Chronicles Of Adrian Weiss Chapter 5 – Part 3: Tell Me Your Secrets

Warning: Spanish Content

Update final! Espero les guste 😉


Episodio 5 – Capítulo 5: Dime tus secretos [Parte 3]

Mmm… ¿Tiene un momento? -Preguntó Adrian a la chica dependienta. En menos de un parpadeo él se había trasladado, de estar al lado de Mikah, a estar frente a la dependienta. Mikah simplemente mostró sorpresa ante la velocidad de Adrian-

S… Sí… -Dijo la chica un poco sonrojada- No pude evitar el ver que está de muy mal humor; y me preguntaba si es porque no ha recibido muchos clientes, pues si no me equivoco, este pequeño local de su propio negocio. -Dijo él muy seguro de lo que hablaba. El rostro de la chica cambió de uno de nerviosismo y sorpresa, a uno de tristeza y decepción. Evitó ver la mirada fija de Adrian al hablar-

Sí chico; tienes toda la razón. Pensé que todo iría mejor si lograba tener al menos un pequeño espacio en el centro comercial en esta grandiosa ciudad… Pero no me ha ido muy bien. -Respondió ella. Al ver esto, Adrian sonrió aún más fuerte y sacó los adornos de cabello que tenía en la bolsa de papel que había recibido-

Bueno, pues los compré para regalarlos… Le regalaré uno a usted. En realidad no tenía ni idea de a quien darselos… Asi que es muy conveniente que se lo pueda regalar a alguien tan linda como usted. Aunque es su propio producto, espero levantarle el ánimo. -Dijo él manteniendo su imbatible sonrisa. La dependienta simplemente se puso muy roja y extendió su mano lentamente para recibir el broche… Pero Adrian antes de dárselo retiró su mano. Ella se extrañó por eso, pero al parecer una mejor idea cruzó por la mente del chico de cabello blanco.

Y de la nada, él estaba parado al lado de la chica y ella se puso aún más roja al ver la intención de Adrian.

El le puso el adorno a ella en el su cabello del lado izquierdo.

Después de haberse sonrojado al máximo, él se alejó un par de paso un poco sonrojado por igual. La única que se mantuvo inmóvil y sorprendida ante todo lo sucedido fue Mikah.

Luego, otra idea cruzó por la mente de Adrian. De la nada sacó su smartphone y empezó a tomarle fotos no sólo a la dependienta, si no a todo el local y a las mercancías. Al inicio la chica se sintió avergonzada de que él le haya tomado una foto, pero al ver que no fue sólo a ella, sino también a su producto… Le pareció muy extraño-

¿Qué haces chico? -Preguntó la dependienta- Nada, nada. No es algo importante Srta. Dependienta. Simplemente un poco de publicidad. -Dijo Adrian. Ella no entendería lo que él hizo, hasta la tarde siguiente.

Después de tomar las fotos, Adrian dirigió su atención a la chica de nuevo-

Srita. Dependienta… ¿Cómo se llama usted? -Preguntó él- Lidvia… Lidvia Lightlion. -Dijo ella un poco tímida- Ya veo… Por eso el lugar se llama “Regulus”. ¡Oh! Por cierto, yo me llamo Adrian. Mucho gusto en conocerla. -Añadió él muy sonriente. Lidvia seguía sonrojada. Luego de inesperadamente intercambiar números, Adrian se fue con la estupefacta Mikah hacia la salida del centro comercial.

Después de haber caminado un poco, Adrian volteó y saludó a lo lejos a Lidvia. Inesperadamente, Adrian tomó de nuevo otro par de fotos de la chica y empezó a enviar un mensaje. Mikah simplemente se quedó callada, tratando de analizar todo lo que había sucedido, para saber si tenía una explicación lógica.

Ambos ya habían salido, y Lidvia con una pequeña sonrisa, recibió un mensaje que no esperaba.

Era del chico que recién había conocido, Adrian Weiss; y decía- Las chicas siempre se ven mejor cuando sonríen. Mantente siempre sonriendo, y así sentirás que cada día es mejor que el anterior.

-El mensaje venía acompañado de una fotografía que el chico de cabello blanco recién había tomado. Era un fotografía de Lidvia sonriendo. Ella soltó un par de lágrimas de felicidad, por haber conocido a tan maravillosa persona, pero las limpió de su cara rápidamente, pues aún estaba en el trabajo en un lugar con mucha gente. Y después de la foto, vio un texto que la dejó un poco confundida-

P.S: El broche de “do” no fue el único pequeño presente que te dí. Espero que mañana después de las 6:00 pm, la sonrisa que vi hoy, regrese… Pasa muy buenas noches Lidvia.

-Sí; el mensaje era muy extraño. Ella no lo entendió para nada. Pero al día, siguiente, después de otro día sin clientes, y que la sonrisa que Adrian había colocado en el rostro de la chica estaba a punto de desvanecerse… Una enorme luz de esperanza la recrobró.

Ese día, después de las 7:00 pm… El pequeño puesto de joyería “Regulus”, en el centro comercial Twilight, se quedó sin mercancía, y con pedidos para mercancía de todo un mes; pues un enorme grupo de chicas de la Academia Breaking Dawn había arrasado con todo lo existente y por existir del pequeño local poco después de las 6:00 pm.

Desde ese día, y hora en que entendió todo el mensaje de Adrian; la sonrisa de Lidvia nunca se borraría por el resto de su vida.

