Chronicles Of Adrian Weiss Chapter Five – Part 1: Tell Me Your Secrets

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Una de tres updates! Que lo disfruten!


Episodio 5 – Capítulo 5: Dime tus secretos.

Hemos estado sentadas en silencio por mucho tiempo. ¿Estás más tranquila ya? -Le dijo Ciel a Celia en voz baja-

Sí… Eso creo. -Respondió Celia- Ahora dime… ¿En qué estabas pensando? Te le confesaste a Adrian, lo besaste y te fuiste corriendo. ¡Eso no encaja en lo absoluto con tu personaje! ¡Tú no eres así! -Le reprocha Ciel mientras Celia simplemente se sonroja de nuevo- N… No lo sé. En realidad… Mi mente está en blanco; desde el momento en que los escuché hablar… No sé lo que me pasó. -Dijo Celia- Mmm… Así que, ¿en verdad te gusta Adrian? -Preguntó Ciel, para comprobar que lo que dijo Celia no fue algo momentáneo. Con la cabeza fría, ella podía decir realmente lo que sentía-

Sí, me gusta. Todo el tiempo traté de negar tales sentimientos; pero, ahora que lo dije en voz alta, siento un peso menos en mi corazón. -Dijo Celia. Por alguna razón, CIel sintió una punzada en el pecho, y apretó su puño. Ni siquiera ella misma entendió porqué hizo eso, así que que simplemente le confundió más. Muchas cosas relacionadas con Adrian habían pasado por la cabeza de Ciel, por lo tanto, ahora estaba muy confundida.

En ese momento, hizo una mirada de inconformidad- ¿Ehh? ¿Qué sucede que me ves fijamente con esa mirada? ¿Acaso está prohibido que me guste un chico? -Dijo Celia, notando la mirada de Ciel- No, no. Simplemente que nunca creí que te gustara él en específico. -Respondió Ciel- Es más, ni siquiera supe que ustedes se conocían hasta hoy. -Añadió ella- Era obvio que no te lo diría. -Dijo Celia- Pero de todas formas, no es como si te culpara o algo por el estilo.

Sólo que tú, atacando sin pensar… Pareció tan inmaduro que no encajaba con tu personaje; eso es todo. -Dijo Ciel- Aunque; quisiera saber… ¿Cómo fue que te enamoraste de Adrian? No creo que la única razón sea por su apariencia, pues a ti no te importa mucho ese factor. Así que, ¿qué fue exactamente lo que hizo que te enamoraras de él? -Preguntó ella. Celia se puso un poco roja mientras varias memorias cruzaban su mente-

Bu… Bueno. Todo pasó hace un año. Era el segundo sábado del primer semestre, y yo estaba inspeccionando los clubs. Ya eran las 2 de la tarde y todos se habían ido ya a sus casas… O eso creía yo.

Ese día, por alguna razón decidí ir a revisar los vestidores cerca del campo de football, baseball y demás. Al estar dentro, escuché un ruido; era el sonido de alguien tomando una ducha. Ví un maletín con ropa, así que asumí que era una chica duchandose, aunque era muy extraño, pues la de irse ya había pasado. Así que me acerqué al lugar donde provenía el ruido… Y en ese momento el agua dejó de correr. La persona que se estaba bañando tomo su toalla que estaba colgada en la parte exterior de la puerta y salió. -Contó Celia-

Así que… quien salió de la ducha era Adrian… -Pensó Ciel-

Como ya te habrás dado cuenta, era el chico musculoso, super definido y extremadamente guapo de cabello blanco, Adrian Weiss… ¿Eh? Pe… Pe…. Pe… ¡¡¿¿Pero qué acabo de decir??!! ¡¡¡Ahh!!!

-Exclamó Celia al darse cuenta de lo que había dicho. Después de cubrirse el rostro con ambas manos, aclaró su garganta y siguió hablando con Ciel-

Bu… Bu… Bueno, pues… Al final de todo, no recuerdo qué sucedió después pues me desmayé por el shock. Al despertar, yo estaba en la enfermería. Según la doctora, él me cargó desde los vestidores hasta la enfermería en el Nivel 5. Y como la doctora termina su turno a las 3, no hubo problema cuando él me llevó.

Pero… La historia no termina ahí.

El lunes de la siguiente semana, le pregunté a Arthur sobre un chico de cabello blanco, y él me dijo que se llamaba Adrian Weiss. Luego de unos minutos, Adrian se presentó en el Salón del Concejo Estudiantil. Obviamente él quería disculparse por lo sucedido; pero yo no pude verle a la cara. Estaba muy, pero muy avergonzada que no pude afrontarlo. Al ver eso, él se limitó a disculparse y explicar por qué estaba los vestidores de las chicas mientras yo me escondía. Al ver que nunca salí, se volvió a disculpar y se fue.

Luego de eso, me sentí muy mal por lo que hice, así que lo seguí. Al alcanzarlo… No lo pude afrontar. Era muy extraño porque yo sabía que él no era una mala persona, pero el sólo verlo me hacia sonrojar tanto como un tomate; y desafortunadamente, así fue cada vez que estaba cerca de él. Una y otra, y otra vez… Siempre fue lo mismo; no pude afrontarlo.

Después de eso, decidí seguirlo para poder hablarle sin avergonzarme, pero, me llevé una gran sorpresa el día que decidí hacer eso.

A la hora del desayuno, él no comió, sino que se dedicó a regar una flores que estaban en un punto ciego cerca de la cafetería. Luego de eso, ayudó a una pareja que tenía problemas.

A la hora del almuerzo, cuando él terminó de comer, se dirigió a la bodega donde se guardan los suplementos deportivos. Ahí, habían dos perros callejeros. Uno blanco y uno negro que de alguna forma habían entrado al terreno de la academia, y él sin decirle a nadie los estaba alimentando con comida especial, pues uno de ellos se veía muy enfermo.

Y al final del día, sin que nadie se diera cuenta, tomó materiales de la sala de mantenimiento en el Nivel 1. Ni idea de cómo abrió la puerta, pero lo hizo. Él sacó madera, clavos y un martillo. Las llevó donde estaban los perros callejeros y empezó a construir una casa de mascotas. No era muy sofisticada, ni simétrica, pero… Se esforzó haciéndola. Al parecer, él los tenía en una caja de cartón con unas mantas, pero se dio cuenta que eso no serviría para abrigarlos completamente, y por eso hizo esa pequeña casa.

Sé que es muy raro que lo siguiera, pero al poder presenciar eso, no me importó comportarme así.

Desde ese día, de vez en cuando lo seguía para presenciar más la bondad de Adrian Weiss. Aunque se me mucho más difícil acercarme a él… No me importaba siempre que yo lograra verlo. Desde ese día… Poco a poco, me fui enamorando de él. No sé cómo explicarlo, pues no te puedes enamorar de una persona sólo porque es buena… Pero de alguna forma, el me cautivó de esa manera.

-Cuando Celia terminó de hablar, en su rostro se reflejaba lo enamorada que estaba de Adrian. Ciel lo notó, y se sintió un poco mareada… Ella no supo por qué.

Probablemente porque era un rostro de su hermana mayor que ella nunca había visto-

Bueno; eso es todo lo que tenía que decir. ¿Estás satisfecha con la historia? -Preguntó Celia- Sí. -Respondió Ciel- Así que… ¿Regresamos al Salón del Concejo Estudiantil? -Añadió Ciel- Mmm… Mejor no. Por el momento, quiero ir a la azotea. Quiero tomar aire mientras pienso en cómo afrontaré a Adrian de ahora en adelante. -Dijo Celia- ¿En serio? Pues será mejor ir en seguida, ya que no hay nadie en todo el pasillo. -Aclaró Ciel, quien se había levantado para ver si Adrian seguía donde lo dejaron-

No tengo idea donde se fue, pero será mejor que avancemos. -Añadió ella mientras caminaban. Llegaron al elevador y al entrar, Celia pasó su identificación en el escáner y presionó el botón de la azotea.

Pero mientras subieron, ella notó que el otro elevador estaba moviéndose también.

