquistarte! ¡Yo conquistaré a Adrian Weiss! -Exclamó Cecilia con el rostro totalmente rojo. Adrian no se sorprendió mucho por lo que ella dijo, pero si se sonrojó al extremo. En ese momento, una alarma sonó estruendosamente en la casi vacía academia, indicando la hora del desayuno. Casi en un parpadeo, la puerta se abrió y de ella salieron Ciel, Tabatha, y escondida detrás de ella, Veronica-

Adrian, Cecilia; ya es hora del desayuno.. -Dijo Ciel- ¿Eh? ¿Por qué tan sonrojada, cabeza hueca? -Preguntó Tabatha- ¡No estoy sonrojada! ¡Cara de robot! -Exclamó Cecilia.

Y de esa forma, todos se dirigieron a la cafetería a tomar el desayuno. Mientras iban de camino, Adrian recibió un mensaje de Elsie diciendo que si podía desayunar junto a ella e Irina. Él respondió que sí; que él junto a los miembros de su club, la esperarían en el parque frente a la cafetería.

Cuando llegaron al parque, Adrian les comentó acerca del mensaje y sugirió a las chicas del club  que desayunaran en ahí. Ellas aceptaron, y fueron a traer su desayuno; Adrian mientras tanto, juntó unas mesas en el parque y se sentó en una de ellas, esperando por los demás-

[¡Carajo! ¡Qué calor! Oye amigo; ¿Por qué hace tanto calor si estamos al norte del planeta?]

Yo que sé… ¡Oh cierto! Es por el satélite especial que está colocado sobre la ciudad. Este regula todo el clima de Starry Heaven. Lo maneja el Tío Hotaru desde su base bajo tierra. Por eso las 4 estaciones en esta ciudad son tan intensas…

[¿En serio? Maldito Aoba.]

Sí… Es un maldito…

[Oye mira, ahí vienen tus amigas… Pero veo rostros desconocidos.]

Oh si… Parece que se juntaron todas en la fila. Bueno, mejor hablemos más tarde…

-Mientras Adrian meditaba, Ciel, Tabatha, Cecilia y Veronica venían junto a Elsie e Irina… Pero junto a ellas venían dos chicas que Adrian nunca había visto. Todas se sentaron e Irina, quien traía el desayuno de Adrian, se lo entregó. Y antes que todos comenzaran a desayunar-

Hermano, chicas… Les presento Mikah y a Juliett, dos estudiantes de Clase S de primer año. -Dijo Elsie- Mucho gusto; mi nombre es Mikah Welsh y soy miembro del mismo club de Irina y su compañera de Clase. -Dijo una de ellas.

La más linda de ambas, por un pequeño margen, se presentó ante todos. Ella en efecto es compañera de Irina, y se sienta al frente de la clase, justo delante de ella. Es considerada una genio comparable a Adrian por todos los maestros de primer año, y famosa entre todas la clases. Se menciona de su conducta ejemplar entre toda la gente que ha tenido contacto con ella. Mikah usa gafas parecidas a las de Ciel, y tiene los ojos de color verde-marrón con un predominante color rojizo en ellos. Su cabello es color rubio-nuez, y un varios cabellos rojizos resaltan en él. Su corte de cabello es un poco arriba de los hombros y un gran fleco en diagonal cubre su lado derecho sin obstruir su vista y lleva unos adornos de cabello color negro en forma de cruz-

¿Mikah Welsh? Hanabi siempre habla mucho de tí. Dice que eres casi tan inteligente como yo. -Dijo Adrian- ¿Es eso cierto? Vaya, me siento honrada. -Dijo Mikah- Bueno, entonces es mi turno de presentarme. Mi nombre es Juliett Skyscraper, y estoy en la misma clase que Mikah, sólo que soy compañera de club de Elsie. -Dijo la otra chica.

Ella tiene el mismo largo de cabello que Mikah; su color de cabello es ondulado, negro y un poco desordenado y levantado de las puntas. Sus ojos son de color verde claro. Es conocida por su carismática personalidad, y por haber estremecido en sólo una semana todos los clubes relacionados a actividades físicas, y la directora ha decidido que asistirá a uno diferente cada día de la semana, excepto los sábados, que asistirá a un club sin relación al atletismo o los deportes.