Volviendo a la noche del Domingo a las 7:30… Adrian y Mikah estaban teniendo una pequeña charla antes de separarse. Habían hablado sobre las intenciones de Adrian hacia Lidvia después de haber mandado el mensaje. Él, al haber explicado sus planes a Mikah, ella sintió algo indescriptible en su pecho. No sabía lo que era… Pero sabía que era algo que nunca había sentido antes. Se limitó a mantener la incógnita de tal sensación para seguir charlando con Adrian-

Senior… Usted sí que es alguien que fácilmente sobrepasa el término “Amabilidad” y lo lleva a algo mucho más increíble. -Dijo ella- Haha… No lo creo. Sólo soy un simple y normal estudiante de secundaria. -Respondió Adrian- Está bien, está bien. Si usted lo dice así… Ya no lo contradeciré. –

¡Ugh! Será mejor que me vaya a casa… Sabe Senior, en mi caso, ya es un poco tarde para las reglas de mi casa. -Explicó Mikah un poco temerosa pensando en el castigo que le esperaba si llegaba tarde- ¿En serio? Qué mal. Yo quería pasar más tiempo contigo. -Dijo Adrian; Mikah se sorprendió un poco por la afirmación de su Senior, pero no dijo nada- Bueno, pues… Aquí es donde nos separamos. Según dijiste, tu vives cerca de Breaking Sunset. -Añadió él- ¿Separarnos? Entonces… Senior, ¿usted vive cerca de la academia? -Preguntó Mikah- Exacto. Aunque en el lugar no hay zonas residenciales, hay un par de edificios con apartamentos; yo vivo en uno de ellos. -Respondió Adrian-

¡Ah! Usted se refiere a los edificios de apartamentos St. Petersburgo, Samara y Kazán? -Añadió Mikan un poco sorprendida- Exacto. Además, hay varias casas en los alrededores, pero no son las suficientes para declarar que es un área residencial. -Dijo él-

Esos tres edificios son conocidos por ser los mejores lugares para vivir en la ciudad… ¡Whoops! Lo siento; creo que la conversación empezó a fluir de nuevo… Sabe, en realidad me tengo que ir, así que dejemos la charla pendiente para mañana. -Lamentó Mikah- Está bien. Entonces, nos vemos mañana, Mikah. Ten cuidado al regresar a casa. -Dijo Adrian- ¡Hasta mañana Senior! -Exclamó ella, quien ya estaba un poco lejos, en su camino a casa.

Después de despedirse, Adrian siguió su camino al edificio St. Petersburgo; su hogar.

El chico de cabello blanco, Senior de Mikah, iba caminando tranquilamente hacia su apartamento. Había salido del redondel del centro comercial Twilight y estaba en la intersección donde se encontraba el Café Maté; Estando ahí, Adrian de repente escuchó el sonido de dos piezas de metal chocando.

El sonido provenía de su izquierda. En las amplias calles de tal intersección, a lo lejos él pudo ver que justo al lado de un farol del alumbrado eléctrico. Era un grupo de 10 chicos que probablemente eran vándalos adolescentes, de esos que simplemente no tienen nada que hacer más que destruir propiedad pública y privada y distorsionar la paz en lugares públicos.

Estaban rodeando a una chica.

Parece haber caído sentada al suelo mientras trató de defenderse o huir. Ella era delgada y vestía shorts cortos de jeans, zapatillas blancas y una sudadera blanca cerrada hasta el cuello y con mangas que le llegaban hasta la mitad de la palma de sus manos. Parecía tener un gorro pero no lo tenía puesto. Tenía el cabello un poco desordenado, negro, corto hasta los hombros y las puntas hacia dentro, pero con un fleco frontal enorme que le cubría el rostro excepto la boca y barbilla. Curiosamente, las puntas del fleco son color blanco.

Ella veía muy asustada al vándalo que la había empujado. Era un tipo musculoso y tenía una macana de acero en su mano derecha, con la que había golpeado el farol y había hecho el ruido metálico de hace unos momentos.

Viendo a los demás del grupo de maleantes, 3 de ellos eran de una musculatura similar al tipo de la macana, y otros 4 eran de masa muscular normal, y los 2 restantes eran delgados como un palillo, pero uno de ellos sostenía una navaja de 8 cm de largo.

La situación no pintaba nada bien.

Aunque la situación fuese así de mala, los maleantes no parecían ser tan peligrosos como para ser enviados a una prisión. Una correccional bastaría para los de su tipo; pues, exceptuando el tipo de la macana, que la llevaba para intimidad… El chico de la navaja parecía sólo portala porque, o era un pervertido… O para presumir ante los demás.

Los otros 8 no llevaban algún otro tipo de arma visible.

Al parecer, Starry Heaven siendo un lugar pacífico, intimidar a la persona era más que suficiente…. Sin mencionar sus ley de prohibición de armas de fuego o cortopunzantes.

Pero volviendo al lugar de los hechos; los vándalos que no parecían ser mayores que Adrian, estaban hartos de estar lidiando con la chica-

Muy bien niña, si no quieres que te hagamos daño… Nos dirás las contraseñas de las tarjetas de crédito que encontramos en tu bolso. ¿Entendido? -Dijo uno de los chicos que de complexión normal. Tenía un gorro de lana color gris y parecía ser el jefe de los 10 que la rodeaban- Jefe… Este… Y si se sigue negando a decirnos más tiempo… Este… ¿Nos dejará hacer… Eso? -Añadió el tipo con la navaja. Pero de repente el tipo musculoso apuntó su macana hacia él- ¡Cállate! Ya sabes que al jefe no le gusta maltratar mucho a las chicas… Mucho menos hacer “Eso” con ellas a la fuerza. -Dijo el musculoso. El de la navaja simplemente se calló mientras ponía un rostro de “Qué aburrido”- Muy bien… Dínos las con…. ¡¡!!.

-Mientras el tipo de la gorra le preguntaba de nuevo a la chica sobre sus pertenencias, la caída del chico con la navaja lo sorprendió. Al parecer había sido golpeado con algo muy fuerte y lo había dejado en Knockout. Al ver a alrededor del tipo en el suelo, vio una zapatillas gris cerca de su cabeza. Asumiendo que el golpe de tal objeto lo había enviado al suelo, vio hacia los lados junto a los demás de su banda para ver quién había sido.