Volviendo al Salón del Concejo Estudiantil hace unos momentos… Adrian quien estaba sonriendo, empezó a explicar sobre sus cicatrices y brazo derecho… Su brazo artificial-

Saben… Está hecho de un metal especial llamado Aeternum, o mejor conocido como el Metal del Infinito. -Ellos vieron fijamente su brazo, y lo que parecían ser músculos, eran semi-transparentes. También se dieron cuenta de otra cosa; que el brazo de Aeternum no estaba pegado, ni soldado, ni sobrepuesto; estaba mezclado con su hombro. También se podría decir que estaba fusionado con el metal-

El Aeternum sólo sustituye mis músculos. Lo especial del metal del infinito, es su capacidad de cambiar fácilmente de forma. Enviando impulsos eléctricos de cierta magnitud, es posible moldear este metal como la arcilla; así, también se puede cambiar la consistencia del mismo, aunque su dureza se mantiene inalterable. Debido a mi constante liberación de descargas a través de mi cuerpo por mi estado de Child Of Sun, puedo imitar los movimientos de los músculos músculos un brazo. Este proceso es dirigido por un chip especial insertado en mi clavícula, que cambia la forma del metal a como debería ser uno real cada vez que muevo mi brazo a voluntad. -Dijo Adrian mientras señalaba la barra negra cerca de su cuello y luego movía su brazo a todos lados- En cuanto a mis huesos, son un sistema de barras de acero negro y otros minerales raros. Por dentro son huecos, ya que tienen todos los artefactos que hacen que se mueva a voluntad. -Explicó Adrian. Los demás seguían boquiabiertos por su explicación. era simplemente de otro mundo-

Mis uñas también son de acero negro, por si se preguntaban. -Dijo Adrian mostrándolas. Como él había dicho, a través del Aeternum se podía ver las barras negras y sus “uñas” negras- Y para simular la piel, se le ha adherido una delgada pero flexible y resistente capa de grafeno. El grafeno se ha colocado en forma de pequeños hexágonos unidos entre sí, haciéndolo más efectivo como “piel”. -Dijo Adrian. De hecho, si enfocas lo suficiente tu vista podías ver los pequeños hexágonos que cubrían todo el brazo. Luego, alguien de los presentes dijo algo-

Pero… ¿Cómo es que puedes mover el brazo a voluntad? El chip insertado en tu clavícula sólo crea los comandos para el Aeternum. Pero… De alguna forma debes de mover el sistema de barras de acero, ¿no? -Preguntó Arthur, quien parecía haberse calmado hace unos instantes-

Con mis nervios, por supuesto. Si pueden ver, mi brazo está mezclado con mi hombro. No está pegado. Con alquimia, lograron mezclar ambos miembros, cerrar los conductos y vasos sanguíneos y sólo dejaron activos los nervios. Fusionaron las barras a mi hueso y el Aeternum a mis músculos; de esta manera sólo me enfoco en mover mi brazo normalmente, y de lo demás se encarga el chip. -Explicó Adrian. Arthur hizo una expresión de haber comprendido y se mantuvo en silencio, cuando otro de los presentes habló-

¿A… Alquimia? -Añadió Charlotte-

Exacto, Charles. Alquimia. ¿Sabes lo que és, no? -Preguntó Adrian- Sí… Sí lo sé. -Respondió Charlotte- Pues, la alquimia es real, si te lo preguntabas. Tú, siendo una existencia “irracional” en el mundo, como Lilith  y yo; no creo que sea tan difícil aceptar la existencia de la alquimia. -Dijo Adrian mientras vestía de nuevo su malla- Y… ¿Puedes sentir con ella? -Preguntó Lilith- De cierta forma… Diría que sí. El chip que tengo en la clavícula no sólo se encarga de regular las descargas que van hacia mi brazo, si no también las que regresan. Está configurado para que me dé la sensación de un miembro fantasma. Además, que en ciertas áreas no distinguibles de la capa de grafeno de mi brazo, hay sensores que me dan cierta percepción de espacio, y eso amplifica la sensación fantasma que es enviada. Desde que siempre tengo cubierto mi brazo con la malla y con las vendas, no necesito sensores de temperatura, humedad o dolor u otras sensaciones. -Explicó Adrian-

Y por si se lo preguntan… el chip de regulación que está en mi clavícula, también está en mi rodilla izquierda; haciendo las mismas funciones que el de acá arriba. -Añadió él mientras dió unas palmadas a su rodilla-

Pero; ¿Por qué las vendas? Hace unos momentos, de la nada aparecieron en tu cuerpo varias cicatrices; lo que me hace pensar que las ocultaste con ilusiones, al igual que yo me oculté en este salón. Así que… Por qué no disfrazas tus miembros faltantes con ilusiones? -Preguntó Charlotte muy intrigada. Al escuchar esto, los demás en el salón también se lo preguntaron, pues pensaron que era lógico lo que ella dijo-

De hecho… Las vendas no son para ocultar mis miembros… Sino que tienen una función psicológica. Sin mencionar que un Child Of Sun con la habilidad de crear ilusiones podría ver a través de tal. -Dijo Adrian con una voz un poco más tranquila. Arthur, Lilith y Aurora lo vieron fijamente. Ellos perfectamente sabían para qué funcionan-

La otra personalidad de Adrian; Schwartz… -Pensó Lilith en ese momento-

¿Psicológica? A que te refi… -Adrian alzó su mano en signo de que Charlotte parara de hablar y dijo-

No. Ya no tengo la necesidad de seguir hablando sobre nada más. Si esta charla se mantiene de esta manera, información que nadie más debe de saber, excluyendo a los miembros de la organización. -Dijo Adrian- ¡¿Qué?! ¡No has respondido a todas mis preguntas! -Reclamó Charlotte- El acuerdo que hicimos fue que te mostraría lo que había bajo estas vendas y nada más. Fuí demasiado condescendiente explicándote lo que era y como funcionaba… Pero excluyendo eso, no puedo decir nada más. -Explicó él- Ahora… ¿Me haría un favor y olvidarías todo lo que escuchaste previo a esta conversación, Charles? -Añadió él mientras se acercó a Charlotte con una expresión un poco seria. Al colocarse frente a ella, él colocó su mano en la mejilla de Charlotte. Por unos segundos hicieron contacto visual, aunque ella no tenía idea de porqué él estaba haciendo eso… Luego Adrian dijo-

Synchro.

En ese momento, una gran descarga eléctrica se concentró la cabeza de Charlotte y ella gritó en silencio, mientras Adrian movía su vista por todos lados; como si no estuviera viendo lo que estaba frente a él, sino dentro de la mente de Charlotte. Por el impacto de la descarga, ella tenía sus ojos en blanco y luego se desmayó. Adrian la sostuvo delicadamente mientras la llevó a una de las sillas de la mesa del concejo-

Lo siento… Pero era necesario. -Dijo Adrian en voz baja, como si tratase de excusar sus acciones.

Adrian movió su mirada hacia los estupefactos Arthur, Lilith y Aurora y dijo-

No se preocupen. No le hice nada malo; simplemente borré sus recuerdos. Específicamente, los que tenían que ver con C.L.O.U.D.S.

En su memoria se mantienen 3 hechos: 1. Ella entró aquí y nos escuchó hablar, pero no recordará de qué; 2: Ella hizo un acuerdo con nosotros de poder ver bajo mis vendas, pero no los detalles de tal; y 3. Ella sabe que es lo que hay bajo mis vendas, pero no toda la explicación de su funcionamiento. -Explicó él-

Me lo imaginé. -Dijo Arthur, que era el menos sorprendido de los tres- Synchro… Es la habilidad de conectarse a una máquina. A diferencia del Hacking, que se limita dar órdenes simples externamente, Synchro sumerge la conciencia del usuario a la máquina misma y puede hacer acciones mucho más complejas. Incluso se puede interpretar al cerebro de una persona como una máquina muy compleja y jugar con él, ¿no?…

Como por ejemplo; Eliminación de memoria selectiva… Al igual que lo hiciste con la presidenta Celia cuando vió tus prótesis.  ¿O no, Adrian? -Añadió él-

Exacto, Arthur. Me siento un poco culpable por haber hecho eso, pero era necesario…

Además, debo agregar que Synchro es la cúspide de la tecnoquinesis. Pero lo que me sorprende, es que Lilith fuera una Child Of Sun. De tener el entrenamiento adecuado, ella podría llegar a ser un capitán y tener su propio equipo. -Dijo Adrian. Lilith simplemente estaba en silencio, meditando su recién descubierto potencial.