Vaya Irina, nunca me dijiste que habías hecho unas amigas tan lindas. -Dijo Adrian- ¡Hmph! -Dijo Irina, que se limitó a responder con un gesto de inconformidad. Al parecer no les gustó que Adrian halague a Mikah y Juliett-

¡Es cierto! Además, ¡tú nunca nos dijiste que eras amiga del chico más popular de la academia! -Exclamó Juliett- ¡Hmph! -Repitió Irina- Juliett tiene razón. Aunque hayamos hablado las 3 por primera vez el miércoles; creo que al menos debiste mencionar algo tan importante como eso. Si no fuera porque insistimos mil y un veces que queríamos desayunar contigo y tu hermana, no nos lo hubieras presentado. -Añadió Mikah- ¡Hmph! En realidad no lo creí necesario. -Respondió Irina mientras se cruzaba de brazos. Luego, Juliett, quien estaba al lado de Irina dijo-

¿No será que pensaste que te lo robaremos? -Juliett se alejó un poco de irina mientras hacía una sonrisa maliciosa ante su broma, esperando a ver que respondería Irina-

¡Cá, cá, cá… Cállate! E, e, e, eso no tiene nada que v, v, v, ver. -Dijo Irina un poco sonrojada y de manera muy nerviosa- Pero estás sonrojada y tartamudeas mucho… Una extraña reacción para algo que no tiene nada que ver; hahahaha. -Añadió Juliett mientras reía. Los demás también rieron un poco-

Bueno, cambiando de tema… Adrian, ¿me acompañaras de nuevo al salón del concejo? La primera vez que fuimos no conseguimos hablar con mi hermana… Y espero que esta vez lo consigamos. -Dijo Ciel- Oh, ¿en serio? Está bien; te acompañaré. -Respondió Adrian- ¿Tú hermana? -Preguntó Cecilia a Ciel- Ah; es cierto. Tú no lo sabes. De hecho la Presidenta del Concejo Estudiantil es mi hermana mayor. Respondió Ciel- ¿En serio? Por eso se me hacía conocido el apellido y el color de cabello. -Añadió Cecilia- Por cierto, Ciel… Me he estado cuestionando, pero… ¿Tu color de cabello es natural o teñido? Siempre pensé que era teñido, pero al ver el de la presidenta, me hizo entrar en dudas. -Preguntó Adrian lleno de curiosidad.

Al escuchar esta pregunta, Ciel entró en shock y se levantó de su sillaq, mientras Tabatha y Veronica vieron hacia la dirección contraria al decir “Ehh”, en tono de preocupación,  y se cubrían las orejas-

Te preguntas si mi cabello es teñido o es natural… ¿Eh?…. ¡Acaso no puedes ver que mi cabello es perfectamente natural! Cada hebra, cada mechón, cada simple rincón del cabello de mi cabeza ha sido perfectamente cuidado para que se vea totalmente natural… No simplemente puedes andar por la calle y preguntarle a la un individuo cualquiera si se ha teñido el cabello…. ¡No! No es así Adrian; no es así. Además, para estar cuestionando a las personas debes primero verte al espejo, con tu llamativo, largo y hermoso cabello blanco puro. Cada vez que lo veo tengo ganas de lanzarte un balde de pintura de color negro, estúpido albino. Parece tan sedoso y limpio, pero de seguro te lo has de teñir todos los días. ¡Te quedarás calvo idiota! Aunque a mi en realidad no me afecta lo que hagas de tu cabello… ¡Pero ten en consideración los sentimientos de la gente que al ver tu llamativa cabellera sienten ganas de vomitar! ¡Por favor! ¡Todos tengan cuidado! ¡Hay un acosador sexual de cabellera blanca en la academia! ¡Es un anciano pervertido que anda por las calles preguntando a las chicas si se su cabello es de color natural o artificial! ¡Cuidado! ¡Es muy peligroso! ¡Hey! ¡Pedazo de hisopo de algodón! ¡Fijate en tu melena primero antes de ciritcar la de los demás! ¡Cabeza de gasa! ¡Melena de coliflor! ¡Cabello de anciana! ¡Hazle un favor al mundo y tiñete el cabello de negro! ¡Hisopo!

-Exclamó Ciel con todas sus fuerzas y recuperaba el aliento al respirar fuertemente. Tabatha y Verónica se descubrieron las orejas mientras todos en la mesa y un par de mesas a los lados que tenían estudiantes de otras clases desayunando, quedaron estupefactos con todo lo que dijo Ciel. Parecía un rifle automático disparando insultos a diestra y siniestra. Ella parecía una bestia salvaje masticando a su presa, y más aún Adrian, que sintió que toda la moral y autoestima que había obtenido con los años se desvaneció en pocos segundos-

Lo siento chicos. A veces los traumas de la niñez de la presidenta salen a flote; En concreto, cuando le preguntan sobre el color de su cabello. -Dijo Tabatha, en defensa de Ciel.

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2 thoughts on “Chronicles Of Adrian Weiss Chapter 4 – Part 1: Catch Me If You Can

  1. kmx72 says:

    Dios cuantos insultos LOL y lo de Adrián es por el suero creo o no es así y me confundí con las cosas del amor haber si entendí Adrian tuvo su primer beso con Stephanie quien era idéntica a Schwarz y Schwarz quería a Stephanie pero Stephanie quería a Weiss y Weiss solo quería a una tal Aria una pregunta por que tengo mala memoria pero acaso han aparecido aun? Y me pregunto si Adrian fue de ese color su caballo o cambio por el suero

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