Muy cerca de ellos y avanzando lentamente, vieron a un chico de cabello blanco que sostenía su cabello con unos palillos, con vendajes en su brazo, sosteniendo una bolsa de papel y sin un zapato se acercaba a ellos.

Efectivamente… Era Adrian-

¡Carajo! ¿De dónde salió este tipo? -Dijo uno el otro tipo delgado; el que seguía en pie- ¿Quién eres? ¿Qué quieres de nosotros? -Añadió el chico de la gorra- Mmmm… ¿Qué quien soy? De hecho soy sólo un simple transeúnte de esta tranquila ciudad y lo que quiero de ustedes, pedazos de basura, ¡¡es que dejen en paz a esa chica!! -Exclamó Adrian ciertamente irritado-

¡¿Ehh?! ¡¿Quién te crees para meterte en nuestros asuntos?! -Dijo el tipo musculoso  con un tono amenazante- ¿Acaso son idiotas, pedazos de basura? Ya les dije que sólo soy un simple transeúnte. -Repitió Adrian.

Al momento de decir eso, él ya estaba completamente rodeado de los tipos excepto por el jefe y del tipo tirado en el suelo. El otro tipo delgado recogió la navaja del que estaba en knockout y los demás sacaron manoplas de acero-

La verdad… Es que no se me apetece hacerte caso, niño. -Añadió el vándalo de la gorra mientra movía su mano, llamando a más de sus aliados.

Y de la nada, otros 15 tipos aparecieron con manoplas y macanas de acero.

La chica se limitó a ver como se acercaban a Adrian, siendo totalmente ignorada-

Vaya, vaya. Las cosas se pusieron feas. Pero para ustedes… Aunque desde un principio no pensé que las cosas fueran pacíficas; pues teniendo armas, la cosa se pone ruda. -Dijo Adrian, flexionó levemente sus rodillas y alzó sus brazos en una posición un tanto peculiar. Su brazo izquierdo estaba en guardia, pero su brazo derecho estaba en posición horizontal-

¿Ehh? Pero que raro te ves, niño. -Dijo el jefe de los vándalos mientras se unía a la fiesta- Eso no importa mucho jefe… ¡Lo que importa es que este tonto sentirá la fuerza de una de los más temidos grupos de la secundaria Breaking Sunset! ¡¡¡Sentirá la fuerza de “Rot”!!! -Exclamó con todas sus fuerzas el tipo musculoso mientras dirigió su macana de acero hacia Adrian.

Pero no acertó. El tipo cayó al suelo gimiendo y retorciéndose del dolor mientras sostenía el codo se su brazo derecho.

Al parecer Adrian en un abrir y cerrar de ojos evadió el golpe del tipo y con su mano derecha cogió el brazo en movimiento y lo sostuvo fuertemente para poder golpear directamente el codo del tipo musculoso con su palma izquierda y lanzarlo al suelo. Adrian fracturó a un vándalo dos veces su tamaño.-

Rayos… No importa cuantas veces escuche de esto o lo ve en persona… Nunca podré entender porqué existe gente así en esta ciudad… -Pensó Adrian.

Al ver a su compañero en el suelo, todo se sorprendieron, pero aún así se lanzaron al ataque; incluso el jefe que se irritó por la caía de su compañero y el recién consciente tipo delgado.

Pero fue inútil.

Después de unos minutos de una pelea de un sólo lado; Adrian dejó en con varias fracturas, moretones, contusiones y en knockout a todos los vándalos; excepto a su líder, que temblaba de miedo en el suelo. Ante la mirada llena de pánico del líder, Adrian se le acercó con una mirada fría y amenazante, le dijo-

No quiero que vuelvan a causar problemas por aquí… Nunca en su vida. Tienen mejores cosas que hacer en lugar de estar haciendo vandalismo sin sentido… Idiotas. Yo los llamé pedazos de basura, pero no necesariamente son lo que otras personas les dicen que son. No te estoy ordenando nada, pues sólo es mi humilde consejo…. Pero deberías dejar de estorbar en la sociedad y hacer algo productivo con tu vida… Pedazo de basura.

Y… ¡¡Nunca vuelvas a molestar a esta ni a ningún otra chica jamás!! -al haber exclamado esto, Adrian lo levantó del cuello lo más alto que pudo, lo soltó y le propinó un fuerte puñetazo en la nariz.

Después de dejar inconsciente y con la nariz rota al jefe de los vándalos, y después de vestir su zapato de nuevo, se dirigió a la chica que perplejamente observó la pelea de la cual Adrian había salido sin ningún rasguño-

Oye… ¿Está bien? ¿Estás herida? -Preguntó Adrian ciertamente preocupado por la chica mientras le ayudaba a levantarse- N… No. No me hicieron nada; sólo… Sólo me quitaron el bolso y me empujaron cuando traté de huir. -Dijo la chica que se limpiaba la suciedad de su espalda y demás y Adrian le daba su bolso-

Pues que bien, me siento más tranquilo ahora. Pero, lo mejor será irnos de aquí. -Añadió Adrian mientras tomó a la chica de la mano y corrieron en dirección al Café Maté. Como estaba abierto, ellos entraron. El lugar era un simple café, con unas 10 a 15 mesas de madera para 2 ó 4 personas, y el mostrador estaba llenos de postres y demás repostería. El interior era un poco compacto pero muy agradable. El lugar estaba muy bien iluminado y habían dos camareras sirviendo en el lugar, incluyendo una más en la caja registradora. El local tenía plantas decorativas por todos lados y las paredes eran color salmón.

Sorpresivamente, había un par de personas dentro… Lo cual hace extraño que nadie se haya dado cuenta de lo que sucedió a unos cuantos metros del café.

Por cierto, mientras corrían al café, Adrian llamó a la ambulancia y a los agentes del orden público desde su teléfono celular.