En ese preciso momento, Arthur tomó a la inconsciente Charlotte en sus brazos y la llevó al Salón de Comité Disciplinario, que estaba al lado del Salón de Concejo Estudiantil. Aurora y Lilith se dirigieron al tocador; probablemente querían charlar entre ellas sobre todo lo que habían escuchado.

Después de un pequeño momento de soledad, Adrian se dispuso a colocarse sus vendas, cuando la puerta se abrió-

¿Arthur? Que rá… ¡¡¿ ?!! -Adrian quedó paralizado completamente, al igual que la persona que abrió la puerta. Sorprendidos por verse el uno al otro en tal circunstancia, la persona que planeaba ingresar al salón gritó con todas su fuerzas antes de correr hacia el tocador-

¡¡¡¡¡Ahhh!!!!! ¡¡¡¿¿Senior??!!! -Gritó la chica en la puerta- Ehh… ¿ ? -Dijo Adrian mientras ella lo veía de pies a cabeza y totalmente sonrojada.

La que se presentó, era la Underclassmate de Adrian, Mikah, que recién había desayunado junto a él.

Después de haber corrido al tocador mientras Adrian aún se cuestionaba lo que había sucedido, se encontró con Lilith y Aurora que estaban en la entrada de este charlando. Ellas la vieron y la detuvieron, pues les pareció muy extraño-

Ehm… Este… ¿Qué te sucede? -Le preguntó Lilith. Mikah no respondió- ¿Qué crees que le suceda? -Dijo Aurora- No tengo idea… -Añadió Lilith. Justo en ese momento, Mikah empezó a hablar suavemente-

Ehm… U… U… Un chico… -Dijo Mikah entrecortadamente- ¿Un chico? -Expresaron Lilith y Aurora al unísono- U, u, u, u… ¡Un Chico Desnudo! ¡Senior Adrian estaba desnudo cuando entré al Salón Del Concejo Estudiantil! -Gritó Mikah con todas sus fuerzas y llena de vergüenza. Aurora y Lilith, recordando que salieron del salón dejando a Adrian a medio vestir; ambas suspiraron y trataron de calmar a Mikah. Al haberla calmado, Adrian apareció doblando la esquina, ya vestido por supuesto-

¡¿Weiss?! -Dijo Lilith-Este.. Ehh… ¡Lo siento! -Exclamó Adrian. Mikah, que ya estaba con su cabeza fría dijo- N.. No. Senior, la que se tiene que disculpar soy yo por entrar de repente al Salón del Concejo Estudiantil. Si usted se estaba cambiando dentro, no tenía idea de que yo entraría. Así que lógicamente, la culpable soy yo, quien entró sin pensarlo dos veces. -Dijo Mikah- Ehh.. Bueno pues; creo que también fue mi culpa, ya que no debería estar cambiándome en ese lugar en primer lugar. -Añadió Adrian-

Pero Weiss, ¿Cómo es posible que ella haya entrado así como así, si necesitas autorización para abrir la puerta? -Preguntó Aurora- Creo que fue cuando usé mi Ha… -Adrian se detuvo a media oración porque estaba a punto de hablar de más frente a Mikah; y Lilith y Aurora entendieron por qué ella entró sin autorización.

Al parecer Hacking, a la hora de desbloquear la puerta, negó también el comando de “sólo abrir con autorización”, dejándola abierta hasta para una persona normal; dejando así, una simple puerta automática-

Ehh; pues parece que la puerta está descompuesta; ¿no? -Dijo Adrian- Mmm… Eso parece… -Respondió Aurora. Después de que ambos rieron nerviosamente, alguien empezó a hablar-

Bueno… Aunque si lo pensamos bien; es culpa de nuestro querido Weiss. -Dijo Lilith sarcásticamente- Pero ya que se disculparon entre sí, no hay razón para guardar rencores; ¿o sí? -Dijo Aurora; en ese momento, Adrian y Mikah entrelazaron sus miradas, y aunque ella se puso un poco roja de nuevo, ambos asintieron con la cabeza, dando a entender que todo estaba aclarado-

Así que… Pequeña… ¿Milika? -Se cuestionó Aurora- Es Mika, Senior. -Respondió ella- Lo que sea… ¿Por qué no nos acompañas a la cafetería un momento? Así puedes decirnos también porqué te dirigías al salón del concejo; ¿Está bien? -Dijo Aurora- ¿Y por qué no entramos al Salón del Concejo Estudiantil de una vez? -Preguntó Mikah. Todos hicieron una expresión de “Ehh” y evitaron ver a Mikah, haciendo evidente que ocultaban algo. De hecho no ocultaban nada, sólo querían que Adrian reparara la puerta lo antes posible; y para eso, necesitaban que Mikah no estuviera ahí.

Mikah simplemente se extrañó al ver su reacciones, se encogió de hombros y aceptó la propuesta de Aurora.

Al haberse ido las tres, Adrian regresó al Salón Del Concejo Estudiantil y se dispuso a reparar la puerta. Estando dentro, uso Synchro para restablecer los valores predeterminados de la puerta y dar por terminado su trabajo.

Después de haber hecho su labor, la puerta emitió el sonido que hacía cuando se abría por fuera. Adrian dió dos pasos atrás, esperando con sospecha quién atravesaría la puerta-

¿Weiss? ¿Sigues aquí? -Preguntó Arthur… Al parecer, Adrian se asustó para nada- ¿Ehh? ¿Arthur? He he… -Dijo él-  Sí. Como puedes ver, aquí sigo. ¿Por qué lo preguntas? -Añadió Adrian- Porque alguien te está buscando. -Dijo Arthur- ¿Alguien? -Preguntó Adrian- Sí; ese “alguien” que se te confesó hace poco. Dijo que estaría en la azotea. Te aconsejo que vayas en este momento. -Respondió Arthur. Adrian supo que era Celia e inmediatamente se dirigió a la azotea. Al llegar ahí, vio a Celia cerca de los muros de cristal, viendo el horizonte.

¡Presidenta! -Exclamó Adrian. Celia giró y lo vio acercarse. Ella simplemente dio unos pasos al frente. Al llegar cerca de las bancas de madera, ambos se detuvieron-

Presidenta… Yo… -Dijo Adrian un poco tímido- ¡Adrian! -Exclamó Celia, cortando las palabras de Adrian- Verás… Sé que te confesé mis sentimientos… Pero no quiero que los respondas. -Dijo ella. Adrian se limitó mostrar un rostro de incertidumbre a las palabras de la presidenta- Sé que apenas sabemos cosas del otro, esta es la primera vez que he conversado contigo de forma normal y que prácticamente soy una completa desconocida para ti.

Sabes, te escuché decir cosas muy lindas acerca de mí y la verdad no sé qué le pasó a mi cabeza que dije e hice todo eso hoy… No era yo misma.

Pero aunque diga eso; mis sentimientos hacia tí son verdaderos y lo que dije no cambia para nada.

Pero lo que estuvo rondando mi cabeza, es sobre si realmente es correspondido mi amor hacia ti. De tanto pensar y pensar en varias cosas me dí cuenta que sólo somos dos desconocidos. Y, siendo este un amor de un sólo lado, no creo recibir una respuesta positiva de tu parte. Así que te diré que… -Dijo Celia, pero antes de que continuara hablando, Adrian la interrumpió, como si no hubiera escuchado la última parte de lo que dijo-

Pero presidenta… Yo no pienso que seamos dos desconocidos. Ya que yo sé que usted la presidenta del concejo estudiantil y la hermana de Ciel, quién es mi presidenta de club. Es increíble, madura, directa, a veces un poco infantil  e inocente. Además de que hace bien su trabajo y nunca flaquea; ni por un segundo. Sé que va a Tercer Año Clase S y que siempre, siempre… Siempre, lleva una hermosa sonrisa en su rostro.

-Dijo Adrian mientras sonreía alegremente; como si no supiera el peso de sus palabras. Esto sólo hizo que Celia se pusiera roja como letrero de “Pare”. Luego de darle vueltas al asunto en su cabeza, Ciel dijo en voz baja-

He… Tú siempre eres así… Por eso es que no hubo otra opción que enamorarme de tí…. Por eso me obligas a tomar estas medidas…

¡Adrian Weiss! Desde este momento… ¡Me dedicaré a hacer que te enamores de mí tanto como yo lo estoy de ti!

Te diré que hasta hace poco estuve a la defensiva; huyendo y escondiéndome, muerta de la vergüenza… ¡Pero ahora no es el momento de estar haciendo eso; así no soy yo! Debo saber más de tí y de quién eres… ¡Debo atacar y hacer que te enamores de mi en serio! -Exclamó Celia con una expresión de seguridad y un poco roja de las mejillas. ADrian simplemente se quedó sin habla… Esa era la segunda persona en el día que le declaraba que lo harían enamorarse. El se limitó a reír nerviosamente por fuera, pero reír intensamente por dentro, preguntándose si eso era realidad y no una broma-

Y para que no creas que te estoy mintiendo… De devolveré el favor de hace un año. -Dijo Celia- ¿Ehh? El favor de hace un A, a, a, a, a… ¡Presidenta! ¡¡¿Pero qué rayos está haciendo?!! ¡¿Por qué es está quitando el uniforme?! ¡¿Qué le pasó a su sentido de vergüenza?! -Exclamó Adrian.

Efectivamente; Celia se había quitado su uniforme y estaba sólo en ropa interior; por cierto, su ropa interior era totalmente negra y con varios detalles de flores en los bordes-

¡Tú no eres nadie para estar hablando de falta de vergüenza, Adrian! Y por cierto… Ya no me llames “Presidenta”; de ahora en adelante llamame Celia. -Le reclamó ella- Después de verla hacer esto… No pensaba hacerlo nunca más. -Dijo Adrian en voz baja mientra tenía la palma de su mano en su rostro en signo de lástima y vergüenza propia-

¡Muy bien Adrian! Es hora de que te enamores de mí. ¡Ven y abracémonos fuertemente hasta el atardecer! -Exclamó Celia mientras extendía sus brazos y lentamente se acercaba a Adrian con sus extremadamente increíbles curvas al descubierto-

¡Está loca! ¡La presidenta se volvió loca! Además… ¿Qué sucede con ese cambio de personaje tan repentino? Estaba bien cuando se escondía de vergüenza… Así era más linda; ahora sólo puedo pensar en que Celia se volvió una bestia erótica!… O acaso… ¿Este fue su personaje desde un principio?…

¡¿Pero qué carajos?!…

Además, a qué se refiere con “Abracémonos hasta el atardecer”… ¿Ehh? ¡Se está acercando!…

[Yo que tú, disfrutaría lo que está por venir.]

¿Pero qué dices?… Aunque pensándolo bien, creo que dejarme abrazar por esas curvas no estaría nada mal… ¡¿Pero qué estoy pensando?! ¡Mi sentido de la moral me dice que no debo hacer esto!…

[Allá vamos con el sentido de la moral otra vez.]

-Mientras Adrian se mantenía en su eterno dilema interno, Celia saltó sobre él y ambos estuvieron abrazando un buen rato… Aunque Adrian se estrujó un poco.

Después de un buen rato, y de mucho estira y afloja con los peligrosos abrazos de Celia, Adrian regresó al AIM. Mientras caminaba, recibió una llamada de Tabatha, pero decidió ignorarla, pues él ya estaba cerca de la puerta.

Llegó al salón y abrió la puerta… Adrian entró al AIM, y al mismo tiempo, varios gritos que casi perforan su tímpano se escucharon por todo el salón. Adrian, simplemente no podía creer lo que veía.

Eran Veronica, Cecilia, Ciel y Tabatha sólo en ropa interior y con el cabello mojado y pegajoso. Tabatha tenía el celular en su mano, mientras Ciel recogía unas latas del suelo y Cecilia sostenía la ropa de las demás. Al parecer fue un evento muy obvio el que sucedió ahí.

Al parecer las sodas en lata explotaron al abrirlas y mojaron a las 4 integrantes del AIM, obligándoles a quitarse la ropa; posiblemente, Tabatha llamó a Adrian para evitar que entrara, y que les ayudara a conseguir ropa de repuesto. Por cierto, Veronica tenía ropa interior blanco puro, la de Tabatha era color azul claro, la de Cecilia amarilla mostaza y la de Ciel color verde suave.

Después de ver esto e intentar salir, Adrian puso su mano izquierda en el área de la perilla de la puerta, pero simplemente escuchó un ruido de estática. Al ver a su mano, notó que una pequeña descarga eléctrica había sido usada en la puerta. Era Hacking-

[¿Por qué no disfrutas un poco más de la vista, amigo mío? ¡Hahahahahahahahahaha!]

-Al escuchar las palabras de Schwartz quien le jugó una travesura, Adrian entró en pánico al intentar salir a la fuerza. Y en ese momento, sintió un gran intento asesino detrás de él. Eran las 4 chicas semi desnudas viéndolo fijamente llenas de vergüenza y enojo. Tabatha se acercó para reclamarle el porqué no había respondido la llamada y golpearlo un poco, pero extrañamente resbaló con el líquido en el piso y cayó directamente sobre Adrian.

Ante la mirada de sorpresa de las chicas, ambos estaban tirados en el suelo y Tabatha estaba arriba de Adrian. Al notar esto, ella se sonrojó al extremo y le dió un par de golpes a Adrian, pero luego se dio cuenta de algo-

Ufufu… Mira cabeza hueca; No lo había pensado antes pero de esta manera Adrian será sólo para mí. -Dijo Tabatha- ¡¿Ehh?! -Exclamaron al mismo tiempo Cecilia y Adrian- ¡¿Pero qué dices?!! Él jamás será tuyo. Pero hoy le dije que lo conquistaría… ¡Así que no me queda de otra! -Dijo Cecilia mientras se lanzaba hacia el postrado Adrian, tratando de quitar a Tabatha y reclamar ese lugar. Ciel se limitó a cubrirse por vergüenza y presenciar la pelea entre Tabatha y Cecilia, mientras Veronica se escondía detrás de los desktop a la velocidad del sonido.

Y con esta pequeña riña… Termina una larga semana para Adrian Weiss.

El lunes siguiente, se presentó ante toda la academia Charlotte Terrah; Lo hizo en el auditorio que está al lado de la cafetería. En el lugar, similar a un teatro, recibió a todos los estudiantes de todos los años para presenciar la llegada de la nueva Presidenta del Comité Disciplinario. Luego de eso, se llevó a cabo una votación donde varios prospectos para los espacios faltantes de tal comité fueran llenados.

Inexplicablemente, varias personas votaron por Adrian aunque no estaba entre los seleccionados.

Después de varios problemas y contratiempos, los 3 puestos vacíos de 7 del comité fueron llenados. Elsie Blake de 1-A, Joseph Fairchild de 2-S y Alexia Blacksteel de 3-S fueron los que llenaron los espacios. Los otros miembros eran Helen Freed de 3-B, Ryuunosuke Nishizawa de 2-A y Maxwell Blanch de 2-C.

Todos ellos, más la compañía de Charlotte Terrah, hicieron un homenaje a la invitada de honor para tal ceremonia, sus acompañantes; Danielle Blacksteel y otros tres estudiantes de 3er año, que estuvieron junto con ella durante su periodo como presidenta. Esta invitada es la hermana mayor de la nueva miembro Alexia Blacksteel y previa presidenta del comité disciplinario. El propósito de tal homenaje fue para que la ahora estudiante de universidad, se le reconocieran todos los logros obtenidos durante sus 3 años en la silla de presidenta del comité.

Cabe mencionar, que esto también se realiza para la presidenta del concejo estudiantil.

Después de terminado el evento, Charlotte se presentó ante todos en la Clase S. Aunque no pareció congeniar mucho con Ciel y Tabatha; podría decirse que se convirtió en la primera amiga de Ayase, aunque no le gusta hablar mucho sobre ella misma, cosa con la que Adrian le molesta. Ella se unió el almuerzo grupal de los viernes, junto a Juliett y Mikah.

A la semana siguiente, los chicos del grupo de Adrian se dieron, y confirmaron, que Charlotte ya conocía a Adrian desde hace mucho tiempo; y que eso les dejaba cero oportunidades de relacionarse más allá de la amistad con ella. Por tal razón, Adrian fue castigado por ellos. Él fue dejado en solitario junto a la directora de la academia Luna y su profesora de ciencias, Hanabi, dentro de la oficina de la directora. No se sabe lo que sucedió ahí, pero los gritos de Adrian y las risas de ambas se escuchaban aún a través de las paredes anti ruido.