Estando dentro del local, se sentaron en una de las mesas del medio del lugar y él pidió a la camarera un refresco de naranja para ella y un café latté para él-

Este… Ehm… Quisiera preguntarte algo… -Dijo la chica un poco nerviosa y cansada- ¿Una pregunta? Con gusto; te escucho. -Mientras esperaban a la camarera, Adrian se dispuso a escuchar la pregunta de la chica- Mmm… Pues… ¿Por qué me salvaste?…La… La mayoría de personas simplemente pasarían de largo. Nadie se… Se arriesgaría en ser golpeado por vándalos solo para ayudarme… -Expresó ella un muy consternada. Adrian al escuchar esto, simplemente pensó que su pregunta era extraña y rió suavemente. Ella se sintió aún más intrigada por su reacción-

¿Te preguntas por qué te ayudé? Porque simplemente pensé que tenía que salvarte. -Respondió él con una resplandeciente sonrisa.

Ella, al escuchar sus palabras, las procesó lentamente en su cabeza pues no creía lo que recién había escuchado. Pero cuando finalmente entendió que el chico de cabello blanco básicamente no tenía razón, más que la buena voluntad de hacerlo… No supo qué pensar de él. En ese momento, varios sentimientos que ni siquiera ella comprendió de dónde venían. Todo se tornó confuso en su mente, por unas cuantas palabras y una sonrisa. Simplemente… Ilógico-

Pe… ¿Pero qué me sucede? ¿Por qué me siento de esta manera? Por alguna razón, su sonrisa se siente cálida y sincera… Mi corazón se acelera más y más… Aunque ya no me sienta cansada mi corazón late así de rápido… ¿Por qué? ¡No lo entiendo!… No es que salvarme haya sido algo insignificante… ¿Pero por qué él me hace sentir así?… ¿Será su apariencia? ¿Será porque me salvó? ¿Será su amabilidad? ¿Será la sinceridad en sus palabras?…. En verdad, no lo entiendo… La sinceridad que proviene de sus palabras es genuina… ¿Será por eso? Porque me ayudó sin segundas intenciones… ¿Por eso me siento así? A lo largo de mi vida la gente se ha acercado, y se acerca a mí con intenciones ocultas… Pero de alguna forma, estoy 100% segura que él no es así… ¿Por qué se eso? ¡No lo sé!… ¡¿Por qué me siento así?!…

-Esas y varias cosas más pasaron por su cabeza mientras su cara se puso un poco roja.

Al ver que la chica empezaba a hundir en sus pensamientos, él se dispuso a reiniciar la charla-

Pues… Dime; ¿qué estabas haciendo para dejarte atrapar por unos vándalos? -Preguntó Adrian. Ella se mantuvo en silencio, hasta que captó las palabras de Adrian. Ella empezó a repasar en su mente el porqué de su inusual situación en silencio mientras les servían las bebidas. Al recordar la razón de tal incidente, ella se puso un poco avergonzada y le dijo- Ehhmm… Pues… ¿Me… Me creerías si te digo? -Dijo la chica tímidamente-

No lo sé. Tú dime tu excusa y  yo con gusto la escucharé. No te culpo si mientes o no me dices todo. Yo sólo quiero saber qué hacías en ese lugar no tan frecuentado por transeúntes. -Añadió Adrian tranquilamente al darle un sorbo a su café-

Bueno… Pues… Estaba buscando información. Sabes, dicen que cosas extrañas suceden en esta ciudad, como personas con atuendos raros apareciendo y desapareciendo de la nada. Temblores aislados y artefactos raros apareciendo en varios lugares de la ciudad. Todo empezó hace 3 ó 4 años. Pero contarte todo sería una larga historia.

Para resumir te lo diré de esta forma; Hace días me enteré de un rumor de que en ciertos faroles del alumbrado eléctrico hay unas cajas extrañas que no parecen ser parte del farol… Y según hackers expertos que viven en la ciudad, estas contienen datos que no sólo están bajo una seguridad extremadamente alta… Si no que parece que la tecnología de encriptado es 50 años más avanzada.

Lo de los sucesos extraños no me importó mucho, pues no hay forma de saber que sean reales o delirios; pero lo del encriptado… No me lo podía perder. ¡Era como un reto llamando por mi existencia para que fuera vencido! -Explicó ella con una impecable sonrisa en su rostro-

Y pues… Me dediqué a buscar los faroles con estas cajas desde ayer… Y ahora que venía de cortarme el cabello… ¡Encontré el farol misterioso! No sé como no lo vi antes… ¡Pero lo había encontrado! Estaba lista a conectarme… Y esos vándalos me encontraron y me atacaron. Incluso me quitaron el broche que mantenía mi fleco en su lugar y lo patearon, quedando hecho trizas.

Pero eso no importa ahora… Lo que importa es que gracias a tí estoy a salvo. -Dijo la chica, dando un suspiro de alivio. Adrian simplemente se había limitado a escuchar atentamente a lo que ella había dicho sin perderse un detalle, haciendo dudar a la chica que él le creía o no lo que ella habló- Ehhm… ¿No me crees, verdad? -Añadió ella, sintiendo un poco de vergüenza porque parecía una loca hablando de delirios o conspiraciones gubernamentales. Adrian simplemente dio otro sorbo a su café-

No, no. Claro que te creo. Estoy totalmente seguro que dijiste toda la verdad… Pero simplemente me pareció intrigante lo que me dijiste; y… No sé… La manera en que parecías inmersa en tu propio mundo… Me pareció muy linda. -Respondió Adrian con una sonrisa. La chica que estaba dando un sorbo a su jugo de naranja, lo escupió por la sorpresa y se sonrojó de la vergüenza-

Pe… Pe… ¿Pero qué estás diciendo en un momento como éste? -Reclamó ella sonrojada- Lo siento, lo siento. Es que no pude evitar decirlo, pues simplemente expresé mi impresión de ti. -Dijo Adrian-

Bueno… De todas formas… ¿Dices que ellos destruyeron tu broche? ¿era algo importante para tí? -Preguntó él- ¿El broche? No. No lo era. Era un simple broche con un adorno de flor que compré en la estilista, para que mi fleco se mantuviera en su lugar. La verdad es que la “estilista” me cortó mal el cabello, y pues lo único que pude hacer fue comprar el broche e irme. -Explicó la chica- Oh vaya. Qué mal.