Adrian… No quiere repetir una experiencia igual jamás.

Sin mencionar que Schwartz murió de la risa al presenciar todo esto… Aunque personalmente tampoco quería que se repitiera.

Sí, me gusta. Todo el tiempo traté de negar tales sentimientos; pero, ahora que lo dije en voz alta, siento un peso menos en mi corazón. -Dijo Celia. Por alguna razón, CIel sintió una punzada en el pecho, y apretó su puño. Ni siquiera ella misma entendió porqué hizo eso, así que que simplemente le confundió más. Muchas cosas relacionadas con Adrian habían pasado por la cabeza de Ciel, por lo tanto, ahora estaba muy confundida.

En ese momento, hizo una mirada de inconformidad- ¿Ehh? ¿Qué sucede que me ves fijamente con esa mirada? ¿Acaso está prohibido que me guste un chico? -Dijo Celia, notando la mirada de Ciel- No, no. Simplemente que nunca creí que te gustara él en específico. -Respondió Ciel- Es más, ni siquiera supe que ustedes se conocían hasta hoy. -Añadió ella- Era obvio que no te lo diría. -Dijo Celia- Pero de todas formas, no es como si te culpara o algo por el estilo.

Sólo que tú, atacando sin pensar… Pareció tan inmaduro que no encajaba con tu personaje; eso es todo. -Dijo Ciel- Aunque; quisiera saber… ¿Cómo fue que te enamoraste de Adrian? No creo que la única razón sea por su apariencia, pues a ti no te importa mucho ese factor. Así que, ¿qué fue exactamente lo que hizo que te enamoraras de él? -Preguntó ella. Celia se puso un poco roja mientras varias memorias cruzaban su mente-

Bu… Bueno. Todo pasó hace un año. Era el segundo sábado del primer semestre, y yo estaba inspeccionando los clubs. Ya eran las 2 de la tarde y todos se habían ido ya a sus casas… O eso creía yo.

Ese día, por alguna razón decidí ir a revisar los vestidores cerca del campo de football, baseball y demás. Al estar dentro, escuché un ruido; era el sonido de alguien tomando una ducha. Ví un maletín con ropa, así que asumí que era una chica duchandose, aunque era muy extraño, pues la de irse ya había pasado. Así que me acerqué al lugar donde provenía el ruido… Y en ese momento el agua dejó de correr. La persona que se estaba bañando tomo su toalla que estaba colgada en la parte exterior de la puerta y salió. -Contó Celia-

Así que… quien salió de la ducha era Adrian… -Pensó Ciel-

Como ya te habrás dado cuenta, era el chico musculoso, super definido y extremadamente guapo de cabello blanco, Adrian Weiss… ¿Eh? Pe… Pe…. Pe… ¡¡¿¿Pero qué acabo de decir??!! ¡¡¡Ahh!!!

-Exclamó Celia al darse cuenta de lo que había dicho. Después de cubrirse el rostro con ambas manos, aclaró su garganta y siguió hablando con Ciel-

Bu… Bu… Bueno, pues… Al final de todo, no recuerdo qué sucedió después pues me desmayé por el shock. Al despertar, yo estaba en la enfermería. Según la doctora, él me cargó desde los vestidores hasta la enfermería en el Nivel 5. Y como la doctora termina su turno a las 3, no hubo problema cuando él me llevó.

Pero… La historia no termina ahí.

El lunes de la siguiente semana, le pregunté a Arthur sobre un chico de cabello blanco, y él me dijo que se llamaba Adrian Weiss. Luego de unos minutos, Adrian se presentó en el Salón del Concejo Estudiantil. Obviamente él quería disculparse por lo sucedido; pero yo no pude verle a la cara. Estaba muy, pero muy avergonzada que no pude afrontarlo. Al ver eso, él se limitó a disculparse y explicar por qué estaba los vestidores de las chicas mientras yo me escondía. Al ver que nunca salí, se volvió a disculpar y se fue.

Luego de eso, me sentí muy mal por lo que hice, así que lo seguí. Al alcanzarlo… No lo pude afrontar. Era muy extraño porque yo sabía que él no era una mala persona, pero el sólo verlo me hacia sonrojar tanto como un tomate; y desafortunadamente, así fue cada vez que estaba cerca de él. Una y otra, y otra vez… Siempre fue lo mismo; no pude afrontarlo.

Después de eso, decidí seguirlo para poder hablarle sin avergonzarme, pero, me llevé una gran sorpresa el día que decidí hacer eso.

A la hora del desayuno, él no comió, sino que se dedicó a regar una flores que estaban en un punto ciego cerca de la cafetería. Luego de eso, ayudó a una pareja que tenía problemas.

A la hora del almuerzo, cuando él terminó de comer, se dirigió a la bodega donde se guardan los suplementos deportivos. Ahí, habían dos perros callejeros. Uno blanco y uno negro que de alguna forma habían entrado al terreno de la academia, y él sin decirle a nadie los estaba alimentando con comida especial, pues uno de ellos se veía muy enfermo.

Y al final del día, sin que nadie se diera cuenta, tomó materiales de la sala de mantenimiento en el Nivel 1. Ni idea de cómo abrió la puerta, pero lo hizo. Él sacó madera, clavos y un martillo. Las llevó donde estaban los perros callejeros y empezó a construir una casa de mascotas. No era muy sofisticada, ni simétrica, pero… Se esforzó haciéndola. Al parecer, él los tenía en una caja de cartón con unas mantas, pero se dio cuenta que eso no serviría para abrigarlos completamente, y por eso hizo esa pequeña casa.

Sé que es muy raro que lo siguiera, pero al poder presenciar eso, no me importó comportarme así.

Desde ese día, de vez en cuando lo seguía para presenciar más la bondad de Adrian Weiss. Aunque se me mucho más difícil acercarme a él… No me importaba siempre que yo lograra verlo. Desde ese día… Poco a poco, me fui enamorando de él. No sé cómo explicarlo, pues no te puedes enamorar de una persona sólo porque es buena… Pero de alguna forma, el me cautivó de esa manera.

-Cuando Celia terminó de hablar, en su rostro se reflejaba lo enamorada que estaba de Adrian. Ciel lo notó, y se sintió un poco mareada… Ella no supo por qué.

Probablemente porque era un rostro de su hermana mayor que ella nunca había visto-

Bueno; eso es todo lo que tenía que decir. ¿Estás satisfecha con la historia? -Preguntó Celia- Sí. -Respondió Ciel- Así que… ¿Regresamos al Salón del Concejo Estudiantil? -Añadió Ciel- Mmm… Mejor no. Por el momento, quiero ir a la azotea. Quiero tomar aire mientras pienso en cómo afrontaré a Adrian de ahora en adelante. -Dijo Celia- ¿En serio? Pues será mejor ir en seguida, ya que no hay nadie en todo el pasillo. -Aclaró Ciel, quien se había levantado para ver si Adrian seguía donde lo dejaron-

No tengo idea donde se fue, pero será mejor que avancemos. -Añadió ella mientras caminaban. Llegaron al elevador y al entrar, Celia pasó su identificación en el escáner y presionó el botón de la azotea.

Pero mientras subieron, ella notó que el otro elevador estaba moviéndose también.