Pero sabes; si se trata cabello mal arreglado, creo que puedo hacer algo por tí. Así que no te muevas. -Añadió Adrian. En ese momento, analizó bien la forma de la cabeza y el rostro de la chica, y sacó una liga de su bolsillo- ¿Ehh? ¿Que no me mueva? -Dijo la chica desconcertada, mientras Adrian se dirigió a su lado.

Él se quitó los palillos y se puso la liga en el cabello. Recogió todo el cabello de la chica y lanzó el fleco de la chica al frente hacia su lado izquierdo. Hizo algo parecido a un bollo con su cabello para sostenerlo y puso los palillos en esa parte.

Al regresar a su asiento, Adrian pudo apreciar toda la belleza de la chica que tenía frente a él.

Su fleco no le cubría la cara, si no que estaba inclinado hacia la izquierda, un poco levantado y cubría un poco su ojo. Las puntas del fleco le llegaban hasta el mentón. Su cabello estaba bien sostenido por la parte de atrás por el par de palillos de Adrian y la parte derecha de su frente estaba parcialmente visible.

Él ahora podía ver sus ojos. Ella tenía unos increíbles ojos color gris-acero y sus facciones eran muy hermosas. Y con unos hermosos y delicados labios… Ella era comparable con una super modelo de pasarela.

Su belleza y lindura parecían incomparables. Pero Adrian sabía que le faltaba algo. Un poco sonrojado y perplejo por estar delante de una chica tan hermosa, se dió cuenta de lo que le faltaba-

¡Ya sé! ¡El broche “do”! -Exclamó Adrian mientras tomaba algo de la bolsa de papel que llevaba desde que salió del centro comercial. Sacó el broche con forma de “do”, color blanco-plata y se lo puso a la chica-

¡Ya está! -Dijo Adrian, mientras sacó su smartphone y le tomó una fotografía para que ella viera su nuevo estilo- ¿Qué te parece? -Preguntó él. La chica simplemente se admiró lo fotogénica que se había vuelto… Y cómo nunca se había visto igual-

¿En verdad… Siempre fui así? -Se preguntó a ella misma en voz baja mientras Adrian guardó su teléfono celular de nuevo-

Por lo general, siempre tengo el cabello cubriéndome la cara y rara vez me veo en un espejo… ¿Por qué será que no me di cuenta hasta ahora de apariencia?…

Lo ves; te ves muy linda ahora… Me encanta como te ves. -Dijo él. Ella simplemente se sonrojó y no dijo nada. De repente le cruzó la imagen del broche por la cabeza, y se disponía a preguntarle a Adrian sobre tal, pero el lo intuyo y dijo- ¡Oh! … Y por el broche no te preocupes, te lo regalaré. En realidad, no tenía a quién dárselo, pues sólo lo compré porque sí… Bueno, es una larga historia pero al final, tenía ese adorno para el cabello sin destinatario. Así que quiero que te lo quedes. Igual, te queda perfecto; te ves muy linda con él. -Adrian simplemente le sonrió al decir esto-

Gra… Gracias. -Dijo ella tímidamente y sonrojada de nuevo- Por cierto… ¿Cómo te llamas? Yo me llamo Adrian Weiss. -Añadió él- ¿Yo? Yo me llamo Erika Vanish. Mucho gusto. -Le respondió ella sonriendo.

Y de la nada… El teléfono celular de Adrian timbro-

¿Ehh? ¿Quién podrá ser? -Se dijo a él mismo. La llamada era de Irina- ¿Hola hola? ¿Irina? ¿Qué suce…? -Adriantrató de preguntar la razón de la llamada de Irina, pero los increíblemente fuertes regaños de su parte no le dejaron terminar su frase.

Después de la reprimenda; Irina le dijo que se dirigiera a casa. Él colgó la llamada y llamó a la camarera para pedir la cuenta-

Bueno; pues lo siento pero aquí nos separamos. La persona con la que vivo está muy enfadada porque no he llegado a casa desde que salí temprano en la mañana y quiere que regrese lo más pronto posible.Me gustaría pasar más tiempo contigo, pero veo que no esposible. -Expresó Adrian- Pero; ¿Y tú donde vives? Ehh… No me malinterpretes ni nada por el estilo. Es para llamar un taxi y que te lleve a casa. -Añadió él un poco avergonzado por lo que se pudo haber deducido de su pregunta-

¿Yo? Pues yo vivo en el edificio St. Petersburgo. Justo en la dirección de esta calle. -Respondió Erika- ¿Ehh? ¿En serio? Qué coincidencia… Yo vivo también vivo ahí. -Dijo Adrian sorprendido. En ese momento, la camarera les entregó la cuenta y él pagó por ambos y salieron del local-

Vaya que coincidencia que vivamos cerca. Y… Bueno.. Si no es mucha molestia… ¿Le gustaría acompañarme? Mi apartamento está en el nivel 31. ¿Y el tuyo? -Preguntó Erika un poco nerviosa y sonrojada- Claro. Bueno, yo también planeaba sugerir eso, así que para mi no hay ningún problema. Oh… Y mi apartamento está en el nivel 30. El el número 6 por si te planteas visitarme. -Dijo Adrian mientras ambos empezaron a caminar. Ellos intercambiaron números de teléfono y empezaron a charlar sobre los sucesos extraños de la ciudad al andar por la calle con unas cuantas casas en ambos lados. Al llegar al edificio; pasaron por el lobby y saludaron a la recepcionista y subieron por los elevadores. Estando en ellos, a Erika le cruzó algo por la cabeza que no se le había ocurrido antes-