Volviendo al Salón del Concejo Estudiantil hace unos momentos… Adrian quien estaba sonriendo, empezó a explicar sobre sus cicatrices y brazo derecho… Su brazo artificial-

Saben… Está hecho de un metal especial llamado Aeternum, o mejor conocido como el Metal del Infinito. -Ellos vieron fijamente su brazo, y lo que parecían ser músculos, eran semi-transparentes. También se dieron cuenta de otra cosa; que el brazo de Aeternum no estaba pegado, ni soldado, ni sobrepuesto; estaba mezclado con su hombro. También se podría decir que estaba fusionado con el metal-

El Aeternum sólo sustituye mis músculos. Lo especial del metal del infinito, es su capacidad de cambiar fácilmente de forma. Enviando impulsos eléctricos de cierta magnitud, es posible moldear este metal como la arcilla; así, también se puede cambiar la consistencia del mismo, aunque su dureza se mantiene inalterable. Debido a mi constante liberación de descargas a través de mi cuerpo por mi estado de Child Of Sun, puedo imitar los movimientos de los músculos músculos un brazo. Este proceso es dirigido por un chip especial insertado en mi clavícula, que cambia la forma del metal a como debería ser uno real cada vez que muevo mi brazo a voluntad. -Dijo Adrian mientras señalaba la barra negra cerca de su cuello y luego movía su brazo a todos lados- En cuanto a mis huesos, son un sistema de barras de acero negro y otros minerales raros. Por dentro son huecos, ya que tienen todos los artefactos que hacen que se mueva a voluntad. -Explicó Adrian. Los demás seguían boquiabiertos por su explicación. era simplemente de otro mundo-

Mis uñas también son de acero negro, por si se preguntaban. -Dijo Adrian mostrándolas. Como él había dicho, a través del Aeternum se podía ver las barras negras y sus “uñas” negras- Y para simular la piel, se le ha adherido una delgada pero flexible y resistente capa de grafeno. El grafeno se ha colocado en forma de pequeños hexágonos unidos entre sí, haciéndolo más efectivo como “piel”. -Dijo Adrian. De hecho, si enfocas lo suficiente tu vista podías ver los pequeños hexágonos que cubrían todo el brazo. Luego, alguien de los presentes dijo algo-

Pero… ¿Cómo es que puedes mover el brazo a voluntad? El chip insertado en tu clavícula sólo crea los comandos para el Aeternum. Pero… De alguna forma debes de mover el sistema de barras de acero, ¿no? -Preguntó Arthur, quien parecía haberse calmado hace unos instantes-

Con mis nervios, por supuesto. Si pueden ver, mi brazo está mezclado con mi hombro. No está pegado. Con alquimia, lograron mezclar ambos miembros, cerrar los conductos y vasos sanguíneos y sólo dejaron activos los nervios. Fusionaron las barras a mi hueso y el Aeternum a mis músculos; de esta manera sólo me enfoco en mover mi brazo normalmente, y de lo demás se encarga el chip. -Explicó Adrian. Arthur hizo una expresión de haber comprendido y se mantuvo en silencio, cuando otro de los presentes habló-

¿A… Alquimia? -Añadió Charlotte-

Exacto, Charles. Alquimia. ¿Sabes lo que és, no? -Preguntó Adrian- Sí… Sí lo sé. -Respondió Charlotte- Pues, la alquimia es real, si te lo preguntabas. Tú, siendo una existencia “irracional” en el mundo, como Lilith  y yo; no creo que sea tan difícil aceptar la existencia de la alquimia. -Dijo Adrian mientras vestía de nuevo su malla- Y… ¿Puedes sentir con ella? -Preguntó Lilith- De cierta forma… Diría que sí. El chip que tengo en la clavícula no sólo se encarga de regular las descargas que van hacia mi brazo, si no también las que regresan. Está configurado para que me dé la sensación de un miembro fantasma. Además, que en ciertas áreas no distinguibles de la capa de grafeno de mi brazo, hay sensores que me dan cierta percepción de espacio, y eso amplifica la sensación fantasma que es enviada. Desde que siempre tengo cubierto mi brazo con la malla y con las vendas, no necesito sensores de temperatura, humedad o dolor u otras sensaciones. -Explicó Adrian-

Y por si se lo preguntan… el chip de regulación que está en mi clavícula, también está en mi rodilla izquierda; haciendo las mismas funciones que el de acá arriba. -Añadió él mientras dió unas palmadas a su rodilla-

Pero; ¿Por qué las vendas? Hace unos momentos, de la nada aparecieron en tu cuerpo varias cicatrices; lo que me hace pensar que las ocultaste con ilusiones, al igual que yo me oculté en este salón. Así que… Por qué no disfrazas tus miembros faltantes con ilusiones? -Preguntó Charlotte muy intrigada. Al escuchar esto, los demás en el salón también se lo preguntaron, pues pensaron que era lógico lo que ella dijo-

De hecho… Las vendas no son para ocultar mis miembros… Sino que tienen una función psicológica. Sin mencionar que un Child Of Sun con la habilidad de crear ilusiones podría ver a través de tal. -Dijo Adrian con una voz un poco más tranquila. Arthur, Lilith y Aurora lo vieron fijamente. Ellos perfectamente sabían para qué funcionan-

La otra personalidad de Adrian; Schwartz… -Pensó Lilith en ese momento-

¿Psicológica? A que te refi… -Adrian alzó su mano en signo de que Charlotte parara de hablar y dijo-

No. Ya no tengo la necesidad de seguir hablando sobre nada más. Si esta charla se mantiene de esta manera, información que nadie más debe de saber, excluyendo a los miembros de la organización. -Dijo Adrian- ¡¿Qué?! ¡No has respondido a todas mis preguntas! -Reclamó Charlotte- El acuerdo que hicimos fue que te mostraría lo que había bajo estas vendas y nada más. Fuí demasiado condescendiente explicándote lo que era y como funcionaba… Pero excluyendo eso, no puedo decir nada más. -Explicó él- Ahora… ¿Me haría un favor y olvidarías todo lo que escuchaste previo a esta conversación, Charles? -Añadió él mientras se acercó a Charlotte con una expresión un poco seria. Al colocarse frente a ella, él colocó su mano en la mejilla de Charlotte. Por unos segundos hicieron contacto visual, aunque ella no tenía idea de porqué él estaba haciendo eso… Luego Adrian dijo-

Synchro.

En ese momento, una gran descarga eléctrica se concentró la cabeza de Charlotte y ella gritó en silencio, mientras Adrian movía su vista por todos lados; como si no estuviera viendo lo que estaba frente a él, sino dentro de la mente de Charlotte. Por el impacto de la descarga, ella tenía sus ojos en blanco y luego se desmayó. Adrian la sostuvo delicadamente mientras la llevó a una de las sillas de la mesa del concejo-

Lo siento… Pero era necesario. -Dijo Adrian en voz baja, como si tratase de excusar sus acciones.

Adrian movió su mirada hacia los estupefactos Arthur, Lilith y Aurora y dijo-

No se preocupen. No le hice nada malo; simplemente borré sus recuerdos. Específicamente, los que tenían que ver con C.L.O.U.D.S.

En su memoria se mantienen 3 hechos: 1. Ella entró aquí y nos escuchó hablar, pero no recordará de qué; 2: Ella hizo un acuerdo con nosotros de poder ver bajo mis vendas, pero no los detalles de tal; y 3. Ella sabe que es lo que hay bajo mis vendas, pero no toda la explicación de su funcionamiento. -Explicó él-

Me lo imaginé. -Dijo Arthur, que era el menos sorprendido de los tres- Synchro… Es la habilidad de conectarse a una máquina. A diferencia del Hacking, que se limita dar órdenes simples externamente, Synchro sumerge la conciencia del usuario a la máquina misma y puede hacer acciones mucho más complejas. Incluso se puede interpretar al cerebro de una persona como una máquina muy compleja y jugar con él, ¿no?…

Como por ejemplo; Eliminación de memoria selectiva… Al igual que lo hiciste con la presidenta Celia cuando vió tus prótesis.  ¿O no, Adrian? -Añadió él-

Exacto, Arthur. Me siento un poco culpable por haber hecho eso, pero era necesario…

Además, debo agregar que Synchro es la cúspide de la tecnoquinesis. Pero lo que me sorprende, es que Lilith fuera una Child Of Sun. De tener el entrenamiento adecuado, ella podría llegar a ser un capitán y tener su propio equipo. -Dijo Adrian. Lilith simplemente estaba en silencio, meditando su recién descubierto potencial.

En ese preciso momento, Arthur tomó a la inconsciente Charlotte en sus brazos y la llevó al Salón de Comité Disciplinario, que estaba al lado del Salón de Concejo Estudiantil. Aurora y Lilith se dirigieron al tocador; probablemente querían charlar entre ellas sobre todo lo que habían escuchado.

Después de un pequeño momento de soledad, Adrian se dispuso a colocarse sus vendas, cuando la puerta se abrió-

¿Arthur? Que rá… ¡¡¿ ?!! -Adrian quedó paralizado completamente, al igual que la persona que abrió la puerta. Sorprendidos por verse el uno al otro en tal circunstancia, la persona que planeaba ingresar al salón gritó con todas su fuerzas antes de correr hacia el tocador-

¡¡¡¡¡Ahhh!!!!! ¡¡¡¿¿Senior??!!! -Gritó la chica en la puerta- Ehh… ¿ ? -Dijo Adrian mientras ella lo veía de pies a cabeza y totalmente sonrojada.