¡Espera! No lo había pensado antes pero… Su nombre me parece familiar. Weiss… Weiss… Adrian Weiss… ¡¡No puede ser!! ¡Adrian Weiss es el chico más famoso en la academia! Conocido por ser muy popular, atractivo y misterioso a la vez. Es cierto… Me pareció intrigante el color de sus ojos y sus vendas. Además que realmente es muy, muy atractivo… ¡E increíblemente amable también! Su amabilidad la experimente de primera mano por así decirlo… Ya veo que no sólo son rumores de que él sea el hombre ideal para cualquier chica…

-Pensó ella- Mmm… Adrian. -Dijo ella- ¿Sí? -Reaccionó él- ¿Tú estudias en la Academia Breaking Dawn? -Preguntó Erika, sólo para asegurarse- Exacto. Soy de Segundo Año Clase S. ¿No me digas que tú también estudias ahí? -Respondió él. En ese momento, la puerta del elevador se abrió en el nivel 30- Ehm… Sí. Yo soy de Primer Año Clase B. -Añadió ella- ¡Vaya! ¡Más coincidencias! Hahaha. Pues es increíble saber que también estudias en Breaking Dawn. -Expresó Adrian. Él salió del elevador y dijo- Si las cosas están así… Pues… ¡Nos vemos mañana, Erika! ¡Pasa buenas noches! -Exclamó él al despedirse- ¡Hasta mañana, Adrian! -Exclamó ella al mover su brazo de un lado a otro mientras la puerta del elevador se cerró.

Al llegar a su nivel, Erika llegó a la puerta de su apartamento, que también era el número 6 y se dijo a sí misma- ¿Adrian Weiss?… Qué persona tan increíble. -Ella rió levemente de felicidad y estaba un poco sonrojada, mientras no dejaba de pensar en el chico de cabello blanco que la rescató.

En cuanto a Adrian… Una cena llena de regaños le esperaba en su apartamento, y un pequeño reporte sobre las cajas misteriosas que efectivamente desempeñan su función perfectamente; la de atraer hackers habilidosos para así enlistarlos en las filas del área informática de C.L.O.U.D.S… Se fue a la cama tranquilo como siempre.

Y así, llegó un nuevo lunes para Adrian Weiss.

Si es que no terminaba en ese mismo momento-

Mmm…. ¿Qu…é?…. ¡Argh! -Despertó Adrian con falta de aliento y un grito sordo, pues algo parecía estrangularle mientras lo ahogaba-

Ghh… Agh… -Se retorcía Adrian mientras lo que sea que lo privara de su precioso aire, lo estaba acorralando aún más; aunque, no precisamente estaba siendo atacado.

No era ningún enemigo con rencores ni mucho menos un ser de otro mundo tratando de asesinarlo… Era su hermana, Irina, quien hacía esto. Pero, ¿por qué?-

Mmm… Hermano… No… Ahí no… -Susurró Irina en sueños.

Exacto. Irina se había colado en la recamara de Adrian mientras él dormía e inconscientemente le estaba estrangulando. Adrian simplemente se estrujaba en un intento de salir de los brazos de Irina que estaban alrededor de su cuello.

Mmm… Hermano… No te muevas tanto… Si no no te podré poner bien las cadenas… -Dijo Irina en sueños-

¡¿Irinaa?! ¡¿Qué?! ¡Espera! ¡¿Cadenas?! ¿Pero qué rayos pasa por tu cabeza? -Pensó Adrian mientras luchaba y hacía gestos sin sonido en un intento de liberarse de la prisión en la que se encontraba-

Mmm… Hermano… Herma…no… Hermano… ¿Hermano?….¡¿Hermano?! ¡¿Pero qué rayos sucede aquí?! -Exclamó Irina que había despertado por los movimientos bruscos de su hermano quien trataba de escapar de su muerte-

¡Eso debería decir yo! -Dijo él mientras tosía y trataba de recuperar el aire- ¿Qué intentabas hacer? ¡Casi muero ahí! ¡Es más! ¡Pude ver al abuelo Weiss del otro lado del río llamandome! ¿Qué te pasa? -Reclamó Adrian- ………………………………………. -Después de un incómodo silencio; Adrian se dio cuenta del verdadero problema en cuestión-

Espera… ¿Por qué rayos estás en mi cama?

-Preguntó Adrian, y en ese momento Irina saltó de la cama con todas sus fuerzas y corrió hacia la puerta, cuando de repente Adrian se dio cuenta de algo más-

¡Irina! ¡No Huyas! ¡Regré…. ¡¿Ah?! Irina… ¿Qué es lo que estás vistiendo? -Preguntó Adrian ciertamente confundido. Irina se detuvo en el medio de su huída al haberse percatado en el predicamento que se encontraba.

No llevaba su pijama de siempre; llevaba una ropa interior, muy erótica por cierto, de color azul claro. Pareciera como si quisiera seducir a alguien con tal ropa interior-

Ehh… Bueno… Pues… ¿Acaso no puedo vestir lo que yo quiera? -Respondió ella sonrojada después de titubear un poco- Bueno… No… No me refiero a eso… ¡Pero de todas formas eso es muy provocativo! No deberías vestir así, al menos a tu edad. -Aclaró Adrian- ¿Ehh? ¿Me lo dice el pervertido que cocina semi-desnudo? ¡Te recuerdo que ya han pasado 3 ó 4 semanas y sigues haciendo lo mismo cada viernes, sábado y domingo! -Reprendió Irina-

Lo siento. No tengo derecho de objetar tu vestimenta. -Respondió el cocinero semi-desnudo sabiendo que no tenía cabida ningún reclamo de su parte en esa área- Bueno; dejemos de discutir y vaya… ¿? -Adrian había decidido abandonar la pequeña charla entre ambos para poder volver a su pacífico sueño sobre una cierta conocida de ojos púrpura, pero algo lo detuvo; el sonido del timbre de la puerta.