La que se presentó, era la Underclassmate de Adrian, Mikah, que recién había desayunado junto a él.

Después de haber corrido al tocador mientras Adrian aún se cuestionaba lo que había sucedido, se encontró con Lilith y Aurora que estaban en la entrada de este charlando. Ellas la vieron y la detuvieron, pues les pareció muy extraño-

Ehm… Este… ¿Qué te sucede? -Le preguntó Lilith. Mikah no respondió- ¿Qué crees que le suceda? -Dijo Aurora- No tengo idea… -Añadió Lilith. Justo en ese momento, Mikah empezó a hablar suavemente-

Ehm… U… U… Un chico… -Dijo Mikah entrecortadamente- ¿Un chico? -Expresaron Lilith y Aurora al unísono- U, u, u, u… ¡Un Chico Desnudo! ¡Senior Adrian estaba desnudo cuando entré al Salón Del Concejo Estudiantil! -Gritó Mikah con todas sus fuerzas y llena de vergüenza. Aurora y Lilith, recordando que salieron del salón dejando a Adrian a medio vestir; ambas suspiraron y trataron de calmar a Mikah. Al haberla calmado, Adrian apareció doblando la esquina, ya vestido por supuesto-

¡¿Weiss?! -Dijo Lilith-Este.. Ehh… ¡Lo siento! -Exclamó Adrian. Mikah, que ya estaba con su cabeza fría dijo- N.. No. Senior, la que se tiene que disculpar soy yo por entrar de repente al Salón del Concejo Estudiantil. Si usted se estaba cambiando dentro, no tenía idea de que yo entraría. Así que lógicamente, la culpable soy yo, quien entró sin pensarlo dos veces. -Dijo Mikah- Ehh.. Bueno pues; creo que también fue mi culpa, ya que no debería estar cambiándome en ese lugar en primer lugar. -Añadió Adrian-

Pero Weiss, ¿Cómo es posible que ella haya entrado así como así, si necesitas autorización para abrir la puerta? -Preguntó Aurora- Creo que fue cuando usé mi Ha… -Adrian se detuvo a media oración porque estaba a punto de hablar de más frente a Mikah; y Lilith y Aurora entendieron por qué ella entró sin autorización.

Al parecer Hacking, a la hora de desbloquear la puerta, negó también el comando de “sólo abrir con autorización”, dejándola abierta hasta para una persona normal; dejando así, una simple puerta automática-

Ehh; pues parece que la puerta está descompuesta; ¿no? -Dijo Adrian- Mmm… Eso parece… -Respondió Aurora. Después de que ambos rieron nerviosamente, alguien empezó a hablar-

Bueno… Aunque si lo pensamos bien; es culpa de nuestro querido Weiss. -Dijo Lilith sarcásticamente- Pero ya que se disculparon entre sí, no hay razón para guardar rencores; ¿o sí? -Dijo Aurora; en ese momento, Adrian y Mikah entrelazaron sus miradas, y aunque ella se puso un poco roja de nuevo, ambos asintieron con la cabeza, dando a entender que todo estaba aclarado-

Así que… Pequeña… ¿Milika? -Se cuestionó Aurora- Es Mika, Senior. -Respondió ella- Lo que sea… ¿Por qué no nos acompañas a la cafetería un momento? Así puedes decirnos también porqué te dirigías al salón del concejo; ¿Está bien? -Dijo Aurora- ¿Y por qué no entramos al Salón del Concejo Estudiantil de una vez? -Preguntó Mikah. Todos hicieron una expresión de “Ehh” y evitaron ver a Mikah, haciendo evidente que ocultaban algo. De hecho no ocultaban nada, sólo querían que Adrian reparara la puerta lo antes posible; y para eso, necesitaban que Mikah no estuviera ahí.

Mikah simplemente se extrañó al ver su reacciones, se encogió de hombros y aceptó la propuesta de Aurora.

Al haberse ido las tres, Adrian regresó al Salón Del Concejo Estudiantil y se dispuso a reparar la puerta. Estando dentro, uso Synchro para restablecer los valores predeterminados de la puerta y dar por terminado su trabajo.

Después de haber hecho su labor, la puerta emitió el sonido que hacía cuando se abría por fuera. Adrian dió dos pasos atrás, esperando con sospecha quién atravesaría la puerta-

¿Weiss? ¿Sigues aquí? -Preguntó Arthur… Al parecer, Adrian se asustó para nada- ¿Ehh? ¿Arthur? He he… -Dijo él-  Sí. Como puedes ver, aquí sigo. ¿Por qué lo preguntas? -Añadió Adrian- Porque alguien te está buscando. -Dijo Arthur- ¿Alguien? -Preguntó Adrian- Sí; ese “alguien” que se te confesó hace poco. Dijo que estaría en la azotea. Te aconsejo que vayas en este momento. -Respondió Arthur. Adrian supo que era Celia e inmediatamente se dirigió a la azotea. Al llegar ahí, vio a Celia cerca de los muros de cristal, viendo el horizonte.

¡Presidenta! -Exclamó Adrian. Celia giró y lo vio acercarse. Ella simplemente dio unos pasos al frente. Al llegar cerca de las bancas de madera, ambos se detuvieron-

Presidenta… Yo… -Dijo Adrian un poco tímido- ¡Adrian! -Exclamó Celia, cortando las palabras de Adrian- Verás… Sé que te confesé mis sentimientos… Pero no quiero que los respondas. -Dijo ella. Adrian se limitó mostrar un rostro de incertidumbre a las palabras de la presidenta- Sé que apenas sabemos cosas del otro, esta es la primera vez que he conversado contigo de forma normal y que prácticamente soy una completa desconocida para ti.

Sabes, te escuché decir cosas muy lindas acerca de mí y la verdad no sé qué le pasó a mi cabeza que dije e hice todo eso hoy… No era yo misma.

Pero aunque diga eso; mis sentimientos hacia tí son verdaderos y lo que dije no cambia para nada.

Pero lo que estuvo rondando mi cabeza, es sobre si realmente es correspondido mi amor hacia ti. De tanto pensar y pensar en varias cosas me dí cuenta que sólo somos dos desconocidos. Y, siendo este un amor de un sólo lado, no creo recibir una respuesta positiva de tu parte. Así que te diré que… -Dijo Celia, pero antes de que continuara hablando, Adrian la interrumpió, como si no hubiera escuchado la última parte de lo que dijo-

Pero presidenta… Yo no pienso que seamos dos desconocidos. Ya que yo sé que usted la presidenta del concejo estudiantil y la hermana de Ciel, quién es mi presidenta de club. Es increíble, madura, directa, a veces un poco infantil  e inocente. Además de que hace bien su trabajo y nunca flaquea; ni por un segundo. Sé que va a Tercer Año Clase S y que siempre, siempre… Siempre, lleva una hermosa sonrisa en su rostro.

-Dijo Adrian mientras sonreía alegremente; como si no supiera el peso de sus palabras. Esto sólo hizo que Celia se pusiera roja como letrero de “Pare”. Luego de darle vueltas al asunto en su cabeza, Ciel dijo en voz baja-

He… Tú siempre eres así… Por eso es que no hubo otra opción que enamorarme de tí…. Por eso me obligas a tomar estas medidas…

¡Adrian Weiss! Desde este momento… ¡Me dedicaré a hacer que te enamores de mí tanto como yo lo estoy de ti!

Te diré que hasta hace poco estuve a la defensiva; huyendo y escondiéndome, muerta de la vergüenza… ¡Pero ahora no es el momento de estar haciendo eso; así no soy yo! Debo saber más de tí y de quién eres… ¡Debo atacar y hacer que te enamores de mi en serio! -Exclamó Celia con una expresión de seguridad y un poco roja de las mejillas. ADrian simplemente se quedó sin habla… Esa era la segunda persona en el día que le declaraba que lo harían enamorarse. El se limitó a reír nerviosamente por fuera, pero reír intensamente por dentro, preguntándose si eso era realidad y no una broma-

Y para que no creas que te estoy mintiendo… De devolveré el favor de hace un año. -Dijo Celia- ¿Ehh? El favor de hace un A, a, a, a, a… ¡Presidenta! ¡¡¿Pero qué rayos está haciendo?!! ¡¿Por qué es está quitando el uniforme?! ¡¿Qué le pasó a su sentido de vergüenza?! -Exclamó Adrian.

Efectivamente; Celia se había quitado su uniforme y estaba sólo en ropa interior; por cierto, su ropa interior era totalmente negra y con varios detalles de flores en los bordes-

¡Tú no eres nadie para estar hablando de falta de vergüenza, Adrian! Y por cierto… Ya no me llames “Presidenta”; de ahora en adelante llamame Celia. -Le reclamó ella- Después de verla hacer esto… No pensaba hacerlo nunca más. -Dijo Adrian en voz baja mientra tenía la palma de su mano en su rostro en signo de lástima y vergüenza propia-

¡Muy bien Adrian! Es hora de que te enamores de mí. ¡Ven y abracémonos fuertemente hasta el atardecer! -Exclamó Celia mientras extendía sus brazos y lentamente se acercaba a Adrian con sus extremadamente increíbles curvas al descubierto-

¡Está loca! ¡La presidenta se volvió loca! Además… ¿Qué sucede con ese cambio de personaje tan repentino? Estaba bien cuando se escondía de vergüenza… Así era más linda; ahora sólo puedo pensar en que Celia se volvió una bestia erótica!… O acaso… ¿Este fue su personaje desde un principio?…

¡¿Pero qué carajos?!…

Además, a qué se refiere con “Abracémonos hasta el atardecer”… ¿Ehh? ¡Se está acercando!…

[Yo que tú, disfrutaría lo que está por venir.]

¿Pero qué dices?… Aunque pensándolo bien, creo que dejarme abrazar por esas curvas no estaría nada mal… ¡¿Pero qué estoy pensando?! ¡Mi sentido de la moral me dice que no debo hacer esto!…

[Allá vamos con el sentido de la moral otra vez.]

-Mientras Adrian se mantenía en su eterno dilema interno, Celia saltó sobre él y ambos estuvieron abrazando un buen rato… Aunque Adrian se estrujó un poco.

Después de un buen rato, y de mucho estira y afloja con los peligrosos abrazos de Celia, Adrian regresó al AIM. Mientras caminaba, recibió una llamada de Tabatha, pero decidió ignorarla, pues él ya estaba cerca de la puerta.

Llegó al salón y abrió la puerta… Adrian entró al AIM, y al mismo tiempo, varios gritos que casi perforan su tímpano se escucharon por todo el salón. Adrian, simplemente no podía creer lo que veía.

Eran Veronica, Cecilia, Ciel y Tabatha sólo en ropa interior y con el cabello mojado y pegajoso. Tabatha tenía el celular en su mano, mientras Ciel recogía unas latas del suelo y Cecilia sostenía la ropa de las demás. Al parecer fue un evento muy obvio el que sucedió ahí.

Al parecer las sodas en lata explotaron al abrirlas y mojaron a las 4 integrantes del AIM, obligándoles a quitarse la ropa; posiblemente, Tabatha llamó a Adrian para evitar que entrara, y que les ayudara a conseguir ropa de repuesto. Por cierto, Veronica tenía ropa interior blanco puro, la de Tabatha era color azul claro, la de Cecilia amarilla mostaza y la de Ciel color verde suave.

Después de ver esto e intentar salir, Adrian puso su mano izquierda en el área de la perilla de la puerta, pero simplemente escuchó un ruido de estática. Al ver a su mano, notó que una pequeña descarga eléctrica había sido usada en la puerta. Era Hacking-

[¿Por qué no disfrutas un poco más de la vista, amigo mío? ¡Hahahahahahahahahaha!]

-Al escuchar las palabras de Schwartz quien le jugó una travesura, Adrian entró en pánico al intentar salir a la fuerza. Y en ese momento, sintió un gran intento asesino detrás de él. Eran las 4 chicas semi desnudas viéndolo fijamente llenas de vergüenza y enojo. Tabatha se acercó para reclamarle el porqué no había respondido la llamada y golpearlo un poco, pero extrañamente resbaló con el líquido en el piso y cayó directamente sobre Adrian.

Ante la mirada de sorpresa de las chicas, ambos estaban tirados en el suelo y Tabatha estaba arriba de Adrian. Al notar esto, ella se sonrojó al extremo y le dió un par de golpes a Adrian, pero luego se dio cuenta de algo-

Ufufu… Mira cabeza hueca; No lo había pensado antes pero de esta manera Adrian será sólo para mí. -Dijo Tabatha- ¡¿Ehh?! -Exclamaron al mismo tiempo Cecilia y Adrian- ¡¿Pero qué dices?!! Él jamás será tuyo. Pero hoy le dije que lo conquistaría… ¡Así que no me queda de otra! -Dijo Cecilia mientras se lanzaba hacia el postrado Adrian, tratando de quitar a Tabatha y reclamar ese lugar. Ciel se limitó a cubrirse por vergüenza y presenciar la pelea entre Tabatha y Cecilia, mientras Veronica se escondía detrás de los desktop a la velocidad del sonido.

Y con esta pequeña riña… Termina una larga semana para Adrian Weiss.

El lunes siguiente, se presentó ante toda la academia Charlotte Terrah; Lo hizo en el auditorio que está al lado de la cafetería. En el lugar, similar a un teatro, recibió a todos los estudiantes de todos los años para presenciar la llegada de la nueva Presidenta del Comité Disciplinario. Luego de eso, se llevó a cabo una votación donde varios prospectos para los espacios faltantes de tal comité fueran llenados.

Inexplicablemente, varias personas votaron por Adrian aunque no estaba entre los seleccionados.

Después de varios problemas y contratiempos, los 3 puestos vacíos de 7 del comité fueron llenados. Elsie Blake de 1-A, Joseph Fairchild de 2-S y Alexia Blacksteel de 3-S fueron los que llenaron los espacios. Los otros miembros eran Helen Freed de 3-B, Ryuunosuke Nishizawa de 2-A y Maxwell Blanch de 2-C.

Todos ellos, más la compañía de Charlotte Terrah, hicieron un homenaje a la invitada de honor para tal ceremonia, sus acompañantes; Danielle Blacksteel y otros tres estudiantes de 3er año, que estuvieron junto con ella durante su periodo como presidenta. Esta invitada es la hermana mayor de la nueva miembro Alexia Blacksteel y previa presidenta del comité disciplinario. El propósito de tal homenaje fue para que la ahora estudiante de universidad, se le reconocieran todos los logros obtenidos durante sus 3 años en la silla de presidenta del comité.

Cabe mencionar, que esto también se realiza para la presidenta del concejo estudiantil.

Después de terminado el evento, Charlotte se presentó ante todos en la Clase S. Aunque no pareció congeniar mucho con Ciel y Tabatha; podría decirse que se convirtió en la primera amiga de Ayase, aunque no le gusta hablar mucho sobre ella misma, cosa con la que Adrian le molesta. Ella se unió el almuerzo grupal de los viernes, junto a Juliett y Mikah.

A la semana siguiente, los chicos del grupo de Adrian se dieron, y confirmaron, que Charlotte ya conocía a Adrian desde hace mucho tiempo; y que eso les dejaba cero oportunidades de relacionarse más allá de la amistad con ella. Por tal razón, Adrian fue castigado por ellos. Él fue dejado en solitario junto a la directora de la academia Luna y su profesora de ciencias, Hanabi, dentro de la oficina de la directora. No se sabe lo que sucedió ahí, pero los gritos de Adrian y las risas de ambas se escuchaban aún a través de las paredes anti ruido.

Adrian… No quiere repetir una experiencia igual jamás.

Sin mencionar que Schwartz murió de la risa al presenciar todo esto… Aunque personalmente tampoco quería que se repitiera.

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2 thoughts on “Chronicles Of Adrian Weiss Chapter Five – Part 1: Tell Me Your Secrets

  1. kmx72 says:

    xD con el capítulo en serio y me pregunto con quién va a quedar al final o si van a tener un harem quién será la numero 1 y si se puede quemabas personalidades quieran a la misma chica/s si es harem y que Ciel ya realice que le gusta aparte de eso gracias por capítulos

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