Éste sonó unas 3 veces más antes de detenerse-

¿Quièn podrá ser a esta hora? -Preguntó Irina mientras Adrian revisó su teléfono celular-

¿Ah? Son las 4:30 de la mañana… ¿Quién podrá ser a esta hora? -Añadió tranquilamente Adrian- Sólo espero que no sea una mala broma; aunque presionaron el timbre muchas veces. -Respondió Irina-

Mientras ambos se mantenían en la incertidumbre, salieron de la habitación y se dirigieron a la puerta. La abrieron y lo que encontraron ahí…

Era obviamente lo que se podía esperar de alguien que llama a la puerta a tal hora-

¿Un paquete? -Dijo Adrian- Y sobre todo es enorme… -Añadió Irina- Hahahaha… Lo había olvidado… Los paquetes de nivel de emergencia bajo desde Crystal Bulevard son entregados en la madrugada. Hahahaha. -Dijo Adrian mientras reía suavemente.

La caja hecha de cartón, y con varios agujeros alrededor era de 3 metros de alto por 2.5 metros de ancho a cada lado.

De una forma u otra, Adrian logró llevar el pesado paquete dentro de su sala de estar y cerrar la puerta.

Al estar revisando cada parte de tal, en la parte superior de la caja encontraron una hoja de papel con un pequeño mensaje en él- ¿Qué dice, Hermano? -Preguntó Irina. En ese momento, Adrian hizo una expresión de disgusto e irritación al haber leído el contenido de la hoja. Ésta decía: “Espero que lo disfrutes. Atentamente; Tu querido tío.” Él estrujó la hoja en su mano tratando de contener su ira, pensando que tal vez era una mala broma de su tío. Pero en ese momento, la enorme caja de cartón se movió-

¿Ehh? -Dijeron ambos al ver que la caja se movía cada vez más. Con cautela, Adrian se movió muy despacio para abrir el paquete cuando de repente se dejó de mover-

¿Qué es lo que habrá ahí dentro? Mi visión nocturna no servirá de nada, y mucho menos es una ilusión. Los rayos X no funcionan tampoco; la caja está cubierta con plomo. Sea lo que sea, Tío Hotaru no quería que nadie supiera su contenido antes de ser abierta… Y a juzgar por los agujeros en ella, al parecer que adentro hay algo vivo…

No quiero usar el sonar a menos que sea una emergencia… Así que no me queda de otra y abrir el paque…. ¡¡¡¿¿¿ ???!!!

-Mientras Adrian se acercaba lentamente y pensaba en cualquier posibilidad del contenido de la caja en cuestión, algo inesperadamente salió disparado de ella y tacleo al cocinero semi-desnudo, lanzandolo por los aires.

Pero no fue “algo” lo que hizo tal cosa; fue “alguien”.

¡Amo! ¡Amo! ¡Amo! ¡Al fin Ares puede verte! -Dijo la persona que había salido de la enorme caja; una muy alegre e hiperactiva chica-

¿Ehh? -Expresó Adrian- ¡¿Amo?! -Exclamó Irina en shock, mientras la misteriosa e hiperactiva chica rozaba sus mejillas en el rostro de Adrian mientras rebosaba de felicidad.

La chica tenía un cabello negro con varios mechones blancos y tan largo que llegaba a sus pies. Tiene una piel blanca y tersa como la de un bebé y varias pecas en su rostro; mejor dicho, en el área de su nariz, pómulos y mejillas. Tiene un hermoso rostro lleno de vida y lo más peculiar de ella, son sus ojos.

Ella tiene el ojo derecho color café-dorado igual que el de Adrian, pero el izquierdo es color Azul-Gris.

Sin dejar fuera… Un par de enormes extensiones de su cuerpo. Específicamente en el área del torso, y unas esbeltas y largas piernas.

Aunque… Ciertamente había algo que no encajaba en ella-

De… ¡Detente! ¡Por favor detente! No se quien eres ni qué es lo que quieres, pero por favor… quítate de encima… ¡Argh! -Reclamó Adrian mientras se estrujaba por salir de tal situación- ¡No, no, no! ¡Ares nunca soltará al Amo! -Exclamó la chica muy alegremente mientras lo sujetaba aún más fuerte- ¡Ya déjame ir! ¡Y deja de decirme “Amo”! ¡No tengo la más mínima idea de quién eres!…. ¿Pero qué ra…? ¿Por qué estás en ropa interior?

-Añadió Adrian, empezando a sentir un poco de pánico.

Esa era los que ciertamente no encajaba en todo el problema; que tal chica estuviese en ropa interior blanca. Específicamente, ropa interior blanca provocativa y con liguero y un par de medias hasta la parte más alta de sus caderas.

¡Amo! Pero si es Ares la que está abrazandolo… ¿Acaso no reconoce a Ares? -Dijo la chica bajando su tono de voz al ver que su “Amo” no le reconocía.

Irina, quién ya estaba hasta el borde al ver a su hermano bajo la merced de una chica en ropa interior, tomó impulso y con todas sus fuerzas le lanzó una patada al estómago a la chica y la envió al otro extremo de la sala de estar-

¡Apártate de mi hermano, maldita! -Exclamó Irina con odio desde el fondo de su ser. Adrian se levantó y empezó a analizar todo lo que había sucedido en esos pocos minutos-

Aquí hay algo que no me gusta como suena. Irina, vigila a la chica mientras llamo a Tío Hotaru para pedirle una muy buena explicación de lo que sucede. -DIjo Adrian seriamente, mientras se dirigía a su habitación.

De alguna forma, ante el cambio de actitud de Adrian, la chica que permanecía en el suelo también cambió su expresión a una más tensa; como si estuviera sincronizada con las acciones de su “Amo”.

En el momento en que Adrian puso un pie dentro de su recámara, un ruido extraño resonó en toda la habitación. No era su teléfono celular, era su Index al lado de tal sobre su mesa de noche.

El Index era un extraño aparato tan delgado como una carta de poker pero un poco más pequeño y menos ancho. Es transparente y tenía un tipo de crucigrama electrónico en el. Aparte de su forma rectangular, del medio de uno de sus bordes más cortos, una parte tan ancha como un lápiz de 2 ó 3 cm de largo sobresale muy notoriamente y por el cual se alarga parte del “dibujo tecnológico” también.

Adrian tomó el ruidoso Index, lo colocó en su mejilla derecha como si lo estuviera adhiriendo a tal y la parte más estrecha que sobresale de tal, la insertó dentro de su oído.

Las líneas que parecen impresas en el Index se tornaron de un color amarillo eléctrico y el irritante sonido se detuvo. Su ojo derecho se tornó de color amarillo ante tal acción-

Dí lo que tengas que decir rápido. Sé que por qué hablas y no quiero que andes con rodeos. -Dijo Adrian muy seriamente a su Tío Hotaru, quien era el que estaba del otro lado de la línea- Vaya, vaya. Parece que llamé en el momento oportuno. -Respondió Hotaru- No te hagas el idiota; tú sabes el momento exacto en el cual llamar. Ya hiciste esos cálculos, ¿no? Además, para que me estés contactando a través del Index; el tema concerniente a la extraña chica, que por cierto sé que tú le enviaste con ropa interior provocativa a propósito, debe ser de muy alta seguridad.

Así que por eso, no quiero que andes con juegos y me digas que rayos sucede. -Impuso Adrian- Vaya, vaya… tú siempre con esa actitud tan firme. Si tan sólo me trataras con más respeto, sería muy feliz, sabes… Pero será mejor que no acabe tu paciencia…. -Aclaró Aoba al poner un silencio muy tenso a través del Index-

Es super exáctamente como tú dices, mi querido sobrino. “Ares”, es un espécimen de alta seguridad que te estoy regalando. Y por “Ares”, no me refiero a un código especial; si no al “Ares” que tú muy bien conoces, Adrian.

Sabes más que nadie, experimentando en carne propia, que nada es imposible en este mundo lleno de infinidad de posibilidades. Así que no es ninguna broma lo que te formulas en esa pequeña geniecilla cabeza tuya…

“Ares”, tu mascota canina super-inteligente especializada para la caza que te regalé hace 3 años… Es la misma que está en tu sala. -Dijo él muy seriamente. Adrian se limitó a tragar en seco su saliva antes de responder-

¿Alquimia? -Fue lo único que él preguntó; asumiendo por sí sólo todas las demás respuestas dependiendo de esa única pregunta-

¡Correcto! Con alquimia, transferimos la mente de tu querido perro Siberian Hushkey-Pastor Alemán más inteligente que un humano promedio, Ares, a un cadáver de menos de 1 día que encontramos por ahí.

¡Ah sí!… Por el cuerpo no te preocupes; es algo de lo que nos encargamos nosotros. Sólo te diré que no hay nada raro en ella en ningún sentido de la palabra. Cosas como el color de sus ojos y cabello fue un pequeño efecto secundario, basado en ciertos rasgos distintivos ya existentes en ella y que fueron “transferidos” a través de la transmutación que hicimos; pero todo está en el margen de error aceptable. -Explicó Hotaru muy tranquilamente, pero sin bajar la tensión de la charla-

Ya veo… Así que es Ares, hehe…. Nunca en mi vida me lo había esperado. -Murmuró Adrian-

¡Ah! Sí, sí. Lo del busto extremadamente enorme, es un pequeño regalo de mi parte, hehehe. -Añadió el tío de Adrian mientras daba una risa de burla que no concordaba con su edad- ¡Pues nadie te lo pidió!…. Aunque no piense que esté mal… -Exclamó Adrian para después murmurar su aceptación a tal peculiar rasgo de Ares-

Así que ella se quedará contigo de ahora en adelante; dentro de la caja están las especificaciones y las pertenencias de Ares. Por acá ya no la necesitamos, así que pensé que tú querrías tenerla una vez más.

Pero…

-Hotaru Aoba hizo una pausa en sus palabras para que Adrian le prestara más atención-

¿Sí? Oh… Hay algo más importante que Ares, ¿no es así? -Preguntó directamente Adrian-

Correcto.

De lo que tengo que hablar contigo, es sobre los resultados exactos de la “operación” de Ares y de como te ayudarán con tu pequeño problema de personalidad. -Dijo Hotaru-

¿Sólamente eso? -Añadió Adrian-

No.

También sobre el pequeño Homúnculo prófugo que llegó junto a Ares en el paquete.

-Al decir esto, Adrian se estremeció y con todas su fuerzas salió de su habitación y  se dirigió a la caja de cartón. Ares e Irina lo vieron correr y le espiaron desde sus hombros mientras él veía atónito el interior del paquete; donde se encontraba…

Una pequeña niña de no más de 8 años de largo cabello blanco y piel de color blanco pálido, con un vestido blanco de una pieza, durmiendo tranquila y profundamente.

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3 thoughts on “Chronicles Of Adrian Weiss Chapter 5 – Part 3: Tell Me Your Secrets

  1. kmx72 says:

    La primera parte fue conmovedora en serio y Adrián consiguió a +3 para el posible harem una loli una chica que se enamora por ser salvada y una chica con el amor de un perro y que lo llame amo y que tenga un cuerpo “dinámico” y Irina es una S yay XD y al parecer muchas chicas tienen ropa interior provocativa XD oye sé que a la mejor es mucho esfuerzo pero puedes a hacer un índice para los caracteres y los términos y abilidades y un dibujo de Adrián Weiss y Adrián Schwarz oye por cierto ya tienes a alguien que te ayude con las ilustraciones o no porque no quiero pedirte demasiado y gracias por capítulos

    Liked by 1 person

      • kmx72 says:

        Rayos bueno fue lo que pensé cuando mencionó cadenas es raro? y okay si no puedes no importa tanto lo que en realidad me preocupa es que olvida a todas las personas y sus relaciones con el porque ya son demasiadas y sigues agregando más aún

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